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ENSAYO
 
 

 

 

Vida Cotidiana y Ciencia en el México Novo Hispano:
Siglo XVIII


Luz Fernanda Azuela Bernal

 

El estudio de la ciencia y la cultura en la época de la ilustración en nuestro país, se halla apenas en sus inicios, aún nos falta mucho por recorrer; esta breve exposición se adentra en la forma de cómo los valores de la ciencia a través de sus protagonistas son apropiados por la sociedad novo hispana. Es un repaso general de como los espacios de divulgación científica proyectaron las novedades de la ciencia moderna de una manera institucional en el México del siglo XVIII; estamos hablando de un cambio en la visión del ciudadano común.

Debemos partir de la base, de que el pensamiento de la ilustración no fue un regalo que nos trajeron las políticas borbónicas a México; fue un movimiento que se realizó al interior de la Nueva España, a través de viajeros y de las elites eruditas de la época, quienes fueron trasmitiendo las novedades científicas de este proceso que se ha dado en llamar “Revolución Científica de los siglos XVII y XVIII".
Uno de los antecedentes más importantes fue la difusión del pensamiento de Galileo Galilei y Nicolás Copérnico a través de Carlos de Sigüenza y Góngora en el último cuarto del siglo XVII, quien fue un promotor del método experimental y participó en polémicas muy importantes que se dieron a conocer en el Reino de la Nueva España en las que proponía el método de conocimiento de la Ciencia Moderna y la nueva epistemología.
Por otra parte, los colegios jesuitas ya comenzaban a enseñar la ciencia moderna a través de las propuestas de Nicolás Copérnico y de Johannes Kepler; siendo los jesuitas, grandes propagadores de la modernidad.
Y si bien la Corona Española compartía los mismos ideales; sólo pensaba en el bienestar de la Metrópoli y no en sus colonias. De ahí que cuando los criollos ilustrados se referían a difundir las ideas de la Ilustración, lo hacían pensando en mejorar las condiciones de la agricultura, la minería y otros rubros de la vida social de la Nueva España.

De esta manera Elías Trabulse ha podido dividir el pensamiento de la ilustración a partir de tres elementos; el primero en el que participan los profesores jesuitas y los colegios como propagadores de la modernidad; el segundo se gesta alrededor de los periodistas ilustrados; y el tercero a través de las instituciones científicas que instaura la colonia en la Nueva España.

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Paralelo al desarrollo de estas tres etapas, también se gesta un movimiento de gran importancia asociado a las expediciones impulsadas por la Corona Española para el conocimiento de sus territorios y la puesta en orden a través de los cánones de la modernidad y de sus economías. De esta forma se impulsaron muchas expediciones científicas a los largo del siglo XVIII, algunas de ellas pasaron por el territorio de la Nueva España e influyeron en esta transformación cultural.

Durante el último tercio del siglo XVIII hay una serie de actores que promueven los valores de la ciencia moderna. Entre los más destacados se encuentran varios ingenieros militares que fueron enviados por los corona española para elaborar cartografías, levantar caminos y fortificaciones, no sólo en la Nueva España, también en otros territorios de la Corona Española, quienes entraron contacto con las elites ilustradas y tuvieron intercambios que acrecentaron la cultura de aquella época.
El estudio de estos encuentros no se ha profundizado suficiente, sin embargo, tuvieron un impacto importante; basta señalar un ejemplo; Miguel Costanzu, militar español, trabajó en la Academia de San Carlos y desde ahí estableció un reglamento que obligaba a dejar atrás el estilo barroco; lo que marcó un antes y un después en la enseñanza del arte.

Por otra parte los expedicionarios que llegaron a la Nueva España también aportaron su experiencia, sobre todo porque tenían la encomienda de realizar tareas concretas. Un ejemplo fue la expedición que realizó C. Moziño quien se concentró en hacer un levantamiento de la flora mexicana siguiendo los pasos de G. Hernández en el siglo XVI; con la idea de llevar todas sus recolecciones primero al Jardín Botánico de la Ciudad de México y después al Jardín Botánico de Madrid.
Como mencioné en párrafos anteriores, tanto los ingenieros Militares como los expedicionarios tuvieron intercambios de ideas con la elite ilustrada de la Nueva España, pero también tuvieron polémicas que llegaron a hacerse públicas a través de la prensa, permitiendo de esta forma que llegara a la vida social. De tal manera que los temas científicos se hicieron públicos, se discutieron a la luz del día, en las cortes, en la tertulias en las plazas; ello influyó definitivamente en el pensamiento social.

Por otra parte, no hay que olvidar que en México tuvimos una gran prensa científica en la que destacan los periódicos que publicó José Antonio Alzate Ramírez por el impacto de sus polémicas críticas; diarios que fueron clausurados más de una vez por el gobierno.
Influido por la ilustración europea, Alzate pensaba que la ciencia debía ponerse al servicio del bienestar común; un concepto utilitario. La prensa también fue un importante espacio para promover la separación entre la “Fe” y el conocimiento científico. La iglesia tenía fuerza dentro de la cultura y el pensamiento de la sociedad novo hispana.
Los ilustrados hicieron mucho énfasis a través de los medios de comunicación impresos en separar estos dos pensamientos; el ámbito religioso y el ámbito del mundo del conocimiento científico; para ello propagaron la idea de la observación y el conocimiento empírico; se basaban en la idea de que el conocimiento entra por los ojos y por lo tanto todos pueden acceder a él.


 



Y si bien se trataba de una sociedad elitista en donde muy pocas personas sabían leer y escribir, es importante recordar que la lectura de estos periódicos también se daba en voz alta en la que escuchaban otras personas. Así mismo existía la costumbre de hacer tertulias y reuniones sociales en las que se discutían temas científicos. Por otra parte los científicos tenían una mayor presencia dentro de las elites cortesanas e influían en ellas, en donde difundían las ciencia y sus opiniones, sobre todo cuando había grandes polémicas

Una de las instituciones de Educación Superior de la Nueva España más importante fue el Gran Seminario de Minería; seminario que se instauró a partir de la iniciativa de varios científicos para modernizar el sistema minero, denominado “La Primera Casa de las Ciencias en México”. Se trata de la primera institución que implementa la enseñanza directa con los profesores, quienes se van a encargar de propagar las ideas de la ciencia moderna; es decir por primera vez la enseñanza de la ciencia se institucionaliza. Es así como se dieron a conocer obras como la de Isaac Newton, entre otras grandes figuras de la época. Lo que impulsó la ciencia experimental y la ciencia instrumental. A esas clases asistía la elite de la época para escuchar las exposiciones de los profesores.
También se dieron actos públicos, en éstos, el joven más aplicado realizaba un experimento. Generalmente se seleccionaban los más vistosos, ya sea eléctricos o con gases, los cuales llamaban mucho la atención en donde asistía no sólo los profesores y los compañeros de clase, también el público en general. Muchos de estas presentaciones fueron registradas en la prensa de la época. Este es uno de los ejemplos más fehacientes de como la ciencia influyó y cambió los valores de la vida social

Otro aspecto que genero mucha polémica en la prensa, y que de hecho fue un tema muy controvertido durante todo el siglo XVIII se refirió a la naturaleza americana. Ésta había sido muy desprestigiada en Europa debido a que algunos grandes exponentes de la cultura del viejo continente se habían dedicado a difundir la idea de que el clima americano hacia que las especies vegetales y animales y los mismos seres humanos nacieran con una evolución invertida, es decir, con una involución y por lo tanto nacían degradados. Y comparaban por ejemplo el enorme y fiero león africano con los ocelotes americanos. De esta forma hablaban de especies degradadas en relación con las especies del viejo mundo; e incluso afirmaban que el clima americano era tan malo que no era propicio para el pensamiento abstracto y por lo tanto no se podría dar el pensamiento racional. Incluso llegaron a propagar infundíos más fuertes como el de que en México no había libros y que por lo tanto no había bibliotecas y que las Universidades no servían –infundíos que nos son familiares hasta hoy en día- y que cuestionan la capacidad de los mexicanos para el pensamiento abstracto. Ante esta embestida, los criollos no sólo de la Nueva España, también de otras latitudes de la América española dedicaron muchos de sus esfuerzos a contradecir con bases científicas estas falsedades.
En este sentido José Antonio Alzate Ramírez va a dedicar parte de su tiempo a observaciones meteorológicas para probar las bondades del clima de la Nueva España. En uno de sus textos afirma que no solamente tenemos un clima mejor que el de Europa, sino que además tenemos un régimen de lluvias tan maravilloso que nos sirve para que nosotros nos conduzcamos mejor por “Nuestra Venecia Americana” y por lo tanto nos encanta que llueva. –Claro era un poco exagerado porque desde luego las inundaciones en la Ciudad de México causaron mucho daño; pero no hay que olvidar que también fueron el motivo de muchos desarrollos científicos y técnicos. El mismo tema de la naturaleza americana y su clima tuvo un gran desarrollo a través de los viajeros, lo que permitió enriquecerlo.

Por otra parte, en el Colegio Real de Cirugía se realizaban anatomías públicas; estas representaciones que tenían una clara connotación ilustrada, pues la gente que asistía estaba aprendiendo a conocer el cuerpo humano, aunque de manera muy espontánea. Así mismo, los alumnos de la Real y Pontificia Universidad de México, estaban obligados en asistir a estas anatomías públicas por lo menos tres veces al año. De esta manera, este Colegio trastocó los valores tradicionales del grupo tradicional de médicos (El Promedicato) que enseñaba en la Real y Pontificia Universidad de México. Con ello el Colegio de Cirujanos comenzó –utilizando el concepto de Roger Chartier en la Francia del siglo XVIII- a generar ruidos públicos.

Y son esos “ruidos públicos”, hicieron que la gente se entere de cosas que antes no tenía porque enterarse. Por ejemplo, lo que se le debía enseñar a los médicos y no querían aprender. estamos hablando de los conflictos entre la modernidad y la tradición los que circulaban entre la sociedad.

Otro tema que generó polémica en el año de 1787 estuvo asociado al “Jardín Botánico”. La Real Expedición Botánica que envió del rey de España con la misión de inventariar la flora de la Nueva España para establecer una clasificación y enriquecer este Jardín estuvo asociado a un edicto en donde la monarquía española que obligaba a todos aquellos que pretendieran obtener una licencia para ejercer las carreras de medicina, estuvieran obligados a cursar la materia de Botánica. Las clases se daban precisamente en el Jardín Botánico. Ello obligó a que Vicente Fernández quien era un especialista en botánica fuera incluido en el grupo del “Protomedicato” lo que genero mucho disgustó. Se trataba de una imposición monárquica quien no sólo traía nuevas ideas de carácter organizativo, también impuso un nuevo sistema de clasificación (Taxonomía de Linneo). Las reacciones no se hicieron esperar. La polémica tuvo dos direcciones, la del Protomedicato que sostenía que había que conservar las clasificaciones tradicionales y la de José Antonio Alzate Ramírez quien impulsaba la idea de que la clasificación de Linneo no iba a beneficiar al conocimiento de la flora autóctona. –Para sorpresa de muchos científicos –escribía Alzate en la prensa- ya hay un sistema de los antiguos mexicanos en donde el nombre indica la descripción de la planta y su uso.

La polémica Alzate/Cervantes apareció en la prensa durante un tiempo prolongado. Nuevamente esta discusión generó “ruidos públicos” pues fue tema de discusión en los cafés, las tertulias e incluso llegó a las plazas públicas. Lo que hace que el Jardín Botánico se transformara de un lugar cerrado a un motivo discusión social. A la larga el sistema de Linneo fue el que se quedó.

También tenemos noticias de otras escenificaciones. Por ejemplo en la inauguración de este mismo jardín, hubo un evento en donde se representó a través de unas plantas gigantes los órganos sexuales y se escenificó una fecundación; acto que también apareció en la prensa. No hay que olvidar que en los textos de Linneo se hacen referencia a las “Bodas de las Plantas” y las “Talas Nupciales”, Sin duda alguna la inauguración de ese evento debe haber causado un gran impacto en la sociedad novo hispana.

Dentro de este mismo rubro hubo una iniciativa por parte de un expedicionario español llamado José Longinos quien pone un “Gabinete de Historia Natural”; habla con el Virrey, éste le ofrece una casa en la Calle de Madero. Con la colecta que había realizado Longinos en un par de meses, organiza el “Primer Gabinete de Historia Natural de México”. Se tienen registros de que hubo largas filas para entrar. Ahí la gente pudo observar una gran variedad de mariposas, conchas, los minerales; expuestas de clasificadas de manera cientfica.Se trató de una desnaturalización de la naturaleza, un obligar a la naturaleza a acomodarse a un orden instaurado por el hombre y la razón y esa manera de “retorcer el mundo” y de acomodarlo y de nombrarlo de otra forma.

En la Real Academia de San Carlos se hacían esculturas que servían para la clase de anatomía. Se sabe que se elaboraron figuras de cera como por ejemplo la de una mujer dando a luz; eventos muy nutridos. Una vez más, había una “legitimidad científica” y una transmutación de los valores en la sociedad y su puesta en el conocimiento científico.

En el rubro de la aerodinámica, el primer globo que voló en la Ciudad de México fue hecho por José María Alzal en el año de 1784. Esto es prueba de que en México también había el interés por las novedades científicas. En 1785 el militar Antonio María Fernández hace otro globo en la Ciudad de Tlaxcala. Para 1786 de Palacio Nacional se eleva el primer globo aéreo estático con una persona adentro. Se trataba del Editor de la Gaceta de México quien no solo se subió al globo, sino que puso en letrero que decía “Viva sus Excelencias”, lo que demuestra que había una relación entre la ciencia y el poder. Un acto que fue muy concurrido.

En general durante el siglo XVIII hubo muchas actividades científicas en la capital de la Nueva España las cuales se contraponían a los valores dominantes que había impuesto la iglesia desde el siglo XVI como el de la obediencia, el conocimiento a través de la relación divina y la autoridad etcétera; tema que aún ha sido poco estudiado en la actualidad y que merece nuestra atención sobre todo en el ámbito de las mentalidades sociales.

La prensa también jugó un papel fundamental, no sólo en la difusión de los eventos, también en las controversias y polémicas que se generaban entre los científicos y la divulgación de los nuevos aparatos científicos en donde se ofrecían incluso instrucciones de cómo utilizarlos; por lo tanto, es a través de este medio de comunicación que se propagó esa relación entre la ciencia y la utilidad social; este maquinismo que impulsó la idea que a través de las máquinas se va a mejorar el mundo.

El ámbito del ordenamiento de la vida social a través de la regulación del comportamiento y la civilidad dentro de las ciudades el gobierno virreinal, jugó un papel de cambio importante.
Fue el Virrey Revillagigedo quien promovió una nuevo ordenamiento de las ciudades a través del “reglamento de Policía” es decir de civilidad. Con obras como la del desagüe de aguas negras, la ampliación de avenidas, zonas arboladas, construcción de nuevos edificios que van a cumplir con ciertas normas y que van a transformar las ciudades; de ahí que a Carlos III se le llamara el gran alcalde de Madrid, porque va a transformar esa ciudad a través de todas estas medidas. En el caso de la Ciudad de México será el Virrey Revillagigedo quien impulse esta transformación. En las diferentes ciudades de la Nueva España se pusieron nuevos alumbrados en las calles, se promovió la limpieza de las fuentes en donde no se permita que los animales beban de donde la gente recoge agua para su consumo; reglas que van a impulsar el buen vivir. Es decir, un paralelo entre los valores racionalistas, la ciencia y los valores de civilidad; lo que va dar lugar a una transformación de la cultura.

En el marco de estas transformaciones también es importante mencionar que hay una revaloración de la antigua cultura mexicana. Durante el empedrado de las calles se encontró el calendario azteca. No hay que olvidar que en Europa se impulsaba la idea de darle un gran valor a los objetos del pasado, el propio Carlos III tenía mucho interés en ello.
Todo esto trastocó la idea del pasado que se tenía hasta el siglo XVIII en el sentido de que los pueblos conquistados eran unos “bárbaros” y sin cultura a partir de estas fechas cambia ese concepto.

PREGUNTAS

LOS EVENTOS CIENTÍFICOS QUE USTED MENCIONÓ, EN QUE MEDIDA INFLUYERON EN LOS ACONTECIMIENTOS POLÍTICOS Y SOCIALES POSTERIORES.

Quisiera comenzar diciendo que existían muchas charlatanerías; es decir personas que hacían escenificaciones en la calle para reunir gente y realizar “actos mágicos”. Los científicos responden ante este tipo de actos y establecen mecanismos de legitimidad científica.
Por otra parte no debemos olvidar que en la ciencia de la ilustración hay una revaloración de las máquinas. El ejemplo clásico son estas pequeñas cajitas donde una bailarina daba vueltas en tanto se escuchaba una pequeña melodía. Esas cajitas existieron desde la Edad Media, pero en la época del maquinismo y de la ilustración van a tener un nuevo valor.
Todos estos aspectos de la vida pública de México, y que han sido escasamente estudiados como el del ejemplo que estoy mencionando van a tener un impacto en la vida cotidiana.
Otro elemento que cambia es la percepción que se tenía del conocimiento científico; en aquel entonces se pensaba que ese conocimiento se adquiría “a través de los ojos” y la experiencia. Todas estas reformas que se gestan en el mundo occidental y que tienen su punto culminante con la ilustración, yo diría “democratizan el acceso a la ciencia” subrayo las comillas porque permiten que mucha gente vea al mundo desde otra perspectiva.
La gente no necesitaba comprar un libro ni ir a la escuela para entrar al Jardín Botánico para ver a la naturaleza acomodada de acuerdo con un orden científico. Algunos autores han relacionado a la cultura ilustrada como un movimiento libertario de la Independencia. Yo creo que la ciencia si tiene ese carácter libertario
Por lo tanto la ilustración jugó un papel importante, no solamente en la Nueva España también en otros países. Y al mismo tiempo trajó otros movimientos intelectuales que incidieron con ese proceso de racionalización del mundo. En ese sentido me estoy refiriendo concretamente al movimiento romántico que nace en Alemania y que se propaga a toda Europa y después llega a México. Esto lo hemos profundizado mas en el ámbito de la literatura mexicana del siglo XIX y de la historia política, pero muy poco desde la perspectiva de la historia cultural El romanticismo habla del héroe, de la libertad; elemento que impulsó el movimiento de liberación de la independencia. Yo creo que ahí tendríamos que trabajar más desde la perspectiva de la historia cultural más que de la historia política.

Por otra parte, cuando uno lee, por ejemplo, las exploraciones científicas de Humboltd uno se percata que los demás actores no existen. Y si los menciona, es para hacer alguna referencia directa a él. Nunca se refiere a los indígenas que lo guiaron, ni tampoco a las personas que cargaban los instrumentos de medición, ni mucho menos los que cocinaban la comida; de ahí que los historiadores de la ciencia tenemos que hacer un poco mas de trabajo cultural, tenemos que buscar otras fuentes para hacer hablar a esos actores, porque ellos también hicieron ciencia; es tiempo de comenzar a escribir una historia más incluyente, creo que son las generaciones jóvenes quienes tendrán esa tarea por delante.

 

UNO DE LOS TERMINOS QUE USTED HA UTILIZADO DURANTE SU EXPOSICIÓN ES EL DE “VALOR”. CADA DISCIPLINA ESTABLECE Y DISTINGUE CLARAMENTE EL SIGNIFICADO QUE LE DA A ESTE TERMINO
ME GUSTARIA REFERIRME AL SIGNIFICADO QUE LE DARIA UN HISTORIADOR DE LA CULTURA O DE LA CIENCIA, TAREA QUE TAMBIÉN INCLUYE A LOS FILOSOFOS O A LOS SOCIOLOGOS.

Es necesario utilizar los términos con exactitud; quizá no he sido muy exacta. Lo que a mi me interesó durante mi exposición era demostrar como los valores científicos de la precisión, la creatividad y del conocimiento empírico fueron apropiados por la cultura del siglo XVIII.
Por otra parte quise demostrar como los objetos una vez que quedan envueltos en un lenguaje accesible se transforman en uso cotidiano y adquieren otro significado.

Este artículo formó parte de la exposición que se llevo a cabo el día Viernes 29 de agosto del 2008, dentro del Seminario de Cultura Mexicana e Historiadores de las Ciencias y las Humanidades, A. C




Luz Fernanda Azuela Bernal es Física por la Facultad de Ciencias, Maestra en Historia y Doctora en Geografía por la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México.
Es investigadora del Instituto de Geografía de la UNAM e Investigadora Nacional Nivel 2. Ha impartido cursos a nivel licenciatura y posgrado en la UNAM y en el extranjero de temas relacionados con la Historia y la Filosofía de las Ciencias.
Sus investigaciones se han centrado en el estudio histórico de la ciencia y la tecnología en México en los siglos XIX y XX. En el Instituto de Geografía está a cargo de los proyectos “La institucionalización de las ciencias de la Tierra en México en el siglo XIX” y “Geografía e Historia Natural hacia una historia comparada. Estudio a través de Argentina, México, Costa Rica y Paraguay”.
Ha publicado numerosos capítulos de libros y artículos científicos, así como los libros: Tres sociedades científicas en el Porfiriato. Las disciplinas, las instituciones y las relaciones entre la ciencia y el poder (1996); Contracorriente. La historia de la energía nuclear en México (1945-1995) (1999) y De las minas al laboratorio: La demarcación de la geología en la Escuela Nacional de Ingenieros (1795-1895) (2005).
Es miembro de la Comisión Internacional de Historia de las Ciencias Geológicas.





 
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