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ENTREVISTA
     

 

 

Las clases sociales marginales en el antiguo Teotihuacán; una compleja estructura social: Rubén Cabrera
Por Karla Espinoza Motte

 

Teotihuacán es una zona arqueológica que ha despertado el interés de un gran número de especialistas, debido a su nivel de conservación y la innegable magnificencia de este centro de poder prehispánico. Las imponentes estructuras que conforman este sitio, son muestra de una civilización que logró constituir una estructura social compleja, capaz de soportar la existencia de un aparato político-religioso que nos legó este lugar como muestra de su gran poderío.

La visión del pasado prehispánico que resalta la grandeza de las culturas mesoamericanas, ha provocado que en los estudios arqueológicos en México se privilegien ciertos lugares que confirman esta noción predominante. Sin embargo, actualmente se está desarrollando en Teotihuacán una investigación en la que el centro del análisis no son las grandes pirámides, sino una de las zonas aledañas. Gracias a esto, se han arrojado una gran cantidad de datos para comprender a la sociedad de la época, es decir, a los seres de carne y hueso que forjaron aquélla civilización.

El arqueólogo Rubén Cabrera Castro dirige actualmente este proyecto, por lo que Estudios de Historia Cultural lo entrevistó con el objetivo de conocer el avance de esta investigación.


¿En qué consiste el proyecto de investigación arqueológica que están realizando usted y su equipo actualmente en Teotihuacán?


Se trata del proyecto de “La Ventilla”, que es un área de la zona de Teotihuacán, que consideramos un barrio.
Teotihuacán contó con varios barrios en la época prehispánica, tanto de población teotihuacana como de extranjeros, como el barrio oaxaqueño y el de comerciantes. Lo que tratamos de encontrar son las características del barrio de la Ventilla, las formas de asentamiento, si hay calles, manzanas, y también el tipo de gente que habitó este barrio.

¿En qué etapa se encuentra actualmente el proyecto?

Ha avanzado considerablemente, tenemos una idea general de la conformación de la manzana, la estructura arquitectónica en términos generales del barrio con su sistema de comunicación, hidráulicos, tipos de casas, etc. Pero aún faltan muchas cosas por investigar.

¿Cuáles han sido los hallazgos que usted considera más importantes realizados en esta investigación?

Aunque Teotihuacán se ha trabajado durante mucho tiempo, tal vez más de cien años, no se habían considerado este tipo de problemas. Se habían centrado más que nada en los grandes edificios: la pirámide del Sol, la Ciudadela, conjuntos llamados palacios, etc. pero no la otra población, que también fue muy importante. Sin embargo no estamos tocando la población de la periferia, falta mucho para llegar a ella. La Ventilla no está en el área cívico-religiosa, que es una especie de cinturón intermedio, en el que habitó una población con un status elevado, según los descubrimientos que hemos hecho.

Nos habla de una serie de investigaciones que tradicionalmente se han hecho en lo que podemos llamar “centros de poder” de las civilizaciones prehispánicas, ¿existen en el país otras investigaciones que se ocupen por cuestiones similares a las de La Ventilla?
Existen algunos trabajos o sondeos esporádicos que se han llevado a cabo. Nosotros mismos también hemos trabajado en zonas intermedias o e la periferia. Actualmente no existen investigaciones al respecto, pero se han hecho en el pasado, sobre varios conjuntos. Estos se impulsan desde el INAH, y también desde otras instituciones mexicanas como la UNAM, o instituciones extranjeras, principalmente de Estados Unidos que se han enfocado en las excavaciones de zonas residenciales.

Constantemente escuchamos sobre nuevos hallazgos arqueológicos en todo el país ¿faltan aún muchas zonas por investigar?

Por supuesto, se puede decir que todo el país es un sitio arqueológico enorme. Sin embargo debido a las necesidades del país, que atiende problemas prioritarios, y no de investigación, se la he dado poca atención a los sitios arqueológicos. Sólo algunos están abiertos al público, pero hay una gran cantidad de sitios sin explorar, no sólo porque no se les ha prestado atención, sino también porque no se conocen. Hay áreas que si las consideramos en un mapa, son espacios vacíos, es decir, donde no se ha intervenido por medio de investigaciones arqueológicas.

¿Cree usted que se la ha dado mayor importancia a algunas zonas sobre otras por ser lugares que fomentan el turismo?

Sí, en general se les ha dado mayor importancia porque al Estado, que es quien impulsa estas investigaciones, le interesan fundamentalmente dos cosas: por un lado resaltar la nacionalidad, con sitios muy llamativos como Monte Albán y Chichen Itzá, para tratar de mostrar la mexicanidad por medio de datos como los que arroja la arqueología. Por el otro lado esta situación tiene que ver con el aspecto turístico. Hay pocos proyectos que se ocupen exclusivamente de estudiar un problema social, como un asentamiento rural o particular que no esté ligado a la difusión o el turismo.

¿Por qué considera importante el estudio de las clases sociales marginales de Teotihuacán?

Me interesa estudiar a estos grupos sociales porque fueron la base o el sustento económico de los grupos de poder, con una estructura más compleja. En el proyecto que nosotros coordinamos en Teotihuacán en 1982, el Estado tenía interés en que se continuara trabajando la zona central de la zona arqueológica, donde se encuentran los grandes edificios y grandes conjuntos residenciales. Nosotros planteamos que al mismo tiempo que realizáramos excavaciones en las zonas que le interesaban al Estado, era necesario incursionar hacia la periferia para ver problemas concretos. Por ejemplo las estructuras habitacionales de los campesinos, los sistemas de cultivo y de irrigación, las áreas artesanales y de chinampas y la producción de la cerámica u otros materiales. Eso nos interesó muchísimo y en ese momento nos comenzamos a ir hacia la periferia, aunque no de lleno porque al Estado le interesaba la parte central, pero con los mismos recursos que el Estado invertía pudimos avanzar hacia la periferia y ver otros aspectos que son de mucho interés para conocer el desarrollo del fenómeno social.


¿Qué sabemos hasta el día de hoy de los distintos sectores sociales que habitaron Teotihuacán?


Se conocen tipos de casa, viviendas, grupos étnicos, etc. Se está avanzando lentamente en estos conocimientos, pero se conoce cada vez más la estructura rural no sólo de la población teotihuacana, sino de los grupos anteriores y posteriores a esta cultura que habitaron esta zona.

A partir de esta investigación ¿podemos conocer más acerca de la vida cotidiana, las costumbres, las mentalidades y la cultura de los antiguos teotihuacanos?

Por supuesto, la función de los arqueólogos es la de tratar de reconstruir la vida de los antiguos grupos humanos. En el caso de Teotihuacán se trata de reconstruir la historia de estos pueblos, su ideología, sus conocimientos científicos, vida cotidiana, tipos de cultivos, el tipo de herramientas que utilizaban etc., todo ello a través de los hallazgos de los materiales arqueológicos. Ello porque no tenemos fuentes históricas de este periodo, como si hay después de la llegada de los españoles.
En este sentido es importante la interdisciplina, además de que los mismos arqueólogos se especializan en algunos temas como la cerámica, la lítica o la arquitectura, o los que se interesan por la organización de grupos marginados como los campesinos y los artesanos, otros se dedican estudiar la ideología, la interrelación que tuvieron los teotihuacanos con otras culturas o los aspectos políticos




 
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