Inicio | Índice | Librero | | Comentarios | Libros | E-Libros | Eventos | Cursos | Voces |
Directorio
ENSAYO
     

 

 

El Motín del Bounty

Greg Dening

 

 

Greg Dening nació en 1931 y murió recientemente en el 2008. Su educación básica se desarrolló en una escuela Jesuita en Melbourne, Australia. Terminó su doctorado en la Universidad de Harvard con un trabajo etnográfico sobre las Islas Marquesas ubicadas en el Pacífico Sur. En 1960 formo parte del equipo de académicos denominado “El Grupo de Melbourne”, un equipo de antropólogos y etnógrafos que se especializaron en las Islas del Sur del Pacífico. Profesor emérito de la Universidad de Melbourne, publicó más de diez libros sobre temas relacionados con su especialidad, entre los que se destacan: Beach Crossings: Voyaging Across Times, Cultures and Self publicado en el 2004; Wallumetta: The Other Side: Faith, Life and Worship on the North Shore 1856-2006 publicado ese mismo año. Aquí reproducimos algunos pasajes del libro que escribió sobre la película "El Motín del Bounty" titulado: Mr. High`s Bad Lenguage Passion. Power and Theatre on the Bounty. Reeditado en la antología cinematográfica: The Past Imperfect. Editada por Mark C. Carnes.


Películas como el Motín del Bounty enfrentan un problema. Tienden a relatar inexactitudes históricas en el orden de no vulnerar a las instituciones contemporáneas. Sobre todo sucesos que están ligados al orden de la justicia ya que las víctimas de los hechos revelarán la incapacidad de estas instituciones en impartir la ley: en el pasado y en el presente.

Cuando Irwing Thalberg , el “genio creativo” de la Metro Golden Mayer (MGM) sugirió a Lous B. Mayer que esta empresa realizara una cinta basada en el Motín del Bounty, Mayer no lo vio con buenos ojos. No quería que su compañía produjera películas en donde un grupo de amotinados se transformaran en héroes.


Louis B. Mayer nació en Rusia –formó parte de los judíos de Europa oriental, al igual que Neal Gabler, que fueron “invitados a Hollywood.” Ambos, jóvenes emprendedores, “le rendían culto a la tierra de la libertad y de las oportunidades”. Sobre todo Mayer.

I. Thalberg quien fue el productor de la cinta, sabía que Mayer no aceptaría filmar una película que narrara la historia de unos “revoltosos amotinados”. Ni tampoco argumentos que hicieran referencias a cambios sociales o revoluciones. Mayer buscaba héroes que no fueran amotinados o revolucionarios

Aún así, Mayer sabía que la Real Marina Inglesa había hecho del capitán Bounty un héroe histórico, transgrediendo las más elementales leyes de respeto a los subalternos. Eso fue lo que hizo cambiar de parecer a Meyer.


En el texto que escribió I. Thalberg para justificar la filmación de la película, uno de los argumentos fundamentales para llevar la pantalla el “Caso Bounty”, se basaba en la idea que este suceso histórico, influyó en una nueva disciplina, basada en el mutuo respeto entre los oficiales y sus subalternos a través de la cual, las fuerzas navales Británicas mantuvieran la seguridad en todas las travesías por mar después de los hechos ocurridos en el Bounty.


Cuando I. Thalberg viajaba por la Alemania Nazi, vivió en “carne propia” como una sociedad rechazaba y exterminaba a grupo de la sociedad. Para cuando hizo el viaje a Alemania, ya era un guionista con cierto renombre. Incluso en su viaje vio personalmente persecuciones en las calles de Berlín.

Poco años después, en Hollywood volvió a experimentar de primera mano la represión que se hizo en contra de un grupo de escritores de izquierda durante el Macartismo.

I. Thalberg pensaba que había que encontrar un punto medio entre fascismo y comunismo, de tal forma que hubiera estabilidad en las instituciones, para que éstas puedan sustentar un orden, pero a la vez, que fueran tolerantes a las demandas legitimas de la sociedad.

Por eso I. Thalberg interpretó la figura del Capitán del Bounty, Charles Laughton Blight como lo que fue; un personaje colérico e intolerante. Su comportamiento hizo del motín algo que no se podía justificar en un barco naval. Lo más grave fue que el almirantazgo Británico apoyó la autoridad de Blight distanciándose de las más elementales reglas de comportamiento de un oficial de la marina. El incondicional de Charles Laughton Blight, Fletcher Christian (actuado por Clark Gable) acaba siendo un héroe trágico y desairado excepto, por su sentido de honor. En el papel de Christian, se observa a un verdadero héroe idealizado.

Por su parte, Roger Byam (Franchot Tone) nunca impugna en forma contundente el comportamiento Blight y paga las consecuencias por su lealtad a los cánones que rigen a la marina en el siglo XVIII. El carácter de Byam fue ideado por Charles Nordhoffy y Norman Hall los dos novelistas en cuyos libros se basaron las diferentes versiones cinematográficas del Motín del Bounty.

I. Thalberg dramatizó con mayor fuerza las declaraciones de Peter Keywood, un joven catete de veintisiete años durante la corte marcial. La crudeza en que narra los hechos, sobre todo el comportamiento del capitán logran que obtenga la clemencia del Rey y así evitar su ejecución.

La cinta termina con la melodía “Rule Britannia” y una toma de la Bandera de la Cruz de San Jorge, transmitiéndole al espectador la idea de una “necesaria recapacitación de los hechos” y de que la marina sí puede responder frente a la verdad y la virtud. No importa si los marinos británicos recibieran sus condenas cincuenta años después del motín y hayan permanecido diez años amotinados. Y que el “teatro” de la cinta –su momento catártico- haya sido la sumisión a la autoridad, aún a costa del sacrificio personal, ¿Habrá representado eso un cambio real al interior de la Marina?


El punto catártico de la película no representa “nuestra memoria cultural” . La versión de 1935, es más bien un “cliché mítico”, al hacer del capitán del barco una versión del siglo XX. se trata casi de una visión “patológica y refleja la ineptitud de una autoridad”.

Si bien las versiones posteriores del Motín del Bounty ofrecen diferentes contextos, aún así, en opinión de los críticos, siguen siendo otra sacudida más de la 1935. A pesar de ello, ésta ofrece una aportación cinematográfica, se acerca a los hechos históricos reales através de las ambientaciones. En tanto que las posteriores enfatizan demasiado la intolerancia del capitán durante toda las cinta.

Los productores de la versión de 1935 estaban convencidos de que el realismo histórico de la cinta sería el rasgo que aseguraba su éxito en la taquilla. Más tarde no se avergonzarían en admitir que resulto a la inversa.

Para lograr el éxito de la cinta, incluso editaron un folleto que distribuyeron previo a su exhibición en algunas escuelas de nivel medio superior con la intensión de hacer “Un manual para las escuelas preparatorias de Estados Unidos” a través del cual definían las diferencias entre la novela de Charles Nordhooff publicada en 1932, con el guión cinematográfico y algunos documentos históricos.

Los autores del manual justificaron esa publicación afirmando que buscaban acercarse lo más posible a los sucesos históricos.

No se puede recrear la historia, suponiendo que se hace un escrutinio detallado de un suceso; es necesario tomar en cuenta el contexto de la marina inglesa en la época y el entorno a ellos. Al carecer las diferentes versiones de ese contexto, Blight aparece como el más violento de los capitanes que navegaron por Pacífico.

Si se hace una comparación de archivo se puede demostrar que Blight sería el más benevolo de los capitanes. Blight golpeo con objetos contundentes al 10.9 por ciento de su tripulación en el Bounty en comparación con James Cook que fue del 25.6 por ciento en el Resolution y George Vancouver con el 52.8 por ciento en el Discovery’s.

Si Blight fue conocido como el más violento de los capitanes contemporáneos de esa época –incluso tuvo el apodo del “bastardo del Bounty”- no se debió a que fuera el más agresivo, si no al despreció que tuvo por sus subalternos, lo que proyecto en su defensa durante la corte marcial.

Claro, una conducta incorrecta no será razón suficiente para cuestionar la autoridad de Blight después de tres motines ocurridos (antes de este ya había tenido otros problemas similares con sus tripulaciones). Después de todo los marineros del siglo XVIII estaban sujetos a un sistema de autoridad muy estricto y con poca ética.

Sin embargo, el lenguaje utilizado por Bligh tiene que ser entendido como un fracaso de su rol en el teatro del comando inglés del siglo XVIII . Sus castigos físicos son los que lo llevaron a su ruina; Blight quería que sus hombres se sintieran culpables por los errores que cometían y le agradecieran. Por lo tanto pensar que a través del comportamiento de un capitán, se proyecta la historia de la memoria cultural en una película es muy cuestionable, porque como objetos culturales las películas dejan una sensación de mayor distancia de la objetividad, porque su función es verlas y no leerlas. Una película no es como un libro que esta en un estante o un manuscrito en un archivo. En donde leemos las interpretaciónes de los sucesos de quienes lo vivieron y podemos, no solo estudiarlos, también reflexionar.






 
Inicio | Índice | Librero | | Comentarios | Libros | E-Libros | Eventos | Cursos | Voces |
Directorio