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ENSAYO
   
 

CRÍQUET Y CASTA
Las luchas heroicas de los hermanos Palwankar

RAMACHANDRA GUHA




V.S. Naipaul escribió alguna vez sobre su natal Trinidad, ‘somos una sociedad sin héroes, excepto por los jugadores de críquet’. Del mismo modo, en otros tiempos y en otros lugares, han sido los deportistas quienes han personificado a menudo las esperanzas de los humildes y desposeídos. Los sentimientos de Naipaul los deben reconocer los negros del gueto de Chicago, que no honran a ningún héroe que no sea Michael Jordan, al igual que los mulatos de los barrios pobres de Buenos Aires, devotos de la deidad Diego Maradona. También los hubiera valorado el indio, no conocido generalmente por su interés en los deportes, Dr. B.R. Ambedkar.

 

               Como niño intocable nacido al final de la jerarquía hindú, el futuro redactor de la Constitución de la India tomó como ejemplo al lanzador zurdo de bola lenta llamado Palwankar Baloo.                 

Año tras año, Baloo dominaba el Cuadrangular de Bombay, que en ese momento era el escaparate de los torneos de críquet en la India. Era el primer gran jugador de críquet indio y se encontraba también entre las primeras figuras públicas surgidas de los intocables.                 
Ahora olvidado casi por completo, mientras vivió, Palwankar Baloo se hizo acreedor a un gran respeto dentro y fuera de su comunidad. Consideremos la corta biografía de treinta páginas publicada en Poona en 1959 como parte de la serie de folletos de Marathi con el título ‘Kahintari Navech Kara!’ o ‘¡Haga algo que lo distinga!’. Con un precio de media rupia, estos folletos estaban dirigidos a niños de escuelas y colegios universitarios que se decían en busca de modelos a seguir. Los personajes se elegían por haber ‘salido de la rutina de la vida normal’, por haberse forjado un nombre a través de su valor y creatividad innovadora. Los folletos eran suficientemente cortos para leerse en treinta minutos. De los cuarenta títulos que aparecieron en la serie, veinte eran de Maratís, veinte de personas de otras partes de la India o del mundo.  Obviamente, los editores no incluyeron personajes como Shivaji o Tilak o Gandhi o Einstein, a quienes podemos venerar, pero no imitar. Los temas sobre los que sí se escribió incluían pioneros maratís del teatro, prensa, educación, historia y cine. También un poeta progresivo  maratí, un acaudalado y exitoso abogado maratí y el primer promotor de circos en Maharashtra
.

 

               De otro lugar en el subcontinente vino el jugador de hockey Dhyan Chand, arquitecto de las victorias olímpicas de la India en 1928, 1932 y 1936; el primero de nuestros grandes pintores modernos, Raja Ravi Varma de Kerala y el bengalí de gran mentalidad, Rabindranath Tagore.
 
              

Quizá resulta más interesante la elección de extranjeros. Fue Espartaco de Roma, descrito simplemente como ‘Un esclavo que se sublevó’. Estaba Miguel Ángel, el ‘Inigualable escultor’ y Benjamín Franklin, diplomático y científico recordado también por ‘El arte de cultivar las buenas cualidades’. Había un panfleto sobre el Capitán Cook, ‘Surcando los mares de su país’ y Lawrence de Arabia, el ‘Gran organizador de campañas militares’. Del mundo de la tecnología apareció el constructor del Canal de Suez, el ‘Arquitecto monumental’ Ferdinand de Lesseps. Y, por último, pasando de lo heroico a lo pragmático, un estudio sobre Woolworth, el fundador del supermercado, bajo el título ‘Compre todo aquí’.
 
              

En este enaltecido grupo encontramos el nombre de Palwankar Baloo. La publicación sobre él, escrita por el jugador de críquet y locutor de Poona, Bal J. Pandit, llevaba como título ‘Khada Kheladu’ o ‘Verdadero deportista’.
 
               Palwankar Baloo nació en julio de 1875, en el pueblo de Dharwad, en la meseta del Decán. Su padre trabajaba ahí, pero al parecer al poco tiempo de su nacimiento tomó un trabajo en Poona. Eran de la casta Chamar, ubicada casi al final de la jerarquía social hindú. El nombre de la casta viene de la palabra en sánscrito para piel, ‘charman’ y la gente de la casta trabaja la piel, curtido y teñido, además de fabricación de calzado, botellas, carpas y sillas de montar.
 
              

Los miembros de la casta Chamar, escribió una autoridad, ‘son condenados por nacimiento al analfabetismo’ y a una ‘pobreza extrema y lamentable’. Desempeñan tareas fundamentales para las castas limpias, aunque son desdeñados por ellas. ‘Económicamente, la casta Chamar es un elemento muy valioso en la población y su función es el trabajo duro y afanoso en la comunidad’. En el ‘tradicional’ poblado indio, el Chamar es
visto con hostilidad y disgusto por las castas más altas… a menos que sea absolutamente necesario, un hindú de casta limpia ni siquiera visita esta parte del poblado. El autor de Castas y Sectas Hindúes dice que el simple hecho de haber tocado a un Chamar hace necesario para un  buen hindú, bañarse con toda su ropa puesta. Tan solo el nombre de chamar los conecta con los restos del ganado. Además, no solamente quitan la piel del ganado muerto, sino que comen su carne. La impureza y degradación que resulta de estos actos es insuperable. [1]
 
              

Para los chamares, al igual que para las demás castas intocables, la llegada del régimen británico permitió un medio de escape. Los aventureros y calificados entre  ellos pudieron abandonar el poblado y buscar empleo en los pueblos y ciudades del Raj. De hecho, en algunas profesiones su pasado fue una ventaja. Los hindúes de casta no trabajarían en depósitos de municiones y fábricas de armas, pues para las balas se podría utilizar grasa de la vaca sagrada.

 
Pero los chamares no tenían problema con eso. Ellos acudían en tropel, en cuanto tenían oportunidad, a los cuarteles y fábricas establecidos por los británicos en el oeste y sur de la India después de vencer a los Peshwas en 1818.
 
              

El mismo padre de Baloo trabajó en el ejército. Una versión sugiere que trabajó en la fábrica  de municiones en el suburbio de Kirkee, otra afirma que fue cipayo en el 112° Regimiento de Infantería. [2]

Fue en Poona que Baloo y su hermano menor Shivram aprendieron a jugar críquet, con el equipo desechado por los oficiales del ejército. Los niños también asistieron a la escuela, aunque brevemente, pues la dejaron para ayudar a aumentar el ingreso familiar. El primer empleo de Baloo fue en un club de críquet manejado por Parsis. Aquí él barría, apisonaba el campo y en ocasiones, boleaba para los socios en las redes de práctica. Por este trabajo, se llevaba hasta tres rupias al mes. [3]

 

               En o cerca del año 1892, Baloo dio un paso hacia arriba, de los jugadores de críquet Parsi de la ciudad, a sus contrapartes europeos. Ellos se reunían en el Club Poona, abierto pocos años antes en una propiedad de madera conocida como Edwardes Gardens.
 
              

En el Club Poona el salario de Baloo aumentó a cuatro rupias al mes. Sus deberes incluían apisonar y marcar el pitch, colocar las redes y, cuando se le pedía, también marcar las canchas de tenis. A estas tareas de rutina se le agregó después una realmente más placentera: bolear para los socios. Al parecer fue un tal Sr. Tross quien por primera vez alentara a Baloo a bolear para él. Quizá después de terminar el juego haya visto al chico lanzar una o dos bolas hacia una red vacía y reconoció su talento. Baloo tomó como su ejemplo a seguir al Capitán Barton, un lanzador zurdo de bolas suaves y rápidas. Pronto, Baloo estaría lanzando con cierta frecuencia para los socios del Club, valiosa práctica para los partidos que jugarían contra otros equipos de expatriados. [4]
 
              

En este tiempo, el jugador de críquet inglés líder en Poona era el Capitán J.G. Greig. Se le conocía como “Jungly” porque así es como sus nombres de pila, “John Glennie”, sonaban al decirlos rápido. [5] Greig era un hombre de baja estatura, con muñecas flexibles y veloces pies. Un maestro del square cut, durante años fue considerado como el mejor bateador blanco en la India. Al igual que otros hombres de baja estatura –Don Bradman y Sunil Gavaskar de manera más que obvia – su apetito por lograr más carreras era colosal.
 
              

Cada día, Greig llegaba al Club Poona una hora antes que todos y le pedía a Baloo que le lanzara algunas bolas. Así, él perfeccionaría su técnica y el indio mejoraría sus lanzamientos. La historia, aunque no documentada, pero aún así de lo más interesante, dice que Greig le pagaba a Baloo ocho annas cada vez que le hiciera un out. Con este pago, si el lanzador tenía éxito una vez a la semana, habría duplicado su salario cada mes.
 
              

Baloo dijo una vez a su hijo que a pesar de haber lanzado bolas durante cientos de horas en el Club Poona, ni una sola vez se le dio la oportunidad de batear. [6] En India, al igual que en Inglaterra, batear era exclusivo de la élite aristocrática. Su consuelo era que al agregar el boleo a sus otras obligaciones, Baloo triplicó su salario.

 

Y su control del spin y las bolas elevadas llegó a la perfección gracias a las miles de bolas lanzadas a Jungly Greig y a sus colegas menos talentosos.
              

Al igual que sus ancestros, Palwankar Baloo se ganaba la vida trabajando con habilidad y cuidado las piezas de piel.
 
              

Poco a poco, la historia de sus talentos con la pelota de críquet llegó a la parte “nativa” de la ciudad. Existía un innovador club hindú que buscaba retar a los europeos de Poona. ¿Debían buscar los servicios del lanzador chamar? Esta pregunta tenía divididos a los jugadores hindúes de críquet. Algunos socios Telugu estaban interesados en incluir a Baloo, mientras que los brahmanes locales que hablaban marathi, estaban en desacuerdo. En esta etapa, J.G. Greig entró en acción. Dio una entrevista a la prensa y declaró que los hindúes serían muy tontos si se negaran la oportunidad de gozar de los servicios de Baloo. No era que Greig tuviera instinto de reformador social – su compromiso con su raza era apenas menos estricto que el compromiso de los brahmanes de Poona con su casta – más bien, deseaba probar sus habilidades en contra de su lanzador de prueba, en la intensidad de un verdadero juego.
              

En el evento, se invitó a Baloo a jugar para los hindúes de Poona, pero tuvo que pagar un precio. En el campo, los jugadores de la casta superior tocaban la misma pelota que él, pero fuera del campo aplicaban los tabúes rituales. En la pausa para tomar el té, esa ceremonia sagrada en el críquet, a Baloo se le servía la bebida fuera de la caseta y en una matka desechable de cerámica, mientras sus colegas bebían en tazas de porcelana blanca, al interior. Si deseaba lavarse las manos y la cara, un sirviente ‘intocable’ del club sacaba un hervidor a una esquina del campo y le vaciaba el agua. Baloo también comía fuera, de un plato separado y en una mesa separada. [7]
              

De todas maneras, eliminó a muchos bateadores. Gracias principalmente a los lanzamientos de Baloo, los hindúes de Poona vencieron a los europeos de Poona y también a otros rivales locales. En una ocasión visitaron el poblado del interior llamado Satara, para jugar contra su club o Yincana exclusivo para blancos. Los anfitriones habían ordenado al encargado de campo trabajar el terreno durante una semana de tal forma que resistiera el spin de Baloo. Aún así, Baloo eliminó a siete bateadores y su equipo ganó con facilidad. En una ocasión, el lanzador fue homenajeado con cantos sobre un elefante por las calles de Satara. Otra vez, fue galardonado en una función pública a su regreso a Poona; la guirlanda fue colocada amablemente sobre sus hombros por el gran maestro y reformador Mahadev Govind Ranade. Fue también Ranade quien dijo a sus compañeros brahmanes que si podían jugar con Baloo, también deberían tomar el té y compartir el pan con él. [8]

Un poco después, Baloo fue elogiado en una reunión pública por un brahmán nacionalista, incluso más célebre que Ranade, Bal Gangadhar Tilak. Esto, según escribe un cronista, causó ‘revuelo puesto que en esos días, una persona de la comunidad inferior no tenía un lugar honorable en la sociedad’. [9]
              

Conforme la ortodoxia de Poona comenzaba a abrirse hacia él, Baloo decidió mudarse con su familia a Bombay. Una razón para hacerlo fue la plaga de 1896, que golpeó de manera especialmente severa a Poona; otra razón fueron los alicientes del críquet en el centro.

 
 
    


Al principio, Baloo trabajó en Bombay con una unidad del ejército y también jugó para el recién establecido Yincana Hindú P.J. Esta institución tenía sus dudas con respecto a aceptarlo. Naturalmente, el capitán de críquet, Kirtikar, deseaba aumentar su ataque de boleo. Sin embargo, lo logró únicamente después de ‘calmar a algunos socios gujerati con respecto a su admisión (de Baloo)’. [10]
              

En esta última década del siglo diecinueve, había docenas de equipos de críquet activos en Bombay. Mientras los clubes parsi generalmente estaban delimitados por localidades, los jugadores hindúes se las arreglaban entre las líneas de la casta y la región. Veamos los nombres de algunos clubes establecidos en las últimas décadas del siglo diecinueve: Club de Críquet Gowd Saraswat, Club de Críquet Kshatriya, Club de Críquet Unión Gujarati, Club de Críquet Maratha, Jóvenes Jugadores de Críquet de Telugu.
              

Las comunidades más pequeñas en esta ciudad de migrantes también formaron sus clubes, como el Club de Críquet Católico de Mangalore (para emigrados del puerto sur de Mangalore), el Club de Críquet Instituto Luso (para quienes venían a la ciudad, provenientes de Goa, gobernada por Portugal) y el Club de Críquet Judío de Bombay. [11]
              

Una categoría diferente de clubes estaba formada por aquellos patrocinados por compañías y bancos. Los equipos de críquet eran dirigidos por Thomas Cook, Forbes, Forbes y Campbell, la Compañía de Gas de Bombay, el Banco de Bombay y las Tiendas del Ejército y la Marina. Estos clubes eran heterogéneos en sus membresías, con empleados de diferentes castas jugando en el mismo equipo, como musulmanes y cristianos, bajo el liderazgo de un gerente de alto nivel, que casi siempre era un británico. Un club activo de este tipo era dirigido por la Compañía de Ferrocarriles de Bombay, Berar y Centro de India. Fue esta compañía quien le dio empleo a Palwankar Baloo, por sugerencia de su gerente y capitán de críquet, el Sr. Lucas. [12]
              

Baloo jugó para esta compañía ferrocarrilera (B.B.C.I. Railway) en partidos entre sucursales, pero en otros juegos representaba al Yincana Hindú. En este tiempo, cerca de 1900, las competencias entre el Yincana Hindú y los principales equipos de parsis, como el Club de Críquet Baronet, generaban el mayor entusiasmo. Grandes multitudes rodeaban el terreno, en cinco o diez filas y el resto acomodado sobre el puente elevado de ferrocarril que unía el Gymkhana a la cercana estación Churnee Road. La escena resultaba aún más vívida por la cercanía del mar. En ese entonces no existía la vía Marine Drive y como recordaba uno de los participantes en esos juegos, ‘a menudo las olas golpeaban sobre las rocas y llegaban al campo de críquet’. [13]
              

No hay estadísticas disponibles de esos partidos, pero podemos asumir con seguridad que Palwankar Baloo eliminó a muchos bateadores. Desde sus inicios, se le consideró como el baluarte del Yincana Hindú. Uno de sus formidables oponentes, el Dr. M.E. Pavri del C.C. Baronet, lo describió de la siguiente manera:
 
uno de los mejores lanzadores nativos. Un lanzador zurdo de velocidad media que se mueve con facilidad. Domina el efecto para ambos lados y eleva la pelota en el aire con un gran spin. El lanzador más rudo en una entrada difícil. Podríamos llamarlo el ‘Rhodes’ de la India. Un bat firme y un campo activo. [14]

 
              

El control de Baloo era fabuloso y de sutiles variaciones. Un periodista de Bombay lo describió así: “Poseía un ritmo medio, pero podía bolear lento o con gran rapidez y lo hacía tanto con un movimiento sutil del brazo o extendiéndolo completamente. Manejaba un sorprendente giro de la pelota, por lo que mantenía al bateador en ascuas en cada lanzamiento, pues todos eran diferentes. [15] Del otro lado de India, un jugador de críquet de Calcuta que había estado observando a Baloo muy de cerca, afirmó que era
 
Un boleador zurdo muy fino, con sorprendente muestra de vigor. Desviaciones hacia ambos lados. Un muy sencillo final de lanzamiento. Casi no se cansa. Puede bolear todo el día. Mantiene una forma excelente. Siempre bolea con firmeza. Comprende el juego cabalmente. Mantiene a su equipo en sus posiciones, las pelotas llegan (a los fildeadores) sin que tengan que moverse. Definitivamente es un boleador ‘estratega’. [16]
 
              

M.E. Pavri ha calificado a Baloo como el ‘[Wilfred] Rhodes de India’. A partir de esta descripción pudiera haber sido un S.F. Barnes, zurdo, si quisiéramos darle otro nombre glorioso de la Época de Oro del críquet. Por lo que he leído, parece claro que Palwankar Baloo fue un lanzador spinner de gran talento y sutileza, digno predecesor de boleadores zurdos indios de clase mundial con lanzamiento lento, como Vinoo Mankad y Bishad Bedi.
 
              

Para principios del siglo XX, el talento de Baloo con la bola de críquet fue reconocido en lugares tan lejanos como Calcuta. En esa ciudad, vivía un mecenas del críquet, el Marajá de Natore, que tenía una ambición abrumadora: vencer al Club de Críquet de Calcuta Todos-Europeos. Un día armó un equipo de hindúes de primera talla, que incluía al guardameta K. Seshachari de Madrás, al boleador rápido H.L. Sempre de Karachi y a Palwankar Baloo junto con su hermano Shivram de Bombay. Su equipo ganó, pero los colonialistas, como siempre, no tomaron esta derrota de la mejor manera. Después del encuentro, el capitán del Club de Críquet de Calcuta le preguntó a Natore que cuántos ‘aficionados’ jugaban en su equipo, insinuando que no había honor en que hindúes profesionales hubieran vencido a un equipo de ingleses amateur. [17]
 
              

Siete años más joven que Baloo, Shivram era un bateador fuerte, boleador de media velocidad muy útil y destacado fildeo. Más alto y corpulento que su hermano, se distinguía por llevar un cinturón negro en la cintura. Es comprensible que sepamos muy poco de sus primeros años como jugador, pero lo que sí sabemos es que para 1906 era considerado uno de los once mejores jugadores de críquet de su religión. Para febrero de ese año, su hermano lo eligió para que jugara con los hindúes al enfrentar a los Europeos de la Presidencia de Bombay.
 
              

El partido inevitablemente tuvo una carga nacionalista: para ese momento, de 1905 a 1906, el Congreso Nacional Indio se estaba renovando bajo la dirección de dos líderes de India Occidental, Gopalkrishna Gokhale y Bal Gangadhar Tilak. A lo largo del país, en Bengala, el movimiento
swadeshi había comenzado. Empresarios patrióticos habían establecido fábricas  para competir con el capital británico. Los radicales fomentaban un boicot a los bienes extranjeros. Había fogatas encendidas con la ropa hecha en las maquiladoras de Manchester. [18]

Durante la última semana de 1905, el Congreso se había reunido en la ciudad santa de Benares, donde los delegados bengalíes promovieron la difusión de su campaña a lo largo del país. Kesari, el periódico de Tilak, estuvo de acuerdo con los bengalíes. ‘No es muy de hombres resignarse a una posición denigrante –declaró– o sentarse a llorar en casa como las mujeres, sino que es nuestro deber luchar enérgicamente para deshacernos de las causas de nuestra desgracia’. [19] Otro periódico maratí pidió que a India se le concediera autonomía. Decía: ‘Los indios deberían decirle lo que piensan a sus gobernantes sin miedo y sin medir sus palabras...’ [20]
 
              

El partido de tres días de duración se jugó en casa del Yincana Bombay del 8 al 10 de febrero de 1906. En la valoración de ambos equipos, la publicación Bombay Gazette evidentemente alabó a Baloo y, sobre Shivram dijo ‘es hermano del Sr. Baloo y con eso basta. Debe mantener la reputación del mejor boleador de India, su hermano. Hay grandes expectativas de su astucia en el campo’. [21]
 
              

Los hindúes batearon primero y dejaron un decente marcador de 242, para el que Baloo contribuyó con 25 y su hermano con 24. ‘Para decepción de sus admiradores, el “Pequeño Hombre” (Greig) fue boleado por Erasha a la cuenta de 11. Las cifras de Erasha fueron de 6 wickets para 77 carreras, Baloo tuvo 3 para 41 y los europeos quedaron en 191 en total. En su segundo encuentro, los hindúes obtuvieron 160 (Baloo 11, Shivram 16 sin out). Los gobernantes necesitaban 212 para ganar. Las entradas del último día comenzaban con un juego ‘marcado con mucha emoción y entusiasmo. Grandes multitudes de todos los estratos –incluso mucho más que en los dos días anteriores– flanqueaban las cuerdas y celebraban cada lanzamiento con ruidosas ovaciones’.
 
              

El desafío europeo recaía en gran medida sobre Greig. Comenzó bien y llegó a los 27 cuando fue eliminado por Seshachari con boleo de Erasha. La eliminación fue descrita por un periódico de Madrás, la población natal del guardameta, en términos de orgullo justificado. El bateador embistió, afirmaba ‘y con un movimiento, meteórico por su velocidad’, Seshachari lo eliminó. Fue una ‘eliminación digna de viajar millas para verla’; por ella ‘con toda la intención y propósito se ganó el partido’. Al final los europeos acumularon un total de 102, con Baloo y Erasha, cada uno sumando 5 wickets. De hecho, los dos lanzadores bolearon en tándem desde el inicio hasta el final de las entradas. [22]

 

               Al resultado de este partido de críquet, el diario The Tribune de Lahore, le dio una interpretación nacionalista explícita. Este periódico, publicado por Hindúes Punjabi tuvo que esperar tres días antes de que le llegaran reportes del partido a través del Frontier Mail. Cuando llegaron las noticias, el periódico tuvo que buscar muy lejos para encontrar una comparación adecuada. Finalmente se decidieron por otra reciente victoria de Asia sobre Europa, la de Japón contra Rusia en el campo de batalla. Los jugadores de críquet hindúes aparentemente habían sido honrados en victoria como sus contrapartes militares japoneses. Se habían comportado “con la templanza noble que distinguía a los japoneses ante la caída de Port Arthur y todas las subsecuentes victorias en las que portaron sus armas, victorias tales que hasta entonces la historia no tenía registro...’.

A lo largo de los tres días que duró el partido, los jugadores de críquet hindúes ‘no jugaron para el pueblo; no se comportaron ni engreídos ni ostentosos; no creyeron necesario recurrir al umpire cada dos minutos ni regodearse en bufonadas.’ Pero si el resultado hubiera sido a la inversa, dijo el Tribune, entonces los jugadores de críquet ingleses se hubieran comportado de forma vulgar y presuntuosa por la victoria– imitando ‘el pandemonio perfecto en el que los modernos Britones habían convertido a toda la antigua Inglaterra debido a la recuperación de Mafeking...’ (lo anterior como una referencia a la histeria patriótica que tomó a Bretaña durante la guerra de los Boers). [23]
 
              

The Tribune
interpretó la victoria en el críquet como una señal de que la Asia dominada y sometida se estaba sacudiendo los grilletes. Otros periódicos la recibieron como una victoria sobre el prejuicio de las castas. Durante los tres días del partido, los jugadores de ambos equipos comían juntos, europeos con hindúes y brahmanes con chamares. El camino hacia esta entremezcla sin precedentes había sido abierto antes tras la decisión del Yincana Hindú de permitirles entrar a Baloo y Shivram no sólo a su campo de críquet, sino también a su cafetería. Ahora el curso del partido y la contribución a la victoria hindú por parte de los hermanos Baloo provocó la publicación de un artículo importante en la respetada voz del liberalismo hindú: The Indian Social Reformer (Reformador Social Indio). Al ‘permitir cenas con las castas bajas’, decía, ‘el Yincana Hindú ‘destruiría para siempre’ la ‘tonta barrera de la contaminación por contacto’. La ‘historia de la admisión de estos hermanos chamar al Yincana Hindú’, continuaba el Indian Social Reformer, ‘es un crédito para todos y ha hecho mucho más para liberalizar las mentes de miles de jóvenes hindúes que cualquier otro intento realizado en otras esferas’. De hecho, el triunfo del críquet sobre las castas fue
 
un icono de que la nación de emancipaba de las costumbres separatistas y desnacionalizadoras. Se trata de un cambio consciente y voluntario, una libertad regulada por la moral del hombre y no, como en [las] vías [en las que miembros de diferentes clases se tenían que sentar juntos a como diera lugar], un cambio obligatorio... Los deportistas hindúes de Poona y Bombay han demostrado en diferentes niveles que, donde se requiere de un interés nacional, se deben conceder las mismas oportunidades a cualquier casta, aún cuando dicha oferta u oportunidad tenga que ver con la desobediencia de algunos de esos viejos prejuicios... Dejemos que la lección aprendida en el deporte se repita en los ámbitos político, social y educativo. Dejemos que las costumbres separatistas y antinacionalistas de las castas hindúes altas, bajas e ínfimas desaparezcan para que India deje de ser el hazmerreír del mundo. [24]
 
              

En 1907, los hindúes, parsis y europeos comenzaron a jugar un torneo anual de críquet conocido como el Triangular. En los cinco años en los que se celebró el torneo, los europeos lo ganaron tres veces y los parsis dos. Sin embargo, el jugador que destacó individualmente fue Palwankar Baloo. En los cinco partidos que jugó entre 1907 y 1911, obtuvo 40 wickets a menos de 10 carreras cada uno. [25]
 
              

Shivram también jugó para los hindúes en el Triangular y, desde 1910, también un tercer hermano. Se trata de Palwankar Vithal, nacido en 1886 y enviado por Baloo a la escuela Preparatoria Elphinstone, por su fuerte inclinación al críquet. Vithal fue un agraciado bateador derecho, con tendencia por el cover drive.
              

Después de dejar la escuela, Vithal aceptó un trabajo con la compañía Greater Indian Peninsular Railway, donde Shivram ya había trabajado. El joven ya se había hecho de un nombre en el club de críquet y fue elegido para jugar para los hindúes en el Triangular de 1910. El siguiente año, había que formar un equipo conformado por puros indios. Desde enero de 1911, en Bombay se llevaron a cabo partidos de prueba para aspirantes de todo el país. Los jueces eran siete en total –dos musulmanes, dos hindúes y dos parsis, con el venerable Jungly Greig presidiendo. Este ecumenismo se vio reflejado en el equipo que eligieron. Consistía en seis parsis, tres musulmanes y cinco hindúes. Sin embargo, el capitán era sikh: el Marajá Bhupendra Singh de Patiala, de veinticuatro años, apenas nombrado en su
gaddi por el Virrey, Lord Minto. [26]
              

A pesar de las fuertes recomendaciones del entrenador inglés que supervisaba las pruebas, Palwankar Vithal fue considerado demasiado joven para poder enviarlo a Inglaterra. Por supuesto, Baloo sí fue elegido y Shivram fue nominado como primera reserva. El día previo a que zarpara el barco, un jugador de Cachemira salió del equipo y Shivram tuvo que reunir apresuradamente su equipo y demás pertenencias. Esa misma noche, el 4 de mayo de 1911, se organizó una despedida para los jugadores en el Club Orient.
              

En Inglaterra, era común ver al equipo indio sin la presencia de su capitán. Patiala jugó un partido en el campo de los Lord y uno o dos más, pero la mayor parte del tiempo se la pasaba en el círculo social londinense, asistiendo a fiestas o carreras (había muchas fiestas a las que había que asistir durante ese verano, ya que acababa de ascender al trono un nuevo Rey). La ausencia del capitán fue un golpe en términos del críquet, ya que este príncipe en particular era un bateador de primer nivel. Y en términos sociales, mientras estaba ausente, el equipo se dividía en facciones parsi e hindú. Patiala también llevaba con él, dondequiera que fuera, a sus cinco sirvientes. Esto no era importante, sólo que Su Alteza también insistía en tener muy de cerca a su secretario, Keki Mistry, quien en esa época era quizá el mejor de todos los bateadores indios. Sin Patiala y Mistry, los turistas lucían un nivel muy bajo de bateo como para enfrentar al boleo y los wickets ingleses profesionales. Esto se vio en los resultados. Se celebraron 14 encuentros contra condados ingleses reconocidos, de los cuales se ganaron dos, se perdieron diez y hubo dos empates. De los otros partidos, contra equipos de segunda clase como Ulster y el Norte de Escocia, los indios ganaron cuatro y perdieron cinco.
              

El éxito particular, desde la perspectiva de los indios, fue el boleo de Palwankar Baloo. Obtuvo 114 wickets en un promedio de 18.84 carreras por wicket y hubiera obtenido fácilmente 150 wickets de haber tenido mayor apoyo en el campo de juego. Los marcadores del tour cuentan una historia que es bastante edificante. Tres de los primeros partidos se jugaron contra la Universidad de Oxford en el Parks, contra el Club  de Críquet Marylebone en Lord y contra la Universidad de Cambridge en Fenner. En estos tres grandiosos escenarios, impregnados con la historia del críquet, actuó este intocable que, en términos de antecedentes sociales, había sido retirado de la mesa principal como si fuera nadie. Pero vaya que podía bolear.



Contra Oxford, Baloo obtuvo 5 wickets para 87 carreras, en contra de MCC obtuvo 4 para 96, mientras que en Cambridge se lució con cifras de 8 para 103.
 
              

Baloo disfrutó su éxito contra todos los mejores equipos de los condados. Obtuvo 7 para 83 contra Lancashire, 4 para 127 en contra de Yorkshire, 4 para 74 contra Warwickshire y 4 para 100 contra Surrey. (En estos partidos el equipo local normalmente sólo fue al bat una vez). Y cuando los indios vencieron a Leicestershire por 7 wickets, las cifras de Baloo fueron de 5 para 92 y 6 para 93. Tuvo apenas seis víctimas en la única otra victoria, contra Somerset, pero se lució con una racha de 55 en la segunda entrada de su equipo. El verdadero ganador del partido en esta ocasión fue su hermano menor Shivram, quien anotó 113 sin out, permitiéndole a su equipo irse a casa con un wicket intacto. Por todo el tour, Shivram permaneció tercero en el promedio de bateo, anotando 930 carreras a un promedio de más de 27 entradas. Un observador comentó sobre él: ‘era el bateador hindú más prometedor’. [27]
 
               Antes, en 1904, el patrón Parsi, Sir Dorab J. Tata había iniciado negociaciones para transferir a Baloo al condado inglés de Surrey, que necesitaba un boleador zurdo. El plan fracasó, pero cuando Baloo finalmente llegó a Inglaterra, dejó impresionado a más de un condado. De hecho, recibió varias ofertas para quedarse en Inglaterra como profesional. En el verano de 1911, ya tenía treinta seis años y habían pasado sus mejores épocas. Además, ya sufría de sinovitis en el hombro, un padecimiento que aqueja a quienes se han excedido en el boleo. Sin embargo, su  desempeño seguía siendo sorprendente. ¿Cómo hubiera sido de no tener dolor en el hombro y con cinco años menos? En una entrevista con el
Times of India, Baloo ‘con modestia declaró que no estaba satisfecho con el trabajo que había hecho con la pelota y que hubiera deseado haber sido enviado a jugar seis años antes, cuando estaba en su mejor forma’. Pero su camarada Seshachari comentó a The Hindu sobre Baloo: ‘es muy bueno, tanto, que podría jugar para cualquier condado’. El respetado crítico inglés, E.H.D. Sewell igualmente afirmó de Baloo: ‘es un boleador que a la mayoría de los condados les gustaría tener en su escuadra’. [28] Su desempeño era realmente excepcional. En los noventa años que han pasado desde que Baloo regresó a casa, sólo otro boleador indio, Vinoo Mankad, en 1946, había tenido más de cien wickets de primera clase en un tour de Inglaterra.
 
              

En general, el equipo indio de 1911 había jugado muy por debajo de las expectativas. En su retrospectiva del tour, un periódico de Bombay publicó las excusas comunes: ‘El clima, la comida, los constantes viajes, falta de práctica, un número limitado de hombres para elegir en caso de necesitarlo –el equipo tuvo que enfrentarse a todas estas condiciones poco favorables’. [29] Una larga lista de dificultades, no todas invención del autor: no obstante, un hombre fue capaz de superarlas: Palwankar Baloo.
 
              

De acuerdo con una fuente, en la recepción del Club Orient para desear buena fortuna al equipo, sólo Baloo y Shivram no fueron honrados con guirnaldas. [30]

Pero cuando el equipo indio regresó a Bombay el 15 de septiembre a bordo del barco de vapor ‘Salsette’, debió haber cantidades abundantes de guirnaldas para su ahora reconocido héroe. Por ejemplo, sabemos de una recepción organizada por la asociación Clases Oprimidas de Bombay para felicitar a Baloo. El orgullo de la comunidad fue bien ganado, puesto que este otrora Intocable había sobresalido por mucho sobre los brahmanes, musulmanes, parsis y príncipes que lo acompañaron a Inglaterra. En esta recepción, el manpatra o discurso de bienvenida para Baloo fue escrito y presentado por Bhimrao Ambedkar. Esto, de acuerdo con la decana de los historiadores sobre la casta de Intocables, Eleanor Zelliot, fue la primera aparición pública del hombre que se convertiría en el más importante de todos los políticos y reformadores de las castas bajas y una figura de gran relevancia en la historia moderna de India. [31]
 
              

Tan sólo por sus logros en el campo de críquet, Baloo se había convertido en un ídolo e inspiración de incontables Intocables. Y el joven B.R. Ambedkar era uno de ellos.
 
Para 1910, Vithal unió a Baloo y Shivram en el equipo hindú. Este elegante bateador derecho había aprendido el juego en casa, mientras recibía clases en la Preparatoria Elphinstone. Mientras tanto, el hermano más joven, Ganpat, se encontraba estudiando una licenciatura en la Universidad Elphinstone, gracias a la colegiatura que pagaba su hermano Baloo. Pero Ganpat también sabía jugar críquet. En enero de 1912, era la estrella indiscutible del tour de críquet de las universidades en el norte de India. Cuando los visitantes vencieron a la famosa Universidad Mahometana en Aligarh, fue el mayor anotador en ambas entradas, con 58 y 40 respectivamente; mientras que en un juego empatado contra el Marajá de Patiala XI, celebrado en Rawalpindi, Ganpat obtuvo dos wickets, realizó dos atrapadas y además anotó un brillante centenar de carreras. Ganpat Palwankar jugaba un ‘críquet de gran clase’, afirmó un historiador del críquet universitario: ‘No era la suma de sus carreras lo que se celebraba, sino el estilo con que las conseguía, pues tenía una amplia gama de movimientos y su bateo era perfecto y real’. [32]
 
              

Ese mismo año, 1912, los musulmanes fueron admitidos dentro del torneo anual de Bombay, por lo que entonces se convirtió en Cuadrangular. Normalmente, todos llamaban al Cuadrangular el ‘Carnaval de Críquet de Bombay’. Pero también se referían a él como ‘una especie de foro romano’. [33] La verdad es que era una mezcla de ambos. El deporte era concurso y espectáculo a la vez, una salida con los amigos y la familia pero también un vehículo para las ambiciones sociales suprimidas. Los niveles de ruido en el Cuadrangular eran impresionantes, mucho más fuertes que los que se escuchaban en suelo inglés o australiano. Gritos y alaridos se acentuaban con el sonido de los tambores y las cornetas. Los espectadores cantaban canciones, usaban espejos para deslumbrar, volaban papalotes y les daban guirnaldas a los jugadores. Su regocijo era enorme de cualquier manera, pero era aún mayor si su ídolo conseguía un seis o si su equipo se llevaba la victoria.
 
              


Cada equipo iba a representar el orgullo de su comunidad, pero había encuentros individuales que se seguían de cerca. Una de ellas era la batalla entre los dos viejos estrellas, Palwankar Baloo de los hindúes y J.G. Greig de los europeos.

Para el Cuadrangular de 1913, Baloo ya tenía treinta y ocho años de edad, pero boleaba tan bien como siempre lo había hecho. Greig, tres años mayor, en ese momento fungía como Secretario Militar del Gobernador. Todavía tomaba muy en serio su carrera en el críquet. Pero cuando le tocó enfrentarse a su antiguo boleador de prácticas, el out llegó de inmediato, atrapado en el slip por una bola que dio el giro perfecto, atrapada por el joven de Poona, D.B. Deodhar. [34]
 
              

Ese año, 1913, Shivram, Vithal y Ganpat se unieron a Baloo en el equipo hindú. Sin embargo, el capitán era el bateador M.D. Pai. Pai recibió felicitaciones por parte de la asociación de su casta, la Gowd Saraswat Brahmin Mitra Mandal, por haber conseguido el ‘mayor honor al que un jugador de críquet puede aspirar’. Como respuesta, Pai agradeció a su comunidad por la recepción que le habían preparado, pero añadió que ‘el honor de ser capitán debió haber sido ofrecido a su amigo, el Sr. Balu, por ser el jugador veterano y con experiencia del equipo’. [35]
 
              

Ahora bien, Pai había estado en ese tour de 1911 luchando con el bat mientras Baloo brillaba como boleador. Sin embargo, sus afirmaciones mostraban una extraordinaria generosidad. Para 1913, Mahatma Gandhi seguía en Sudáfrica y la élite política, en términos generales, se encontraba maniatada por las leyes de Manu. Era factible incluir a un jugador de críquet Intocable con talento y valor pero, ¿hacerlo capitán? ¡Que Dios nos libre! Sobre todo si consideramos que el líder de un equipo de críquet tiene que ejercitar su mente con mayor frecuencia y exigencia que un capitán de futbol o basquetbol. En este deporte de ritmo lento, es el capitán y no el entrenador, quien decide el orden de los bateadores, de los boleadores y los cambios en el terreno de juego. Sin embargo, la visión e inteligencia se consideraban privilegio de las castas altas. Pai era brahmán y Baloo era un chamar. El hecho de nombrar al boleador como capitán de los hindúes concedería un giro simbólico a la jerarquía de las castas. Hay que admitirlo, en términos de talento y experiencia, hace mucho que Baloo debía haber sido nombrado capitán de los hindúes. El discurso de Pai hacia sus compañeros de casta indica que a sus compañeros de equipo les habría parecido aceptable su nombramiento. Pero no a los comerciantes y abogados que dirigían el Yincana Hindú.
 
               En junio de 1914, el
Bombay Chronicle comentó en su editorial, que ‘los servicios prestados por Baloo al críquet hindú valían su peso en oro y habla en cantidad de la maravillosa vitalidad del hombre que, tras más de dos décadas, sigue siendo su boleador más destacado’. [36] El siguiente mes, el periódico publicó una carta de un ‘C.S.T.’ que se mostraba muy molesto. El año pasado, decía este fanático desilusionado, a los hindúes se les había escapado una victoria debido a la ‘mala dirección y a un fildeo todavía peor’. ‘Debía haber un interés permanente en el críquet hindú’, decía ‘C.S.T., ‘en lugar de esas explosiones irregulares de frenesí que emocionaban a los amantes del críquet’. El Comité de Selección debería hacer sus elecciones a tiempo para que los jugadores seleccionados jugaran juntos en los partidos de práctica. ‘La elección de un capitán’, añadía, ‘¡debería ser libre y ese oneroso puesto debería estar en manos del mejor y más competente hombre en el campo!’. El autor de la carta estaba dando a entender abiertamente que se refería a Baloo, a quien en otra parte de la carta se refería como ‘apuesta segura’, el ‘boleador crack de los hindúes que siempre realiza una labor de mérito destacado’. [37]
              

En 1915 el Cuadrangular se jugó en Poona, aparentemente por insistencia de los europeos. Habían ejercido una fuerte presión para conseguirlo, como comentaría de manera sarcástica un crítico indio, en un septiembre en Poona ‘la temporada [social] está a todo lo que da, con la alegría a flor de piel, el campo se siente como si fuera el hogar y el clima es menos fatigante’. [38] Los partidos se jugaron en el Club Poona, aquél viejo refugio de Baloo (y J.G. Greig). Uno de los primeros informes indica que los cuatro hermanos Palwankar estarían alineando. Pero cuando se eligió al equipo, una semana antes del partido entre hindúes y parsis, Baloo no fue considerado. Aparentemente, uno de los seleccionadores le había preguntado a Baloo cómo se sentía y el boleador le respondió con auténtica modestia, ‘que no estaba en su mejor forma, pero añadió que si era seleccionado, estaría encantado de prestar sus servicios en favor de los intereses del críquet hindú’. La inseguridad se utilizó como pretexto para sacarlo del equipo.
 
              

El
Bombay Chronicle recibió entonces una gran cantidad de agresivas cartas como protesta. Éstas sugerían que el comité de selección hindú había conspirado para sacar a Baloo. ‘Ahora nadie podrá afirmar que Baloo es el demonio que solía ser al momento de lanzar la pelota’, decía una carta, ‘pero es innegable que sigue siendo un lanzador finísimo, que merece un lugar indiscutible dentro de los once que nos representan’. La decisión de sacarlo, afirmó su autor
 
fue recibida con una enorme y justificada sorpresa por parte de los seguidores del críquet hindú. Baloo ha sido un pilar del críquet hindú por más de una década y media y sus servicios a la causa del críquet hindú han sido invaluables. Por simples méritos de talento, antigüedad y por los servicios hasta ese momento prestados, desde hace mucho tiempo debería haber sido nombrado capitán de su equipo. No sólo se le ha negado ese derecho, sino que ahora se le ha sacado hasta del equipo. [39]
 
              

Curiosamente, el día posterior a la publicación de esta carta, el
Chronicle publicaba una carta de explicación por parte del capitán hindú, M.D. Pai. ‘Estaba completamente a favor de la inclusión del Sr. Baloo en el equipo’, escribió, ‘pero la titubeante respuesta del Sr. Baloo explicando su incapacidad de estar al pie del cañón durante tres días, obligó al Comité a descartarlo’. El capitán había exhortado a que se le ‘diera preferencia al Sr. Baloo, en quien confío plenamente por ser un boleador de sano y maduro juicio’. [40] Pero sus palabras fueron ignoradas. El hecho de que un capitán participara abiertamente en la selección del cuadro era ya de por sí algo poco común. Quizás Pai realmente lamentaba la ausencia de Baloo o quizá sólo deseaba evitar críticas en caso de que el desempeño del equipo no fuera el mejor en el torneo.
              
              

Lo que es notable sobre esta controversia es la ausencia de una alusión directa a la casta de Baloo. Previamente ese mismo año, Mohandas K. Gandhi había regresado a India, pero aún no había encontrado su postura política y su opinión sobre los Intocables aún no era objeto de debates públicos. El aficionado al críquet hindú, quien también tenía ideas socio-liberales, tuvo que expresar sus sospechas de manera indirecta.
                            

               Aunque la principal razón por la que no se había nombrado capitán a Baloo era sin lugar a dudas la casta a la que pertenecía, tampoco ayudaba el hecho de que era el principal boleador del equipo. Los bateadores son los aristócratas del críquet, quienes acaparan la atención y los premios. En la década de 1950, el bateador (y capitán) inglés, Len Hutton, fue nombrado caballero. La media docena de caballeros jugadores de críquet que le antecedieron también habían sido bateadores. El gran lanzador australiano Arthur Mailey felicitó a Hutton y después agregó: ‘Espero que la próxima vez sea un boleador. El último boleador nombrado caballero fue Sir Francis Drake’.
 
               La sabiduría popular sostiene que los boleadores son malos capitanes. Se dice que están tan absortos en su propia labor que no pueden prestar la debida atención a los cambios de boleador o a las posiciones en el terreno de juego. Por otro lado, los bateadores están libres de cualquier responsabilidad cuando termina su entrada. La teoría de que los bateadores son mejores capitanes es antigua y ampliamente aceptada. Los seleccionadores hindúes que eligieron a Pai y no a Baloo tal vez estaban convencidos de ello. Es fácil imaginar la conversación en la sala del comité: sí, es muy inteligente y tiene experiencia; no, no nos importa que sea un chamar; sin embargo, no debemos cargarle más responsabilidad a nuestro mejor boleador. Así, Pai, el brahmán y bateador, sería siempre una mejor opción que Baloo, el boleador y chamar. [41]
 
              

Entre 1912 y 1919, cada año había una campaña orquestada para que hicieran capitán del equipo de críquet hindú a Palwankar Baloo. Cada año fracasaba. Entonces, en los meses previos al Cuadrangular de 1920, Mahatma Gandhi empezó a proclamarse en contra de la discriminación a la casta de los Intocables. Ahora, como preeminente líder del Congreso, aprovechó su importante puesto para volver a hablar de un tema que lo había obsesionado desde que estaba en Sudáfrica: la purificación del hinduismo. El hecho de tener una casta intocable era un ‘crimen en contra de Dios y de la humanidad’, afirmó en mayo de 1920: ‘Mi conciencia me dice que considerar intocables a los miembros de una casta no puede ser parte del hinduismo. No tengo que pensarlo mucho para dedicar mi vida entera a quitarle a la sociedad hindú la gruesa costra de pecado con la que se ha cubierto durante tanto tiempo, asignándole el estúpido estigma de intocables a ciertas personas’. [42] Poco después, escribiendo en su periódico,
Young India, Gandhi sugería que la justicia divina había convertido en ‘parias del Imperio’ a los indios. Su sometimiento a los británicos, afirmó, era una consecuencia de su propia opresión hacia los intocables. La falta de cooperación con los gobernantes, que antes se percibía como un acto meramente político, ahora estaba redefiniéndose como un ‘movimiento de auto-purificación intensiva’. Los hindúes de las castas altas, creía Gandhi, ‘debían darse cuenta de que si querían llevar a cabo una no-cooperación exitosa contra el gobierno, tenían que aliarse por una causa común con los Parias (intocables), aún cuando ellos tuvieran una causa común con los musulmanes’. [43]
 
              

Para este momento, Gandhi era defensor de
varnashramadharma, la división de la sociedad hindú en castas endogámicas con sus propias particularidades hereditarias. Pero para él, considerar intocable a los miembros de una casta iba en contra del dharma; era, según escribió en 1920, ‘una instancia del extremismo maligno dentro del hinduismo’. [44]

Su ataque a la institución después se volvería más radical, pero mientras tanto, sus críticas estaban llamando ampliamente la atención. Otros hindúes habían cuestionado esta práctica en el pasado, pero les había faltado la postura política de Gandhi. Cuando él hablaba, escuchaban millones, entre ellos un creciente número de aficionados al críquet hindú, en Bombay.
 
              

Este año, como era costumbre, había un lento y majestuoso proceso rumbo al Cuadrangular. Los partidos del club y la oficina terminaron en agosto y septiembre; entonces les tocaba a los Yincana. En la tercera semana de octubre, el Yincana Hindú se encontraba jugando un partido de dos días contra el equipo visitante de Rajputana. En el primer día se dio la noticia de la muerte de Palwankar Ganpat, por tuberculosis. Apenas tenía veintisiete años. En su memoria, se decidió no continuar con el juego ese día. [45]
 
              

La muerte de Ganpat afectó mucho a los tres hermanos, pero lo superaron haciendo lo que mejor sabían hacer: jugar críquet. El público deportivo, hindú o no, vio en cada uno de los Palwankar una combinación distintiva de carácter y talento en el juego. Baloo era el patriarca, corpulento, ya mostrando algunas canas, pero a los cuarenta y cinco años, seguía siendo un boleador de gran clase. Shivram bateaba obstinadamente en cada ocasión y era buen boleador con la nueva pelota: en el campo, se distinguía por la gruesa faja que llevaba a su cintura. Vithal para este momento era el bateador hindú estrella: tal vez  se había especializado para llegar a tal nivel tras codearse con sus hermanos, quienes sabían que los bateadores de críquet eran los aristócratas consentidos. Con Baloo y Shivram en sus últimos años como jugadores, el honor de la familia quedaba en manos de Vithal. Y lo hizo con estilo: como un periodista parsi comentó, cuando Vithal bateaba, siempre lucía un sombrero de tweed verde, que los fans conocían como ‘sanssousi’. [46]
 
               El torneo de 1920 fue programado para la primera semana de diciembre. A mediados de noviembre, el Bombay Chronicle publicó una página completa que hablaba sobre la preparación de los diferentes equipos, sus posibilidades y la probable respuesta del público. Al hablar sobre los hindúes, el autor anónimo escribió con gracia tocando el punto de un ascenso que hace mucho se debía. ‘No sería descabellado’, indicó
 
hacer realidad el deseo extendido que existe entre el público hindú de que la capitanía del equipo se conceda finalmente a  P. Baloo... Ningún boleador hindú podía jactarse de poseer un récord tan distinguido y sostenido de diferentes logros en el críquet de primera clase durante tantos años como él... La justicia exige que su extensa y brillante trayectoria como jugador de críquet sea coronada con el liderazgo del equipo representativo hindú antes de que se retire del críquet de primera clase. Sigue siendo un buen boleador, pero aún cuando su forma física es maravillosa, la edad se notará tarde o temprano y quizá en un par de años, el críquet internacional esté viendo sus últimos juegos. El deseo aquí plasmado en palabras no representa en lo absoluto, dudas sobre la capacidad de M.D. Pai... él ha comprobado ser uno de los mejores capitanes que el equipo hindú ha tenido y el siguiente año podría seguir manteniendo el puesto. Pero ofrecerle la capitanía a Baloo por lo menos esta ocasión, sería justicia plena para el mejor boleador que los hindúes hayan tenido.



Nadie ha escuchado que Baloo ambicione monopolizar el puesto. Hasta donde sabemos, podría estar conforme con ocuparlo durante un año y sin objeción alguna, jugaría bajo el liderazgo de alguien más en el futuro. De hecho, ya lo ha hecho antes jugando bajo el mando de Pai, quien a su vez no debería considerar denigrante jugar siguiendo el liderazgo de su gran compañero. [47]
 
              

Una semana después el equipo hindú fue anunciado, con M.D. Pai como capitán. Vithal y Shivram habían sido incluidos dentro de los once, pero Baloo no. Todavía faltaban diez días para que comenzara el torneo. En este periodo de espera, Pai se enfermó y fue retirado del primer partido, que era en contra de los musulmanes. Los seleccionadores hindúes nombraron capitán a D.G. Deodhar. Deodhar era un jugador excelente, pero como era de esperarse, era brahmán y bateador. La decisión del Yincana fue objeto de una dura controversia entre sus miembros. Había ‘amplio descontento entre los miembros del Yincana [Hindú] por las repetidas exclusiones del Sr. Baloo’, informó un escribano: ‘la tendencia de opinión entre la mayoría de los miembros que estaban presentes en el Yincana esa noche era que el Sr. Baloo debería ser considerado en el equipo y que se le debía ofrecer la capitanía’. [48]
 
              

Para los Palwankar, de por sí cabizbajos por la muerte de Ganpat y la exclusión de Baloo, el nombramiento de Deodhar fue como el tiro de gracia. Vithal y Shivram poseían, por lo menos, el mismo talento que el jugador de Poona: y llevaban mucho más tiempo que él jugando con el equipo hindú. Tal y como Vithal lo cuenta en sus memorias, cuando Pai se enfermó, ‘Shivram y yo nos encontrábamos dentro de los miembros del equipo más veteranos y, considerando nuestra capacidad y talento, por derecho propio consideramos la expectativa de que alguno fuera nombrado capitán. Muchos miembros del Yincana Hindú también esperaban lo mismo’. [49] En su molestia, decidieron salirse del equipo hindú. Su explicación, publicada en los periódicos el día en que comenzó el partido entre hindúes y musulmanes, sigue siendo una lectura obligada:
 
Casi no es necesario decir [escribieron Vithal y Shivram] que  el derecho de alguno de nosotros dos está por encima de los del Sr. Deodhar y que la decisión del Comité [de Selección de India] sólo puede ser descrita como antideportiva en extremo, considerando que aparentemente ha sido influenciada por factores que tienen que ver con la casta, la educación y el nivel social de su selección y no por sus logros o veteranía en el campo de críquet y como tal, la decisión del comité sólo puede ser considerada como parcial con una tendencia relacionada con la casta. La condición social o educativa no tiene lugar en el deporte cuando los logros de un jugador de críquet de una condición social más baja son evidentemente superiores. En la conclusión a la que llegó el Comité, es notorio que se pasó por alto este principio vital de cualquier deporte y en el proceso se han pisoteado nuestros derechos de manera más que denigrante. Esta forma en que se barajan los derechos por parte del Comité de Selección Hindú nos ha orillado a retirarnos este año del Equipo Representativo Hindú, muy en contra de nuestro deseo de aportarle nuestros esfuerzos al Equipo Hindú de Críquet.

Al llegar a esta decisión [de no jugar] también queremos hacer constar que nos da mucha lástima el insulto encubierto o público que se nos hace por pertenecer a la denominada clase baja, pues esto ha anulado de por vida nuestros derechos de reconocimiento. El hecho de que elementos como la casta sean un factor determinante en el críquet es algo que no podemos pasar por alto, de ahí nuestra decisión de retirarnos del Equipo Hindú este año. Estamos seguros que el público aficionado e imparcial del críquet entenderá nuestra posición y nos exonerará de cualquier culpa por el paso que hemos dado deliberadamente, considerando que es una cuestión de principios y respeto a nosotros mismos. [50]
 
               Los sentimientos eran definitivamente suyos, aunque la declaración en sí misma pudo haber sido escrita por un miembro más instruido del público imparcial amante del críquet. [51] Una pequeña sección de este público consideró este retiro como una ‘revuelta en contra de la autoridad’, pero muchos otros aprobaron la decisión, al creer que como hombres de respeto [Vithal y Shivram] no podían obrar de otra manera.’ Entre los simpatizantes de esta huelga se encontraban quienes aprobaban la lucha, más amplia, de Gandhi en contra de la discriminación de los intocables. Ya había un movimiento en pie para recolectar fondos para una bolsa que se presentaría a Vithal y a Shivram. Las contribuciones se enviarían al ‘Sr. Govindji Vasanji, el Confitero Nacional, ya fuera a la Estación de Chira Bazar, Girgaum o Grant Road’. Quinientas rupias, en ese entonces una suma considerable, se recolectaron en el transcurso de las primeras veinticuatro horas. [52]
 
               Los hindúes ganaron su partido en contra de los musulmanes. Ahora se enfrentarían a los formidables parsis. Entonces comenzaron los agitados debates dentro del Yincana Hindú. El resultado se resumió en un encabezado impreso el día en que empezó a jugarse la final: ‘PAI ES CAPITÁN DEL EQUIPO: LOS HERMANOS BALOO JUEGAN’. M.D. Pali, ahora en forma, sería capitán, mientras que Vithal, Shivram y Baloo estarían dentro del partido. La decisión de reinstalar a los jugadores y llamar a su hermano, enfatizaba un periodista, ‘aunque tardía, es sensata e indudablemente, una concesión a la opinión del público.’ Baloo, declaró el escribano, en un principio pensaba rechazar la invitación: fue a causa ‘de la insistente intervención de amigos cuyo amor por el críquet hindú rebasaba su amor por el Comité y su forma de operar, que el Sr. Baloo aceptó jugar en el partido de hoy.’ De hecho, el Comité de Selección Hindú se comportó apropiadamente conciliador, como se aprecia en esta carta escrita por su Secretario, S.A. Shethe:
 
Estimado Sr. Baloo:
 
              

Entiendo su reticencia a jugar pese a haber sido elegido para el partido contra los parsis. Me veo obligado a pedirle que reconsidere su decisión y juegue. Apelamos a su interés por el críquet, como en el pasado. [53]
 
              

Este honor se restableció aún más cuando se designó a Baloo como capitán suplente. En lo que definitivamente debió haber sido un movimiento planeado, Pai dejó el terreno de juego mientras los parsis bateaban en la segunda entrada. Un reportero simpatizante comentó sobre el ‘excelente liderazgo’ de Baloo, añadiendo que, ‘exhibía un fino juicio al manejar el boleo de su equipo.’ [54] El partido en sí tuvo un desenlace hasta cierto punto dramático.

Los hindúes lograron un marcador de 428, con C.K. Nayudu anotando un centenar. Entonces le dieron vuelta a los parsis por 214 y les pidieron que continuaran. Al iniciar la segunda entrada de los parsis, su capitán, el Dr. H.D. Kanga, resultó lesionado y fue llevado al hospital. El noveno wicket de los parsis llegó después del almuerzo en el último día y, al asumir que su equipo había ganado, una oleada de aficionados hindúes se abalanzó al campo con guirnaldas. Apenas iban llegando al pitch cuando el umpire les hizo ver que el Dr. Kanga se aproximaba lentamente saliendo del pabellón, con alguien corriendo a su lado. La multitud se retiró a regañadientes hacia la franja límite del campo, donde permanecieron durante las siguientes dos horas, hasta que se jugó el último par de wickets de Kanga y Elavia y se empató el partido. [55]
 
               La lucha por la capitanía hindú anticipó, casi cuarenta años antes, la campaña por tener a un hombre negro elegido como capitán del equipo de críquet de las Indias Occidentales. Indias Occidentales jugó sus primeros partidos de prueba en 1928; durante las siguientes tres décadas era irrebatible que un hombre blanco y sólo blanco, podía ser capitán. Jugadores de críquet tan destacados como Learie Constantine y George Headley tenían que conformarse con ser ‘liderados’ por deportistas de tez blanca, con un talento evidentemente inferior. Durante sus días como jugador, Constantine había protestado en contra de esta discriminación. Y continuó haciéndolo después de haberse retirado y se le unieron hombres de la talla del historiador y revolucionario C.L.R. James. Fue precisamente James quien estaba al frente de la campaña que, en 1960, resultó en el nombramiento de Frank Worrell como el primer capitán negro de las Indias Occidentales. [56]
 
              

La trayectoria de Palwankar Baloo también anticipó, por más de medio siglo, el celebrado ingreso de Jackie Robinson al beisbol de las grandes ligas. Apenas en 1947 el público norteamericano aprobó la posibilidad de equipos racialmente mixtos en el deporte: pero ya desde 1896-1897, los hindúes de Poona y Bombay habían aceptado a un jugador de críquet intocable. Al igual que Robinson después de él, Baloo rompió la otrora impenetrable barrera social tanto por méritos de personalidad como de talento deportivo.
 
              

En 1922, el Cuadrangular se jugó en el pueblo de origen de Palwankar Baloo, Poona. Tres semanas antes de que empezaran los partidos, el
Bombay Chronicle sugirió que ‘P. Baloo tenía todas las posibilidades de ser el capitán del equipo hindú en vista de su experiencia sólida y cabal adquirida a lo largo de tantos años en los torneos de críquet’. Puesto que Vithal y Shivram también estaban en buena forma, el periódico declaró: ‘el equipo hindú de este año será tan fuerte como cualquiera que participe en el Cuadrangular’. [57]
 
              

El capitán y los jugadores serían elegidos por los patrocinadores locales, el Yincana Hindú de Poona. La ciudad era conservadora y sus hindúes, en términos generales, nunca habían tenido tiempo para escuchar a Gandhi. A diferencia de los miembros del Yincana Hindú P.J., los brahmanes de Poona no estaban del todo convencidos de que la condición de los intocables fuera algo malo. Los hindúes de Poona eligieron a S.M. Dalvi como capitán, así que Vithal y Shivram hicieron huelga nuevamente.

Los hindúes ganaron apretadamente su primer partido y entonces tenían que enfrentarse a los parsis en la final. Se intentó llegar al convenio de nombrar a M.D. Pai como capitán para que Vithal y Shivram regresaran al equipo. Pero Pai rechazó jugar y los hermanos siguieron en su postura. Se le pidió a un completo Don Nadie, el Dr. Prabhakar, ser líder de los hindúes. Los parsis, por el contrario, tenían un gran equipo. Como era de esperarse, ganaron por un amplio margen. [58]
 
              

La prensa hizo un comentario curioso sobre la derrota hindú. Antes de la final, el
Chronicle dijo que el ‘equipo hindú difícilmente sería representativo sin el trío [los hermanos Baloo] a quien todo el mundo echaría de menos...’ Más tarde, afirmaba que si la derrota ‘sólo serviría para poner el dedo en la llaga sobre este error, real o imaginario, la moraleja aprendida del torneo de este año, ya se había enfatizado suficientemente’. [59] Al parecer, el Mahratta de Puné había sacado una moraleja diferente de la división y la derrota. ‘No sabemos con certeza cuál fue la manzana de la discordia’, declaraba
 
pero es mucho más que probable que debió ser la capitanía... [Nosotros] no quisimos enfrentar una casta contra otra, más bien nuestra idea era que el espíritu saludable de rivalidad que despierta en estos juegos inter-comunales, se mantuviera en un alto nivel. Felicitamos a los parsis por su merecido éxito y deseamos que los hindúes arreglen sus deficiencias y no permitan que sus rencillas internas obstaculicen su eficiencia. [60]
 
Esto yo lo interpreto como una crítica irónica para Vithal y Shivram. El
Maratha deseaba que resolvieran sus rencillas ‘internas’ por el interés de la comunidad. Alguien que percibió el fracaso hindú desde otra perspectiva fue el dramaturgo radical B.V. (‘Mama’) Varerkar. La marginación de Vithal y Shivram en el Cuadrangular de 1922 le inspiró a escribir una destacada obra sobre la sangrienta intersección donde la política del críquet y la de las de castas convergían. Titulada Turungachya Darat (En la entrada de la prisión), la obra fue escrita en las semanas posteriores al Cuadrangular y fue estrenada el 1 de febrero de 1923 en el Teatro Nuevo Imperial.
 
               La obra versa sobre dos oposiciones centrales: los hindúes con tendencia reformista contra los reaccionarios y, la ciudad de Bombay, católica y de mente abierta, contra la prisión que era Poona. El clímax sucede cuando el propietario brahmán de un banco transfiere sus operaciones de Poona a Bombay y decide nombrar a un intocable como su gerente. Como él lo define, ‘Ayer cometimos el grave error de dejar fuera a Vithal y Shivram Chambhar y perdimos el torneo Cuadrangular de Críquet. No quiero perder la batalla de la vida al dejarte a ti fuera.’ [61]
 
               Varerkar se inspiró en el campo de críquet para hacer una declaración más general en nombre de la reforma social. Ignoro si su obra tuvo un buen recibimiento, pero creo que bien pudo haber desempeñado un papel en lo que estaba por venir. Para la siguiente Reunión General Anual del Yincana Hindú, se pasó un voto de censura en contra de los seleccionadores del equipo del año anterior.



Cuando el torneo regresó a Bombay, en 1923, contrapusieron las exigencias de la tradición, el llamado de Mahatma y el hecho de que tanto en 1921 como en 1922, su equipo había sido derrotado contundentemente. Ahora la administración del críquet hindú en Bombay estaba dominada por los
banias o mercaderes, quienes tal vez eran más pragmáticos y definitivamente con menos carga ideológica que los brahmanes de Poona. Algo crucial para dicha situación era que el propio Gandhi era bania. Las preocupaciones de los miembros llegaron a los seleccionadores, que designaron a P. Vithal como capitán. [62]
              

Una campaña de 10 años en favor de los jugadores chamar de críquet finalmente había rendido frutos. ¿Cómo le iría al nuevo capitán? En los primeros partidos, los hindúes vencieron a los musulmanes por una entrada, mientras que los europeos triunfaron sobre los parsis. Para ese año los gobernantes no contaban con Rhodes ni Hirst, pero de todas maneras eran fuertes contendientes. Batearon primero y pusieron a los hindúes a buscar atrapadas de pelota. Según describió un reportero, ‘Fue una maravilla para muchos que la Presidencia fuera capaz de apilar carreras como manzanas en contra de un boleo que causó tantos estragos a los mahometanos, apenas una semana atrás’. El equipo hindú estaba irritable y lo demostró. Su principal boleador, S.M. Joshi, se quejó de que el umpire musulmán le estaba marcando lanzamientos antirreglamentarios injustificadamente. Un crítico amigable coincidió: este umpire, explicó, ‘parecía haber dejado sus lentes en casa y se dedicó a hacer marcajes absurdos’. [63]
               Los europeos anotaron un impresionante total de 481. La respuesta hindú se construyó alrededor de un seguro y sólido centenar del capitán Vithal. Con Deodhar y Nayudu aportando cada quién 50, llegaron a los 475 en total. Tres días completos de críquet habían transcurrido, bajo la mirada atenta de una enorme multitud. ‘Cada centímetro de espacio estaba ocupado y en un extremo, había por lo menos diez filas. Todos los pabellones estaban repletos y cientos de personas veían el juego desde los techos de las casas, mientras algunos incluso lo hacían desde las ramas de los árboles’. Durante la participación conjunta entre Vithal y Nayudu, escribió el reportero, la multitud aplaudía tan fuerte que el sonido ‘resultaba similar al de las olas cuando golpean contra el suelo’. El centenar obtenido por el capitán provocó una oleada de ‘regocijo enloquecedor’. [64]
               A la conclusión de la primera entrada Hindú, sólo restaba una jugada en el día. El capitán europeo, Travers, sugirió que como era imposible un resultado favorable, debería declararse empate. Vithal respondió que puesto que 20 mil espectadores se habían dado cita para ver el juego, debían terminarlo. Era el turno de los europeos y en esta ocasión, S.M. Joshi estaba en su mejor forma. Mientras Vithal le entregaba la pelota a Joshi, le dijo en marathi que era momento de que ‘comenzara el Bhairavi’. El boleador era un cantante clásico muy fino y Bhairavi es el último
raga que se canta o toca en un concierto. Inspirado por estas palabras, Joshi tomó 7 para 39 y los europeos apenas alcanzaron un total de 153, todos en out. [65]
              

Tras la magnífica cátedra de boleo de S.M. Joshi, los hindúes necesitaban 162 carreras para ganar. Restaban dos horas de juego. Entonces Vithal les dio una estacada maestra. En lugar del bateador y guardameta J.G. Navle, un jugador meticuloso y ortodoxo, envió al poderoso bateador C.K. Nayudu para abrir con K.G. Pardeshi.

Nayudu estuvo pegándole a la bola por todo el parque y fuera del mismo. Un seis cayó en el pabellón del Yincana de Bombay, otro en Waudby Road. Pardeshi también anotó a un ritmo rápido. Cuando Nayudu salió, les faltaban 20 carreras. El capitán decidió ir él mismo al bat y dio tres batazos fuera de los linderos del campo para que los hindúes ganaran ‘a medio galope’. [66]
 
              

En sus memorias, Vithal escribió que ‘nunca olvidaría el momento’ en que bateó para la carrera de la victoria. Cuando la pelota cruzó los límites,
 
varios grupos de espectadores, uno tras otro fueron brincando de las carpas y corrieron hacia el wicket. Algunos de ellos nos cargaron a ambos (a Pardeshi y a mí) sobre sus hombros hacia el pabellón, gritando de alegría. Al llegar al pabellón, todos corrieron a darme la mano. Muchas damas europeas me felicitaron diciendo ‘‘¡Muy bien jugado, Vithal, felicidades, Vithal!’. La razón de estas felicitaciones (me enteré después) era que habían apostado en contra de su equipo y habían ganado. [67]
 
               Esta descripción la confirmó el
Bombay Chronicle en una nota que habla de cómo ‘al final del juego, una enardecida masa humana invadió el pabellón y volcó su entusiasmo y exuberancia de hilaridad junto a los jugadores’. De inmediato se donaron tres mil rupias para el Fondo del Premio. Los donadores, en estos últimos días del Movimiento Khilafat, incluían a hindúes y musulmanes.
 
               En una nota editorial sobre el torneo, el
Chronicle describió que ‘el éxito del equipo hindú se debía en gran medida a la confianza que les inspiraba su capitán. Las felicitaciones más desbordantes de todos los aficionados al críquet se dirigían hacia él y a su equipo y no menos al Comité de Selección Hindú, que no permitió que ningún prejuicio pernicioso de casta se interpusiera al momento de elegir al hombre adecuado para  liderar al equipo’. En la misma nota, la carta de un lector contenía los mismos sentimientos pero expresados de una manera más evocativa: ‘La brillante victoria de los hindúes’, decía Vijayashram, ‘se debía más al sensato y valiente paso que dio el Yincana Hindú al designar como capitán al Sr. Vithal, hermano del Sr. Baloo –boleador estelar de India–, quien es miembro de una casta intocable. La moraleja que salta a la vista a partir de la magnífica victoria hindú es que el hecho de descartar el estigma que reina sobre los intocables, nos llevará al Swaraj –que es la profecía del Mahatma’. [68]
 
              

La carta de Vijayashram llevaba el encabezado ‘La brillante victoria hindú y su moraleja’. Tres días después, el diario publicó una carta escrita por P.R. Lele titulada ‘La victoria de Vithal’. La final del Cuadrangular, decía Lele, si bien emocionante y sorprendente en sí misma, también despertó ‘un interés especial desde la perspectiva de la nación india’. Ya que el swaraj no llegaría hasta que terminara el estigma sobre los intocables. La esfera del deporte había sido contaminada por el prejuicio, escribió Lele: ‘Las comunidades de intocables han aportado los mejores jugadores de críquet de los últimos dieciocho años, pero en ninguno de esos años, se le había concedido la dignidad de la capitanía del equipo hindú a ningún intocable...’

Finalmente, este año, se desafió ese prejuicio y el capitán intocable respondió al llevar a este equipo avante. La victoria de Vithal, indicaba el autor de la carta, era moral y política, más que meramente deportiva. ‘El suceso más feliz’, comentó, ‘la imagen más agradable en la serie de partidos fue cuando los hindúes de las clases altas cargaron sobre sus hombros al capitán Vithal. ¡Hurra! ¡Capitán Vithal! ¡Hurra! ¡Los hindúes olvidaron el prejuicio de castas! ¡Mahatma Gandhi Maharaj ki jai!’. [69]
               ¿Gandhi estaba al tanto de todo esto? El
Bombay Chronicle le llegaba todos los días, pues los carceleros británicos en Yeravada eran, como suelen ser los carceleros, gente decente y generosa. ¿Leía la sección deportiva? Normalmente no, pero en este caso, uno de sus seguidores aficionado al críquet quizá le haya informado sobre la victoria de Vithal. Por desgracia, las Obras completas de Mahatma Gandhi, no tocan este tema. Más que el punto de vista del Mahatma, uno desearía saber cómo se sintieron los otros hermanos Palwankar. De hecho, Shivram también jugó en el partido, siendo ésta su última aparición en un Cuadrangular. Baloo vio jugar a sus hermanos y al final, se dejó llevar por el dulce sabor de la victoria por la que había luchado tanto tiempo. El equipo de Vithal perdió contra los musulmanes en 1924, pero volvió a ganar el Cuadrangular en 1925. El Cuadrangular del siguiente año se jugó en septiembre, en Poona. Las semanas previas al Cuadrangular estuvieron marcadas por una creciente tensión entre brahmanes y no brahmanes dentro y en los alrededores de Poona. Pero los recientes logros de Vithal implicaban que incluso los brahmanes más recalcitrantes tenían que aceptarlo como capitán de los hindúes. Como en 1923 y en 1925, los hindúes se enfrentaron a los europeos en la final. El boleador estrella hindú, S.M. Joshi no estaba jugando, debido a una lesión en la rodilla. Su lugar lo ocupó L. Ramji, boleador de velocidad desafiante que provenía de Jamnagar, pueblo natal de Ranjitsinhji, quien acostumbraba lanzar con un enorme tilak bermellón pintado sobre su frente. Al jugarse sobre un campo afectado por la lluvia, el partido fue de pocas anotaciones. Los hindúes se llevaron la primera entrada con una ventaja de 62, para que al final los europeos ganaran con escasas 117. Vithal realizó unos inteligentes movimientos de boleo y el marcador se mantuvo apretado. Ramji y Chandarana tomaron los primeros turnos, mientras que el capitán europeo, A.L. Hosie bateó con decisión. Con menos de 20 carreras de distancia, Hosie dio un batazo fuerte, pero D.B. Deodhar realizó una extraordinaria atrapada. Este fue el momento decisivo del encuentro y los europeos se quedaron en un total de 105, todos en out. Al final, el capitán perdedor no pudo ocultar las lágrimas en sus ojos. [70]
              

A lo largo de cuatro años, Palwankar Vithal había conducido a los hindúes a tres victorias. Pero esta última fue quizá la que le provocó más gusto, puesto que fue un encuentro reñido jugado en la reaccionaria ciudad de Poona, terreno en el que su querido hermano mayor había sido tratado como esclavo y trabajado como boleador. A Baloo nunca se le permitió entrar al pabellón del Club Poona y fue en ese pabellón donde Vithal recibió el trofeo del Cuadrangular. Tanto en el campo como en días posteriores, fue objeto de una gran cantidad de homenajes. Sus hombres y él fueron agasajados con ‘bienvenidas’ y ‘
pan suparis’; e incluso recibió felicitaciones por parte del entonces conservador Mahratta, por salir ‘victoriosos en contra de los europeos en un deporte que ellos crearon’. [71]

Vithal se vio obligado a redactar un reconocimiento colectivo en los periódicos: ‘He recibido una gran cantidad de cartas y telegramas felicitando al equipo hindú por su victoria en el Torneo Cuadrangular. Me es imposible responder a cada una de ellas por separado. Por ello, por este medio les agradezco toda su gentileza y empatía y espero que acepten este agradecimiento amablemente’. [72]
 
               Vithal siempre subrayó la deuda que tenía con los Palwankar mayores. ‘Debo dedicar mi respeto y gratitud a mi hermano Shri P. Baloo’, escribió alguna vez: ‘Su enseñanza y consejos fueron muy útiles y su profundo conocimiento del juego siempre me fue de gran ayuda.’ [73] Pero él era un ídolo por derecho propio. Su talento con el bat y su astucia como capitán le habían ganado un amplio número de seguidores. En sus memorias, Vithal escribe sobre el afecto que recibió de parte del público de Bombay y de otros lugares. Definitivamente ‘había probado las mieles de la popularidad’. Una vez, mientras jugaba en Rajkot para un equipo patrocinado por el Jam Saheb de Nawanagar, una multitud se reunió alrededor de la carpa de los jugadores preguntando: ‘¿Dónde está Vithal? ¿Cómo es?’ Respondiendo a esto, el propio Ranji le pidió que se parara sobre una mesa y les dijo a los aficionados reunidos: ‘¡Miren, él es Vithal!’ Mientras que en Calcuta, la horda de fanáticos que se aproximaban gritando ‘esho’, ‘esho’ (¡ven! ¡ven!) lo desconcertó tanto, que tuvo que escabullirse por la puerta trasera del Yincana que lo recibía. [74]
 
               Un testigo imparcial de la enorme popularidad de Palwankar Vithal era Vijay Merchant, quien luego estaría destinado a dirigir a los hindúes y a convertirse en el bateador estrella de India. Siendo un niño de Bombay de casta privilegiada, Merchant era un adolescente cuando Vithal estaba en sus mejores años. Años después, recordó la gran impresión que el baluarte hindú había marcado en él:
 
‘Vithal’: ese personaje delgado, elegante y atento, con su famoso sombrero de tweed verde sobre la cabeza, quien sostenía con gracia el bat, mismo que sabía blandir fácilmente cuando llegaba al wicket... En miles de aficionados al críquet provocaba el grito espontáneo: ‘Aquí viene Vithal’.
 
‘Vithal’: al momento de escuchar ese nombre... en la mente de los espectadores aparecía la imagen de toda la gracia y el encanto del bateo indio... De muñecas flexibles, visión aguda, extraordinario juicio de boleo y ágil movimiento de pies, Vithal había dominado el arte [del bateo]. Su movimiento era fluido ya fuera en frente o detrás del wicket. Pero si hay un movimiento que no puedo olvidar es el de su cover drive. Hoy en día, se requiere de mucha potencia para lograr este batazo, por la distancia del cordón que marca el límite del campo. Pero en su momento, Vithal pudo obtener más carreras en ese lado del wicket, sin esfuerzo alguno, gracias a una perfecta coordinación de los movimientos de muñecas y pies... Solía anotar rápido gracias a su habilidad para colocar la pelota en los huecos. [75]
 
Los años en que Vithal obtuvo sus mayores triunfos, de 1923 a 1926, coincidieron con la etapa política del Dr. B.R. Ambedkar. Ambedkar había regresado a India en 1923, con un doctorado obtenido en Londres y otro en la Universidad de Columbia, en Nueva York.

Anteriormente había calificado para la barra de Grays’ Inn. Mientras Vithal lideraba al equipo hindú de críquet, Ambedkar se estaba forjando un nombre en la Barra de Abogados de Bombay y, cuando la corte entró en receso, en la política. Viajó por las poblaciones del Decán, en busca de construir una base de seguidores entre las clases menos favorecidas. En sus discursos, Ambedkar recordaba su propia asociación con el primero y más grande de los Palwankar. Como estudiante y maestro en Bombay, ‘se había sentido orgulloso de la sólida fama del boleador intocable’. Cuando era un conferencista poco conocido en la Universidad Sydenham, organizó reuniones para felicitar al boleador y trabajó para impulsar su ascenso en la Corporación Municipal de la ciudad. Ahora, tratando de simpatizar con la población de intocables de India Occidental, Ambedkar les contaría a sus espectadores sobre sus primeros intentos por promover el reconocimiento adecuado a los logros de Baloo. [76]
 
             

  En 1929, el más joven de los hermanos Palwankar se retiró del críquet de primera clase. Pero el patriarca tenía otra labor por delante. Baloo tendría un papel en uno de los episodios más celebrados de la historia moderna de India. Era septiembre de 1932, el momento en que Mahatma Gandhi se encontraba en huelga de hambre en la cárcel de Yeravada, en Poona. Gandhi protestaba por la decisión de separar a los Intocables en los procesos electorales y creía que de esta manera conseguiría provocar una reacción. Pero B.R. Ambedkar creía otra cosa; él veía un futuro para su pueblo sólo fuera de la agobiante estructura social del hinduismo. Con ambos hombres firmes en su posición, el ayuno de Gandhi se prolongó durante varias semanas y culminó sólo después de que se forjó un pacto entre ambos contendientes, en el que se les concedieron más escaños legislativos a los intocables a cambio de desistir en la exigencia con respecto a las elecciones separadas. Los dos intermediarios clave en este pacto fueron el trabajador social del sur de India, M.C. Rajah y Palwankar Baloo. [77]
 
              

Sin embargo, cinco años después del pacto de Poona, Ambedkar y Baloo se encontraron en lados opuestos. El pacto de Poona se había roto y el abogado estableció su propio partido en oposición directa al Congreso. En las elecciones de 1937, el Congreso persuadió a Baloo, el primero con derecho extendido al voto, para que representara al distrito electoral de Bombay. Para su sorpresa, descubrió que se iba a enfrentar al Dr. Ambedkar, quien para ese momento era el líder intocable más prominente en la región, al haber tomado el puesto (en sentido figurado) del propio jugador de críquet. 
 
              

Este enfrentamiento entre Baloo y Ambedkar fue el último giro inesperado en su larga y compleja relación. Alguna vez, el jugador de críquet había sido el ídolo del joven estudiante. Posteriormente, en la década de 1920, después de que Ambedkar regresara de Inglaterra, se encontrarían para discutir el destino y el futuro de las castas menos privilegiadas. Cuando el abogado comenzó a crear un distrito electoral masivo, recordaría su asociación con Baloo. Cuando Ambedkar no estuvo de acuerdo con Gandhi sobre la cuestión de elecciones separadas, el jugador de críquet ayudo a llegar un acuerdo. Se rompió el pacto de Poona y entonces Ambedkar buscó cambiar de religión. Por otro lado, Baloo aún ponía toda su fe en el bien intencionado hindú.

Así, un cuarto de siglo después de que el joven Ambedkar organizara una bienvenida para Baloo, tras su regreso del épico tour de Inglaterra en 1911, los dos hombres terminaron peleando una batalla electoral en la ciudad de Bombay.
 
              

Todos los candidatos para Bombay eran examinados por el hombre fuerte del Congreso, Sardar Vallabhbhai Patel. Casi veinte años después, un periodista de Bombay seguía desconcertado por la elección del candidato: ‘Baloo era harijan, pero había muchos otros aspirantes. Era popular como jugador de críquet, pero desconocido en el ámbito político. La elección provocó mucha sorpresa porque pocos sabían que Sardar era aficionado al críquet’. [78]
 
               Pero no fue tanto la pasión al críquet como su conocimiento sobre política, lo que hizo que Patel tomara esta decisión. Eligió a Baloo por ser un ídolo del deporte, que en algún momento había sido también ídolo de su oponente. Más aún, era un chamar y Patel sabía a partir del censo en India, que los sectores de esta ciudad tenían un fuerte contingente de esa casta en particular. El astuto Sardar también debió haber tenido la esperanza de que esta elección apuntalara a Ambedkar en su distrito electoral, impidiendo que realizara extensas campañas de apoyo a sus otros candidatos.
 
               El Alto Mando del Congreso envió a sus estrellas para respaldar a Baloo. Como consta en el informe de una reunión electoral atestada que se llevó a cabo en Matunga, el sábado 9 de enero de 1937. El brazo derecho del propio Patel, K.M. Munshi –quien pronto se convertiría en Ministro de Gobierno de Bombay– fue quien presentó al candidato del Congreso. Baloo, declaró Munshi, ‘fue un gran jugador de críquet durante su juventud y venció a muchos de sus oponentes. Así que debemos hacerles saber a los oponentes que se están enfrentando a un boleador de primera clase.’ ‘Un voto por Baloo’, prosiguió Munshi
 
es un voto por el pacto de Poona. El escaño para el Distrito ‘E’ y ‘F’ debe ser peleado a capa y espada. Es un asiento de gran importancia para toda India. El Dr. B.R. Ambedkar, quien fue a la Conferencia de Mesa Redonda, participó en el histórico pacto de Poona, pero antes de que se secara la tinta en el papel, ya estaba intentado separarse de la fe hindú. Cada voto por el Sr. Baloo sería un voto para el pacto de Poona. Si cae Baloo, cae el pacto y con él, todos nosotros. [79]
 
Luego de Munshi habló Baloo, el jugador les dijo a los votantes que
 
personalmente no estaba interesado en participar en las elecciones. Aunque no se había involucrado de manera prominente en la política, siempre estuvo dispuesto a ayudar cuando las necesidades lo exigían. De lo contrario, prefería permanecer en segundo plano. Entonces surgió esta invitación por parte del Congreso. En el último momento, decidió representar al Congreso, aún cuando ni siquiera sabía a qué distrito iba a representar en la asamblea.
 

Después de presentar las nominaciones, se enteró que competiría por el mismo lugar que el Dr. B.R. Ambedkar. Fue una coincidencia providencial. Como lo mencionó anteriormente, no quería competir por la Legislatura, pero qué les quedaba hacer cuando había asientos reservados para ellos en la Asamblea. Tenían que ocuparlos. Estaba seguro de que votarían por él, el candidato del Congreso, en contra de Ambedkar. [80]
 
              

Otros informes indican que Ambedkar había presentado su nominación antes que Baloo. Sin embargo, está claro que el jugador de críquet se mostró reticente y con fuertes dudas sobre la idea de desafiar a la estrella emergente de las castas bajas. Aunque recientemente habían tenido desacuerdos políticos, alguna vez habían sido amigos. El hijo y el sobrino de Baloo me comentaron que no estaba seguro de competir contra Ambedkar en las elecciones de 1937. [81]
 
              

El periódico del Congreso escrito en idioma Marathi,
Navakal, armó una fuerte campaña en favor de Baloo. Les recordaba a sus lectores cómo Ambedkar ‘había aceptado en repetidas ocasiones la grandeza de Baloo’. El abogado con frecuencia había expresado su ‘gran respeto y admiración’ por el jugador de críquet. Para ilustrar esto, mostró la historia de cuando Baloo felicitó a Ambedkar en una recepción que organizó el Sindicato de Zapateros. Esto, a decir verdad, mostraba en realidad el destacado ascenso de Ambedkar como líder de los intocables. Por una vez, en 1911, Ambedkar había felicitado a Baloo, ahora la situación se había revertido. El periódico parecía haber reconocido esto, pues inmediatamente después de describir el incidente, les pedía a sus lectores que ‘votaran por Baloo y que no se dejaran hipnotizar por la personalidad de Ambedkar’. [82]
 
              

El día de las elecciones se informó que los simpatizantes de Ambedkar llegaron a votar en camiones y los hombres del Congreso, en auto. Pero muchos hubieran ido caminando a las casillas o tomado el tren. Al final, Ambedkar obtuvo 13,245 votos, mientras que Baloo sólo recibió 11,225. Fue una elección cerrada. Posteriormente, el Bombay Chronicle indicó que la derrota de Baloo se debió a un ‘aguafiestas’, el líder laboral Joglekar, que fue candidato independiente y se llevó 10 mil votos. Si el Congreso hubiera logrado que Joglekar renunciara, afirmó el periódico, entonces el ‘Dr. Ambedkar hubiera sido derrotado’. [83]
 
              

El historiador del críquet notará que la decisión de Baloo de luchar en la elección fue un interesante hecho ´sin precedente en el mundo’ tratándose de un jugador de críquet profesional y sucedió mucho antes de que lo hicieran Roy Fredericks en Guyana o Imran Khan en Pakistán. Pero los radicales políticamente correctos, que escribían desde la perspectiva de los privilegiados, posteriormente le conferirían a la batalla Baloo-Ambedkar de 1937, un significado más profundo. Baloo, explicarían, era un precursor de los políticos colaboracionistas de las castas bajas de hoy, que esperó a que cayeran algunas migajas de la mesa de los partidos de las castas dominantes, el Congreso y el B.J.P. De igual modo, considerarían a Ambedkar el precursor de los políticos con un mayor sentido de la dignidad y el respeto a sí mismos, aquellos que insisten en que sólo los Dalits, ‘los desposeídos’, pueden representar a los Dalits. [84]
 
               Como siempre, los radicales tendrán razón hasta cierto punto, pero en mayor medida estarán equivocados. Por un lado: en su propósito de integridad, tanto el jugador de críquet como el experto constitucional difieren de cualquier otro político dalit contemporáneo. Por otro lado, en una época en la que los dalits de India occidental anhelaban tener sus héroes, fue Baloo quien les demostró, gracias a sus hazañas en el campo y por su gran dignidad personal fuera de él, que no eran inferiores a los hindúes de otras castas. Al transcurrir los años, con una mayor conciencia y consolidación de sus derechos, los dalits llegaron a ver a los estudiosos y abogados más como líderes que a los deportistas. En este sentido, Baloo cimentó el camino para Ambedkar, de la misma manera (en el contexto de nacionalismo indio) que los moderados como Gopalkrishna Gokhale prepararon el camino para Mahatma Gandhi.
 
              

Permítanme dejarle la última palabra al columnista de un periódico que hoy yace en el olvido. En 1929, Vithal fue echado del equipo hindú para dar cabida al talento joven. Con su exclusión, el ‘último de la familia Baloo, después de años de servicio meritorio, había sido despedido del críquet de primera clase sin ceremonia alguna’. De este modo, escribió un tal ‘R.V.M.’, en un emotivo tributo a los hermanos, homenaje marcado por el profundo conocimiento del juego del críquet y una comprensión sutil de su contexto social, en ocasiones brutal. El anuncio del equipo hindú, afirmaba,
 
termina abruptamente con los 30 años de conexión ininterrumpida entre los hermanos Baloo y el críquet hindú. No existe página más gloriosa en la historia del críquet. Treinta años y una sola familia. Hermano tras hermano fueron llevando al críquet cada vez más alto, al desplegar su fulgor, junto con el de cada uno de ellos, por toda India y más allá de sus fronteras.
 
               Después menciona a cada uno de los hermanos. Primero el patriarca:
 
¡Vaya récord para contemplar! Fue Baloo quien instauró el boleo hindú como tal. Con esos maravillosos trucos realizados con facilidad pudo lograr la tarea titánica de eliminar a veteranos parsis y europeos por igual, sólo lo saben quienes tuvieron la oportunidad de observarlo con inteligencia. Los boleadores de otros equipos iban y venían, pero Baloo proseguía lento pero seguro y para siempre...
 
               Luego, los hermanos menores:
 
Baloo llevó a Shivram al campo de juego y se convirtió en el mejor fildeador, además de poseer talentos de boleo y bateo por igual. Entonces llegó, Vithal... Su primera aparición fue en el Marine Lines Parade Ground, cuando el parsi Parekh obtuvo el hat-trick y Warden anotó un centenar en contra de los hindúes. Sin embargo, Vithal no fue uno de los ‘eliminados’. Jugó con tal estilo al bat que por sí mismo podía hacerles frente a las curvas de los lanzadores zurdos parsis. Blandía su arma con un efecto considerable y poco a poco, año con año, se consolidaba al anotar centenares en contra de los mahometanos y los europeos. A su ayuda llegó Gunpat, con su hermoso estilo y movimientos rápidos. Entonces hubo un momento en el que el equipo hindú incluyó a los cuatro hermanos a la vez y la gente cariñosamente llamaba al equipo hindú, ‘Los hermanos Baloo más 7’.
 

 
               En seguida, ‘R.V.M.’ mostró la forma en que el talento deportivo estaba por encima de los prejuicios sociales:
 
¿Habrá habido alguna familia que haya establecido tales récords? ¿Acaso a algún aficionado al críquet con la más ínfima cultura general le pasaría por la cabeza hacer alguna referencia innoble a la casta de la que provenían tales pilares del críquet hindú? ¿Habría algún jugador de críquet hindú en quien no infundieran respeto? El finado Pandharinath Telang, el Jessop hindú, de mente noble como siempre fue, nunca pudo considerar a Baloo como otra cosa que no fuera su camarada. Sir Chunilal [Mehta] nunca tuvo un mal pensamiento hacia la clase ‘desfavorecida’ de los hermanos Baloo.
 
               Pero la sociedad, al parecer, en ocasiones avanza más lentamente que los jugadores de críquet. Los últimos pasos hacia la cumbre fueron los más difíciles:
 
A Baloo, aún siendo veterano, se le negó la capitanía. Al poco tiempo se retiró y el asunto fue olvidado. Shivram se retiró antes de que surgiera con él esta situación. Luego le llegó el turno a Vithal. Pero en repetidas ocasiones se le negó la oportunidad. Mejor a sus subalternos se les permitió liderarlo. No es ninguna sorpresa que los hindúes fracasaran –de manera lamentable– pero aún así, los más radicales no escuchaban a la justicia y a la razón. Pero la fuerza de las circunstancias fue tan grande que después de tanto debate, finalmente, se ‘liberaron’ lo suficiente y le otorgaron la capitanía a Vithal. [85]
 
               La historia del críquet tiene páginas llenas de hazañas de hermanos: los Grace de Inglaterra, los Pollock de Sudáfrica, los Chappell y los Waugh de Australia, los Hadlee y Crowe de Nueva Zelanda, los Wettimuny de Sri Laka, los Flower de Zimbabue y sobre todo, los Mohammed de Pakistán. En términos de talento y logros en el juego, los Palwankar de India fueron, sin problema alguno, como todos ellos. Además, todas estas familias solamente tuvieron que pelear dentro del campo; mientras que los Palwankar fueron atacados de la peor manera por la sociedad en la que nacieron. Entonces, ¿por qué han sido completamente olvidados? Una razón es porque jugaron antes de que India se convirtiera una nación ‘oficial’ para juegos de campeonato. Otra es el excesivo desapego a la historia por parte de los indios, que ignoran documentos, registros, recuerdos e ídolos del pasado. Durante la vida y trayectoria deportiva de los Palwankar, todo era distinto. Hombres como ‘R.V.M.’ conocían su valía. Hombres como el Dr. B.R. Ambedkar también. Pero ya era tiempo de dedicarles un lugar adecuado en la historia del críquet hindú y de hecho, en la historia de la emancipación social de India.
 


Notas y Referencias

[1] Geo W. Briggs, Los Chamares (Calcuta: Association Press, 1920), págs. 241, 228, 58, 20.
[2] Versiones del sobrino de Baloo, K.V. Palwankar (en una entrevista conmigo) y de un obituario aparecido en el Times of India, en la Colección de K.V. Gopalaratnam, Autoridad Deportiva de la India, Nueva Delhi, respectivamente.
[3] P. Vithal, Maze Crida-Jivan (Bombay: Bharati Publishers, 1948), págs. 11-12; Bal J. Pandit, Khara Kheladu (Poona: Vora and Company, 1959) pág. 11; entrevista con K.V. Palwankar, Bombay, Noviembre 1996.

 

[4] Pandit, Khara Kheladu, págs. 11-12.

 

[5] Benny Green, compilador, El Libro Wisden de la Vida de los Jugadores de Críquet (Londres: Queen Anne Press, 1986), pág. 354; Vasant Raiji, Los Hombres de Hambledon de la India (Bombay: Tyeby Press, 1986), pág. 61.

 

[6] Entrevista con Y.B. Palwankar, Poona, Julio 1999.

 

[7] Vithal, Maze Crida-Jivan, 10-13; entrevista con Bal. J. Pandit, Pune, Julio 1999.

 

[8] Pandit, Khara Kheladu, pág. 16-17; Vithal, Maze Crida-Jivan pág. 14; entrevista con K.V. Palwankar, Bombay, Diciembre 1996.

 

[9] Pandit, Khara Kheladu, pág. 17.

 

[10] Anón., ‘Críquet Hindú’, Reformador Social Indio, Volumen 16, Número 25, 18 de Febrero de 1906.

 

[11] La información contenida en este párrafo y el anterior proviene de diarios contemporáneos.

 

[12] Entrevista con K.V. Palwankar, Bombay, Diciembre 1896.

 

[13] Sir Chunilal V. Mehta, ‘Los Comienzos del Críquet Indio’, en Diamond Jubilee Souvenir of Parmanandas Jivandas Hindu  Gymkhana,  1894-1954 (Bombay: publicado por el Gymkhana, 1954).

 

[14] M.E. Pavri, Críquet Parsi (Bombay: J.B. Marzban and Co., 1901), pág. 164.

 

[15] J.C. Maitra, nota en The Sportsman, Número Especial del Cuadrangular, 30 de noviembre de 1929.

 

[16] H.C. Muckerjee, The Indian Cricketers’ Tour of 1911 (Calcuta, publicado por el autor, 1911), p. 20.

 

[17] N.N. Langrana, I Gaze into the Fire, en Cricket Association of Bengal Silver Jubilee Souvenir (Calcuta: CAB, 1956).              

 

[18] Sumit Sarkar, The Swadeshi Movement in Bengal, 1903-1908 (Delhi: Peoples Publishing House, 1973).

 

[19] Kesari, 2 de febrero de 1906, en Report on Native Newspapers for the Bombay Presidency en las Colecciones de la Oficina Oriental y de India, Biblioteca Británica, Londres (en lo sucesivo RNNBP).

 

[20] Bhala, 1 de enero de 1906, en RNNBP.

 

[21] Bombay Gazette, 8 de febrero de 1906.

 

[22] Bombay Gazette, 10 y 12 de febrero de 1906, The Madras Mail, 15 de febrero de 1906.

 

[23] The Tribune, 23 de febrero de 1906.

 

[24] Anón., ‘Hindu Cricket’, Indian Social Reformer, Vol. 16, número 25, 18 de febrero de 1906.

 

[25] Calculado a partir de A.A. Fyzee, H.N. Contractor, D.P. Thanawala y Vijay Merchant, compiladores, Fifty Years of Bombay Cricket (Bombay: Thacker and Co., 1946).

 

[26] P.N. Polishwalla, Representative Matches in India from 1892 to 1919 (Bombay: publicado por el autor, 1919), págs. 64-67.

 

[27] Cifras tomadas de S.K. Roy, compilador, India-England Cricket Visits, 1911-1946 (Calcuta: Noticias Ilustradas, 1946)

 

[28] Muckerjee, The Indian Cricketers’ Tour of 1911, págs. 153-4, 159, 109.

 

[29] The Indian Spectator, 23 de septiembre de 1911.

 

[30] Vithal, Maze Crida-Jivan, págs. 17-18.

 

[31] Eleanor Mae Zelliot, ‘Dr Ambedkar and the Mahar Movement’. Disertación doctoral no publicada, Universidad de Filadelfia, 1969, págs. 133, 252. También una entrevista con la profesora Zelliot, Berkeley, marzo de 1998.

 

[32] Jamshed Dinshaw Antia, Elphinstone College Tours (Bombay: publicado por el autor, 1913), págs. 194ff. En realidad había un quinto hermano, Krishna, que murió siendo muy joven. En su recuerdo, P. Vithal tituló un capítulo de sus memorias ‘Panch Palwankar’, una referencia a la más grande de las hermandades hindúes, los cinco Pandavas o ‘Panch Pandeshwar’.

 

[33] ‘The Bombay Cricket Carnival’, Bombay Chronicle (en lo sucesivo BC), 5 de septiembre de 1913.

 

[34] D.B. Deodhar, I look back, An Autobiography (Madrás: Sport and Pastime, 1966), pág. 69.

 

[35] BC, 1 de octubre de 1913.

 

[36] BC, 2 de junio de 1914.

 

[37] BC, 7 de julio de 1914.

 

[38] Ver BC, 29 de mayo de 1913.

 

[39] BC, 3 de septiembre de 1915.

 

[40] BC, 4 de septiembre de 1915.

 

[41] Han existido varios capitanes boleadores exitosos en la historia del críquet: como el australiano Richie Benaud y el pakistaní Imran Khan. Sin embargo, persiste la tendencia: a boleadores que, al igual que Baloo, tienen mentes tácticas destacadas, se les niega la capitanía por el mero hecho de ser boleadores. Tal es el caso del actual spinner indio Anil Kumble, jugador de críquet maduro e inteligente a quien nunca se le ha pedido que dirija a su equipo.

 

[42] Collected Works of Mahatma Gandhi (en lo sucesivo CWMG), Vol. 17, págs. 471, 534.

 

[43] CWMG, Vol. 18, pág. 377.

 

[44] CWMG, Vol. 19, pág. 8.

 

[45] BC (Edición Semanal), 24 de octubre de 1920.

 

[46] A.F.S. Talyarkhan, ‘Before Memory Slams the Door’, en Official Souvenir of the Silver Jubilee of the Bombay Cricket Association, 1930-1954 (Bombay: BCA, 1954).

 

[47] BC, 15 de noviembre de 1920.

 

[48] BC, 3 de diciembre de 1920.

 

[49] Vithal, Maze Crida-Jivan, pág. 88.

 

[50] Ver BC, 4 de diciembre de 1920.

 

[51] La declaración pudo haber sido escrita por L.R. Tairsee, el Congresista e industrialista con tendencia reformista y que posteriormente se convertiría en el Presidente del Yincana Hindú P.J.

 

[52] BC, 4 de diciembre de 1920. Govindji Vassanji regularmente se anunciaba en el propio diario de Gandhi, Young India.

 

[53] BC, 7 de diciembre de 1920.

 

[54] BC, 9 de diciembre de 1920.

 

[55] Deodhar, I Look Back, pág. 33.

 

[56] C.L.R. James, Beyond a Boundary (Londres: Hutchinson, 1963).

 

[57] BC, 24 de agosto de 1922.

 

[58] D.B. Deodhar, I Look Back, pág. 41; S.K. Roy, editor, Bombay Pentangular (Calcuta: Noticias Ilustradas, 1945), pág. 100.

 

[59] BC, 10 y 21 de septiembre de 1922.

 

[60] Mahratta, 24 de septiembre de 1922.

 

[61] Bhargavram Vithal Varerkar, Turungacha Darat, (Bombay: Lalitkaladarsha Natak Mandali, 1923).

 

[62] como lo menciona J.C. Maitra en BC, Edición Dominical, 17 de octubre de 1937.

 

[63] BC, 11 de diciembre de 1920.

 

[64] BC, 13 de diciembre de 1923, Navakal (Bombay), 13 de diciembre de 1923.

 

[65] Vithal, Maze Crida-Jivan, págs. 90-8.

 

[66] C.K. Nayudu, ‘Lessons from a Long Innings’, MysIndia, 25 de octubre de 1953.

 

[67] Vithal, Maze Crida-Jivan, págs. 98-9.

 

[68] BC, 15 de diciembre de 1923. 

 

[69] BC, 18 de diciembre de 1923.

 

[70] Vithal, Maze Crida-Jivan, págs. 3-4, 61-2, 119; ‘Cricket Then and Now: An interview with Prof. D.B. Deodhar’, Frontline, 17 de enero de 1992.

 

[71] Mahratta, 26 de septiembre de 1926. Notablemente, el Mahratta no menciona al capitán hindú por nombre o casta.

 

[72] BC, 4 de diciembre de 1926.

 

[73] Vithal, Maze Crida-Jivan, pág. 156.

 

[74] Vithal, Maze Crida-Jivan, pág. 162.

 

[75] Vijay Merchant, prólogo, en Vithal, Maze Crida-Jivan.

 

[76] Dhananjay Keer, Dr. Ambedkar: Life and Mission (tercera edición: Bombay: Popular Prakashan, 1971), págs. 39-40, 86.

 

[76] Dhananjay Keer, Dr. Ambedkar: Life and Mission (tercera edición: Bombay: Popular Prakashan, 1971), págs. 39-40, 86.

 

[77] C.F. Pyarelal, The Epic Fast (Ahmedabad: Navjivan, 1932).

 

[78] BC, 7 de julio de 1955.

 

[79] BC (Edición Semanal), 10 de enero de 1937.

 

[80] Ibíd.

 

[81] Entrevistas con K.V. Palwankar, Mumbai, Noviembre de 1996 y con Y.B. Palwankar, Pune, julio de 1999.

 

[82] Navakal (Bombay), 11 de enero al 17 de febrero de 1937.

 

[83] BC (Edición Semanal), 28 de febrero de 1937.

[84] Los intocables alguna vez fueron conocidos como las ‘Clases desfavorecidas’, después como ‘Castas Clasificadas’ o ‘Harijans’, pero ahora el término más aceptado es el de ‘Dalits’.

 

[85] ‘R.V.M.’, ‘Hindu Cricket and Baloo Brothers’, BC, 30 de noviembre de 1929.

 
* Estudios de Historia Cultural, agradece la amable autorización a Esha Béteille. Gerente Editorial de Social Science Press. New Delhi. 69 Jorg Bagh. New Delhi. 110003. Para la publicacion de Ramachandra Guha. Criket and Castle: The Heroic Struggles of the Palwankar Brothers. En Culture History of Modern India by Dilip Menon. p. 1-32. Derechos de autor en tramite.

Traducción al español de Luz María Tapia Sánchez.
Imágen: © Fotolia.com. photo 66. Moring Puja Amristar 1 para Estudios de Historia Cultural





 
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