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ENSAYO
     

 

 

El Barrio Histórico de Azcapotzalco en la conformación urbana de la Delegación Azcapotzalco. Formas de habitar la ciudad y prácticas urbanas al norte de la ciudad de México.

Claudia Higuera Meneses

 

Introducción

A diferencia de otras demarcaciones que conforman a la Ciudad de México, como Coyoacán, Tlalpan, Xochimilco o Cuauhtémoc, que son identificadas a partir de espacios públicos tradicionales como plazas, jardines e iglesias, el espacio emblemático que define Azcapotzalco es la industria, las naves y estructuras fabriles que han ocupado parte importante de su territorio hasta los años 80´s. No obstante, para quienes habitan el barrio del mismo nombre, situado en el centro de la Delegación, éste se asocia al espacio histórico, ya sea la iglesia, un jardín o una plaza representa la historia de la demarcación. De acuerdo a ello, el uso del espacio público es determinante del espacio urbano y de las formas de apropiarse de él, de imaginarlo y reconstruirlo por parte de los habitantes de Azcapotzalco que desarrollan una vida urbana asociada a los parámetros físicos y sociales que los espacios públicos integran según el espacio urbano de referencia. No sólo esto, el barrio histórico de Azcapotzalco, características, usos y significados han determinado la conformación urbana de la delegación, se trata del espacio fundacional y por lo tanto el más antiguo de la demarcación, depositario de la historia e identidad de los habitantes y eje articulador de su estructura urbana.

La actividad económica que desarrollan habitantes de la demarcación como población flotante, la actividad política, de gestión urbana y el patrimonio histórico que alberga hacen del barrio de Azcapotzalco un espacio de intenso uso y agitación urbana. Sin embargo, en la determinación de sus transformaciones, conflictos e identidades que lo han conformado a través del tiempo como el espacio central de la demarcación lo ha diseminado, por lo que ahora forma parte de la Colonia Azcapotzalco Centro. No obstante, estructura símbolos y significados que hasta ahora constituyen parte fundamental del sentido de la vida urbana de los habitantes, como de la organización socioterritorial de la delegación. ¿Qué papel ha jugado el barrio histórico de Azcapotzalco en la historia territorial de la delegación? ¿Cómo ha determinado la conformación urbana de la delegación? ¿Cómo incide en la interacción, vínculos y representaciones que el individuo establece con el espacio público? ¿Qué papel juega en la vida urbana de la delegación? Son algunas de las cuestiones que nos proponemos responder para dar cuenta de ello.

 

Un necesario recorrido por la historia de Azcapotzalco

El actual territorio de Azcapotalco formaba parte del antiguo lago de México (Plano No. 1), estaba integrado por un extendido pantano y una pequeña isla que incluía lo que actualmente es el centro de Azcapotzalco hasta San Martín Xochinahuac, San Juan Tlihuaca, San Miguel Amantla y Santiago Ahuizotla (González, José Antonio: 2000). Con la transformación geológica de la región el área adquiriría características que propiciaron el asiento de grupos humanos, el lago pantanoso se convertiría en una península irrigada por diversos arroyos provenientes de la serranía de Naucalpan y Monte Alto.

Los primeros sitios habitados estaban en la zona de la ribera, lo que ahora son las colonias Clavería, San Juan Tlihuaca, Santiago Ahuizotla y Santa Apolonia, especialmente San Miguel Amantla donde se encontraron los vestigios del primer asentamiento humano en Azcapotzalco y el área de la península que ahora sería la parte del centro de la demarcación (González, José Antonio: 2000). La disminución del nivel del lago de México deja al descubierto varias isletas, como San Bernabé, Pantaco, Huautla, San Salvador Xochimancas y San Andrés de Las Salinas, los cuales se agruparán bajo la influencia de Azcapotzalco, al igual que otros centros formados en la cuenca de México. Ya bajo la hegemonía de los toltecas este poderío se acrecienta, Azcapotzalco se convierte en un centro de comunicaciones y se fortalece su organización territorial, se canalizan escurrimientos y manantiales para orientar en eje la red de caminos hacia Tula, se amplía la superficie de sembradíos y se crea un cuerpo de chinampas al oeste de la demarcación. De tal manera que al caer el señorío tolteca (si bien Azcapotzalco una vez más es incorporado como tributario) la corriente de inmigrantes que arriba con el señorío dominante (Tolteca-Chichimeca) posibilitará a los antiguos pobladores emanciparse y formar un señorío propio. Estos inmigrantes conocidos como tecpanecas (en náhuatl, los que viven sobre las piedras o los que viven en los pedregales) coadyuvarán en la expulsión de los chichimecas, dando origen a una nueva dinastía que creará el señorío Tecpaneca integrado por los señoríos de Azcapotzalco y Tlacopan (Tacuba).

Plano 1 El Territorio de Azcapotzalco Siglo XVI



Fuente: Cronología de Azcapotzalco. Archivo Histórico de Azcapotzalco

El señorío tecpaneca se organizaba a partir de una ciudad (altépetl) que poseía una estructura política propia y una unidad cultural como pueblo, como tal definía a la cabecera y la distribución del resto de los barrios, los cuales aunque se diseminaban de acuerdo a la necesidad de sus habitantes por explotar ciertos recursos se mantenían dependientes del centro político. Tal ordenación se reprodujo en la región dominada por el señorío Tecpaneca conformando en Azcapotzalco una estructura territorial de 27 barrios que prevalecería hasta el Virreinato e incluso todavía es posible apreciar en la circunscripción de los barrios más antiguos en la demarcación (Santiago Ahuizotla, San Miguel Amantla y Santa Cruz Acayucan). El señorío de Azcapotzalco alcanzó tal supremacía económica, política y militar que dominará los valles de México, Toluca, el Mezquital, Cuernavaca y parte del valle poblano-Tlaxcalteca (Urdapilleta, José Antonio; 2001), sin embargo llega a su fin con la muerte de Tezozomoc (el gobernante que conquista el Valle de México) al desatarse una pugna familiar por sucederlo que provocará una guerra civil y la consiguiente destrucción del señorío a manos de los aztecas, texcocanos y tepanecas de Tacuba.

De este modo, el territorio de Azcapotzalco quedaría bajo la jurisdicción de Tacuba pero como tributario de Tenochtitlán y no obstante, que la organización como barrio o calpulli se mantiene el traslado de población a Azcapotzalco que emprenden sus vencedores originará una nueva división territorial, los barrios quedarán comprendidos en dos parcialidades: Mexicapan (conjunto de barrios mexicanos) y tepanecapan (conjunto de barrios tecpanecas).

En el siglo XVI (después de la conquista española) Azcapotzalco se mantendrá con esta delimitación, pero a partir de ese momento se impondrá un nuevo orden que resultará de una transformación cultural incomparable, producto de un mestizaje que cambiará el lenguaje, la explicación del mundo, las manifestaciones culturales, artísticas y por supuesto, la traza de las ciudades; sobre las ruinas de la ciudad prehispánica nacerá la ciudad colonial con una nueva administración que en un principio aún incorporará a los antiguos caciques indígenas. En el caso de Azcapotzalco, su administración quedó a cargo de dos gobernadores indígenas (hasta el siglo XVII), uno por cada parcialidad (Tepanecapan y Mexicapan) elegidos por el alcalde mayor de Tacuba, Tlanepantla y Tenayuca (dependiente de la Audiencia de México). Entre sus diversas funciones como administradores y gobernantes destacaba su responsabilidad en la organización del recaudo de tributo por la encomienda que fue otorgada a Francisco y Juan de Montejo.

Con ello, la estructura barrial precortesiana de Azcapotzalco se trastocaría definitivamente debido a que la encomienda determinó que al otorgarse los asentamientos para su control y evangelización éstos se agruparían en términos del valor de la tierra, de los recursos y explotación de la fuerza de trabajo que representaban, con la consiguiente pérdida de la organización barrial apoyada en la unidad económica, social y cultural de sus habitantes. La lógica espacial de distribución de los barrios, a partir de la necesidad de sus habitantes por explotar ciertos recursos se descartaría gradualmente, la estructura de dispersión espacial de los asentamientos se eliminaría con la agrupación de los indígenas en poblados para su mejor control, evangelización y disposición como mano de obra. La reducción a poblado de los indígenas, acostumbrados a vivir dispersos, ocasionaría que varios asentamientos fueran suprimidos del plano territorial, rompiendo con la continuidad entre los barrios indígenas y su tejido territorial.

De esta forma, el período colonial concretaría un nuevo ordenamiento espacial y territorial, la administración novohispana dividirá el territorio en encomiendas, mercedes y concesiones, en tanto que la evangelización producirá un ordenamiento espacial diferente, los frailes dominicos edificarán las primeras construcciones novohispanas en Azcapotzalco, a partir de las cuales se delimitará la traza urbana de los poblados. Independientemente que después ingenieros u otros especialistas desarrollen un diseño y construcción más urbanista, las funciones que llevan a cabo los misioneros determinará en gran parte la conformación del espacio. Esta conformación se efectuará de forma progresiva. Transcurrirán varios años entre la ocupación de Azcapotzalco por tropas españolas e indígenas (1521) y el arribo de los Predicadores de Santo Domingo (1528) la orden religiosa que desarrolló las tareas de evangelización en este territorio y edificó la primera capilla sobre las ruinas del teocalli tecpaneca (ubicado en el área central del barrio), lo que iniciará el delineamiento de la traza colonial en Azcapotzalco que se ensanchará con la construcción del atrio, varias capillas más y una casa de visita (la cual conforme avance la producción del espacio se convertirá en un recinto monacal).

La importancia de estas construcciones coloniales reside en que son los espacios propiamente que permitieron realizar el endoctrinamiento de la población indígena y la transformación de la estructura social existente. En ellos se establecen los lineamientos que ordenarán la vida cotidiana de la comunidad debido a que son los centros donde se educa, se forma en oficios y artes, se aprenden los nuevos métodos para cultivar la tierra y se establece la traza de las poblaciones y de los caminos que determinará el nuevo ordenamiento espacial de Azcapotzalco. Ahora bien, la construcción de los templos religiosos no sólo marcó el comienzo de la transformación en todos los aspectos de la existencia prehispánica en Azcapotzalco; sino que determinó la formación espacial durante la colonia al definir el trazado urbano del territorio. En el área central se levantó (además de las capillas, el atrio y la casa de visita) el principal templo religioso de la demarcación (la parroquia de los santos apóstoles Felipe y Santiago) a partir de lo cual se trazaron calles y manzanas delineando una retícula en forma de damero que delimitará el espacio donde se edificarán el resto de las construcciones coloniales: plazas, viviendas, edificios públicos y privados se erigirán conforme a la traza urbana establecida por la arquitectura religiosa.

Con base a esto la arquitectura civil se desarrolló buscando sacar el máximo provecho del espacio Los edificios que se construyeron serían ocupados por pequeños comerciantes y artesanos que requerían mantener en un mismo sitio su lugar de trabajo y vivienda. En general, el diseño arquitectónico de los grandes palacios y casonas que ocuparon las familias más adineradas no se implementó en este territorio (conforme a las costumbres de la época se edificaron en la ciudad de México).

En tanto, la población indígena habitaba en los márgenes del asentamiento, sin embargo, conforme éste se extiende indígenas, mestizos y españoles vivieron juntos, pero, separados políticamente en un ayuntamiento español y una república de indígenas, la cual conservará el diseño urbano de las dos parcialidades (mexicapan y tepanecapan). Este esquema urbano se repitió (con más o menos elementos) en el resto del territorio de Azcapotzalco, los frailes dominicos construyeron (con diseño y estructura arquitectónica similar) las parroquias de los 28 barrios reproduciendo la traza urbana en forma de damero que estableció los límites y, en años posteriores el reconocimiento como poblado. En este sentido, es evidente aún con la destrucción de la traza prehispánica el impacto de su formación urbana, la nueva traza colonial se estableció siguiendo el ordenamiento precortesiano del territorio en 28 barrios, lo cual será de gran importancia en la formación de la estructura urbana colonial (que determinará la integración del territorio y el desarrollo urbano ulterior de Azcapotzalco).

Tal ordenamiento de los barrios definirá la urbanización del territorio, los caminos que se construyen será para comunicar a los poblados y hacia los centros comerciales y mineros, de igual forma las obras hidráulicas (como la construcción de acueductos) se realizan para surtir de agua a su población al igual que el levantamiento de contenciones y puentes como la limpieza de acequias, zanjas y canales será para evitar el desbordamiento de los ríos y la inundación de los poblados. En fin se ajusta el medio natural y se prepara el territorio conforme al ordenamiento de los poblados. Y, si bien el reordenamiento de los asentamientos indígenas como poblados delineó en un principio la transformación de la estructura territorial de Azcapotzalco, conforme se desarrolló el sistema colonial la unidad espacial constituida por la hacienda (como producción económica y agrupación de habitantes) rigió la organización del territorio (Plano No. 2).


Plano 2 Organización del territorio de Atzcapotzalco



Fuente: Cronología de Azcapotzalco. Archivo Histórico de Azcapotzalco

La siguiente descripción sobre la distribución de la propiedad agraria permite apreciar tal organización territorial ya en las postrimerías de la colonia.

 

“En Azcapotzalco había 27 barrios, por el rumbo de San Salvador Xochimancas y la Calzada de Camarones había 6 ranchos que poseían españoles y criollos. Por la región central existían 5 haciendas y 8 ranchos, propiedad privada en manos españolas y criollas, 2 ranchos que eran propiedad comunal indígena, pero, estaban arrendados por el alcalde mayor de Tacuba, Tlanepantla y Tenayuca y un particular español” (González, José Antonio; 2000).

 

Para el siglo XVIII, la hacienda se desarrolló plenamente dominando el territorio donde se situará a través del control de los recursos naturales, la fuerza de trabajo y el mercado de la zona, por lo que, constituyó el eje ordenador de la actividad económica, social y cultural de los habitantes de Azcapotzalco. En ellas no sólo se ejecutaron actividades productivas y comerciales, también se llevaron a cabo otros aspectos de la vida cotidiana de la población por la cantidad de recursos que congregaron a su alrededor, perfilando así la organización rural del territorio hasta el período del porfiriato que será cuando se desarrollen los esquemas urbanísticos hasta aquí establecidos a través de una serie de determinaciones históricas.

En lo que respecta a la delimitación del territorio en 1824 al crearse el D.F. parte del territorio de Azcapotzalco es disputado por las autoridades del Estado de México (Plano No. 3), lo cual dio lugar a múltiples controversias tanto por el cobro de servicios e impuestos como de competencia de autoridades debido a que los habitantes de Azcapotzaalco continuaron acudiendo a dirimir sus conflictos ante las autoridades del D.F. Sin embargo, dados los problemas que se produjeron con la división de los poblados, en 1826 se expidió una nueva ley determinándose que los poblados cuya mayor parte quedará comprendida dentro de los límites del D.F. pertenecerían a éste. De esta forma se le reconoce a Azcapotzalco tanto la totalidad de sus poblados como su pertenencia al D.F.

Una nueva modificación administrativa dividió al D.F. en la Municipalidad de México y cuatro partidos, Azcapotzalco se asignaría al área de Guadalupe-Hidalgo -hoy Gustavo A. Madero- (Urdapilleta 2001:31).

Durante estos años los conflictos por los límites continuarían, especialmente con el municipio de Tlanepantla, por lo que para 1878 los poblados de Santa Cruz del Monte y Santa María Xocoyahualco pasan a formar parte del territorio mexiquense. Ya en las postrimerías del porfiriato el D.F. sufriría dos nuevas transformaciones, la primera en 1899 cuando se dividió en la Municipalidad de México y seis prefecturas, Azcapotzalco sería una de ellas, quedando a su control la actividad administrativa de los municipios de Azcapotzalco y Tacuba; para 1903 se realizó una segunda modificación a su administración con lo cual se crearon trece municipalidades, entre las que se encontraba Azcapotzalco. Durante la lucha armada y los primeros años del régimen postrevolucionario no se registraron mayores cambios a la administración de la capital, no obstante, las grandes transformaciones políticas, económicas y sociales que originó la revolución muy pronto repercutirían en el espacio capitalino.

De tal forma, en 1923 ante el rápido crecimiento urbano, se cambian las delimitaciones administrativas de los cuarteles y en total se establecen 17 municipalidades. Ésta sería la administración territorial que en 1928 se transformaría radicalmente al suprimirse el régimen municipal del D.F. Así, se instaura una estructura centralizada donde el gobierno del D.F. queda a cargo del Presidente de la República quien lo ejercerá a través de un Departamento Central y trece delegaciones, Azcapotzalco se convertirá en una de ellas con lo cual su territorio queda conformado como delegación político–administrativa.

Plano 3 Delimitación de Atzcapotzalco y Tacaba dentro del D.F.



Fuente: Cronología de Azcapotzalco. Archivo Histórico de Azcapotzalco

El ordenamiento del territorio del D.F. por delegaciones impactaría especialmente en los límites jurisdiccionales de Azcapotzalco, su superficie se amplía con la integración de los poblados colindantes al oriente de la demarcación, se trata de los barrios salineros de San Andrés, Santa Cruz Acahaltonco, Colhuacatzinco, Coltongo y Huautla (pertenecían a la Magdalena Coatlayauhcan que había sido uno de los pueblos bajo el dominio del señorío Tecpaneca). En el límite suroriente se incorporará al barrio de San Francisco Xocotitlán que formaba parte de Tlatelolco, en tanto en el área que limitaba al sureste con la ciudad de México se añadiría a San Salvador Xochimancas y al barrio de Santa Cruz Atenco, con lo cual ya se rebasaba el perímetro delegacional con Tacuba (Urdapilleta, José Antonio; 2001). Estos barrios terminarán de conformar la estructura territorial de Azcapotzalco que no sólo se refiere al origen precortesiano como barrios (el cual comparten), sino al carácter industrial de su formación urbana. En general, la organización del D.F. se mantendrá prácticamente por 70 años, no obstante, se continúa reconfigurando su territorio. Así, para 1931 de nuevo se reestructura y queda organizado por la ciudad de México y once delegaciones, lo cual en 1941 y 1962 se volverá a modificar estableciéndose 12 delegaciones, de las que seguirá formando parte Azcapotzalco.

En 1970 se reforma la Ley Orgánica del DDF, con lo cual se elimina la delimitación de la Ciudad de México y su territorio queda dividido en cuatro delegaciones más que actualmente son: Benito Juárez, Cuauhtémoc, Venustiano Carranza y Miguel Hidalgo. Ésta última se integraría con una parte del territorio de Azcapotzalco que ha sido por demás emblemático para su población, se trata de la Refinería 18 de Marzo que desde entonces pertenece a la Delegación Miguel Hidalgo. De esta forma queda establecida la división territorial del D.F. en 16 delegaciones que le confiere a la Delegación Azcapotzalco sus dimensiones actuales, colinda al norte con el municipio de Tlalnepantla y al poniente con el municipio de Naucalpan; ambos del Estado de México. Asimismo sirven de límites al oriente y suroriente, las delegaciones políticas de: Gustavo A. Madero, Cuauhtémoc y Miguel Hidalgo.

 

El Barrio Histórico de Azcapotzalco. El poder simbólico del espacio central.

El área que delimita al barrio es parte del territorio de origen de la demarcación, conforme éste se ha estructurado, el espacio central se ha consolidado. Desde el período precortesiano, se convierte en cabecera de la organización urbana dominante, ya sea con los diferentes señoríos que sometieron al territorio hasta la conformación del señorío tecpaneca, como en el período de mayor esplendor durante el gobierno de Tezozomoc, de igual forma apuntalará el diseño y organización espacial del territorio definiendo la cabecera en torno a la cual se congregarán el resto de los asentamientos. Ahora bien, es importante tener presente que gran parte de la formación urbana tecpaneca (que había definido la estructura prehispánica del territorio) fue destruida durante la guerra con texcocanos y mexicas; templos, palacios y demás edificios complementarios fueron quemados y eliminados de la traza, por lo que el espacio prehispánico, sobre el cual los conquistadores españoles construirán una nueva traza, se integraría sobre todo por un recinto ceremonial de forma cuadrangular que se localizaba en la parte central, en su alrededor estaban dispuestos los edificios que ocupaban los gobernantes y administradores designados por los tlatoanis mexicas, circundados por el área que ocupaba la población dividida en dos sectores urbanos: mexicapan y tecpanecapan, con sus respectivos barrios.

La traza colonial se hará a partir de este perímetro cuadrangular, las edificaciones religiosas abarcarán en conjunto la superficie de una manzana (actualmente ocupan una parte). Desde este sitio se delinearán calles, manzanas, plazas, edificios y demás obras que conformarán la estructura urbana colonial. La arquitectura religiosa desarrollada por los frailes dominicos, además de delimitar la traza y organización del espacio, determinará su producción hasta la secularización de la propiedad en el siglo XIX.

De acuerdo a la jerarquía y complejidad arquitectónica que alcance definirá el desarrollo urbano del barrio, la transformación de la casa de visita en recinto monacal, además de establecer un modelo arquitectónico para la vivienda de los predicadores, en 1564 otorgó al convento de Azcapotzalco la categoría de Priorato, lo que concretó la jurisdicción del área central sobre el resto del territorio.

“…el convento con la mejor proporción y traza para la vida monástica que hasta sus tiempos se había visto, y así en muchos capítulos provinciales se mandó que los conventos que se edificasen de allí en adelante siguiesen la misma proporción y disposición de arquitectura que tiene el de Azcapotzalco…” (citado en Urdapilleta 2001:27)

De igual forma, la declinación de dicha estructura religiosa impactó en la pérdida de su importancia como centro urbano, el relato del padre Juan Treviño, fechado en 1577, quien había acudido a Azcapotzalco para auxiliar a la población por una terrible epidemia que azotaba el lugar, así lo expresa:

“Disminuida la población, rodeada de conventos de otras órdenes, y centrados los intereses doctrinarios de los predicadores en el sur, el convento perdió importancia y se convirtió en una simple doctrina que se visitaba desde México. De centro activo de evangelización, se volvió lugar de recogimiento…” (González: 2000)

En cuanto a la arquitectura civil definió el diseño y construcción de la traza, plazuelas, calles, calzadas, callejones y puentes se construirán conforme a la experiencia urbanista desarrollada en las ciudades españolas, donde era común el uso de la retícula en forma de damero. Asimismo, se reproducirán otros esquemas arquitectónicos en la construcción de edificios para la actividad comercial, artesanal y como vivienda, no obstante la arquitectura religiosa será la que domine la estructura urbana.

“En mayo de 1697 el sacerdote y escritor italiano Gemeli Carrera visitó Azcapotzalco para examinar las ruinas del palacio de los reyes tepanecas, no encontró vestigio alguno y reportó que Azcapotzalco es un pueblo con una parroquia administrada por religiosos dominicos, no hallando más edificios de piedra importantes, que el convento y la iglesia, que contenía veinte altares.” (González: 2000).

De tal forma, que al conferírsele al templo de los Santos Apóstoles la categoría de parroquia, el barrio de Azcapotzalco recuperará su función hegemónica estableciéndose ya para el siglo XVIII como cabecera de población con curato. En tanto, el resto del territorio será ocupado con la estructura de los ranchos y haciendas, por las poblaciones fundadas a partir del orden prehispánico de los 27 barrios, los cuales (pasadas varias décadas de ajustes de toda índole) determinarán el ritmo de vida de la población y la organización del territorio de Azcapotzalco hasta el siglo XIX.

En general, los cambios políticos y sociales ocurridos en el período decimonónico (con especial impacto en la estructura urbana de la ciudad de México) no alteran de manera significativa a Azcapotzalco; si bien ya despuntan algunas de las formas espaciales de los patrones urbanísticos, aún no se plasman en una transformación de su estructura rural.

La expropiación y nacionalización de los bienes de la iglesia reconcentró la propiedad de la tierra en Azcapotzalco, las grandes extensiones de tierra que poseían las cofradías de las distintas parroquias en los pueblos se adjudicaron tanto a nuevos arrendatarios, como a propietarios de haciendas y ranchos.

En el centro de Azcapotzalco el convento, junto con las demás propiedades de los dominicos se fraccionó y subastó. La mayor parte fue adquirida por particulares que edificaron tanto viviendas como accesorias para alquiler. Las autoridades conservaron algunas secciones de la superficie de la huerta del convento y el terreno que ocupaba el claustro, el atrio, la parroquia y dos capillas, en una de ellas más adelante se construye el edificio que albergará el Ayuntamiento (1872), el cual años después se convertirá en el Palacio Municipal de Azcapotzalco (1891).

Es el espacio que actualmente constituye el barrio histórico de Azcapotzalco y comprende parte fundamental del patrimonio histórico de la demarcación: la Casa de la Cultura, la parroquia y convento de los santos Apóstoles Felipe y Santiago. Se localiza en la colonia Azcapotzalco Centro que abarca el área comprendida al oeste, por la Avenida 22 de Febrero y al este, por la Av. Aquiles Serdán. Delimita al norte con la calle Castilla Oriente, al sur con la calle Libertad. Es el lugar decisivo del centro de Azcapotzalco, además del patrimonio histórico, reúne el equipamiento de gobierno, comercio y servicio más antiguo de la demarcación, el espacio que conforma la identidad y sustenta el imaginario social de los habitantes de Azcapotzalco.

El poder simbólico del espacio está determinado por varios acontecimientos históricos que aún exponen sus marcas en este barrio y constituyen un pasado idealizado por los habitantes. El espacio es un referente muy importante para recordar, alimentar y reafirmar la imagen que se han formado respecto al lugar donde viven. La parroquia y convento dedicado a los Santos Apóstoles Felipe y Santiago, constata el origen prehispánico de este territorio, pero también el pasado colonial que heredó una riqueza arquitectónica, hoy exaltada como signo del esplendor y jerarquía que tuvo Azcapotzalco en otra época.

Este espacio también comprende los signos de la historia contemporánea de Azcapotzalco, los cuales son referidos por los habitantes como un elemento para establecer distancias y distinguirse del resto de la población. El actual edificio que alberga la Casa de la Cultura, situado a un costado del convento de los Santos Apóstoles, durante prácticamente un siglo funcionó como el espacio de gobierno de la demarcación. Sin embargo, los habitantes lo siguen ubicando en su memoria como parte del convento que construyeron los frailes dominicos en el siglo XVI, lo cual es cierto, pero no deja de ser interesante que en la gente perviva esta imagen del lugar y no se incorpore su historia como espacio de gobierno, dónde hace apenas 14 años se encontraban las oficinas y dependencias de la Delegación a las que acudían los habitantes a tramitar diversos servicios

El barrio histórico de Azcapotzalco, el espacio más significado por los habitantes de la colonia, es un área delimitada por la calle de Morelos, Av. Azcapotzalco, Tepanecos y Belisario Domínguez dónde se encuentran la Casa de la Cultura, la Biblioteca Fray Bartolomé de las Casas (alberga el mural que Juan O´Gorman pintó en 1926 para mostrar la urbanización de Azcapotzalco), el Convento y la Parroquia de los Santos Apóstoles que también conserva un atrio de la misma antigüedad compuesto por un pequeño jardín que exalta la belleza del lugar, no obstante que tales modificaciones no rescataron su estructura original y apenas dejan observar algunos restos de las capillas que existieron en este sito (Plano No. 4). Frente al atrio y atravesando la avenida Azcapotzalco se llega a otro de los espacios emblemáticos del barrio: el Jardín Hidalgo. Según refieren los habitantes, en la época prehispánica fue la plaza dónde se instaló el tianguis de esclavos de la localidad y en la época contemporáneo fue el lugar, junto con el atrio, en que se realizó la última batalla de la guerra por la independencia en México, de ahí su nombre relacionado con el llamado Padre de la Patria el cura Hidalgo (iniciador de esta lucha independentista) quien esta representado en el único monumento que existe en el jardín y el cual es parte de la identificación del lugar. El pedestal que soporta la estatua de bronce del cura Hidalgo es un punto de encuentro y de referencia para situarse en este espacio, también ámbito de información y debate, porque es el sitio donde se colocan anuncios de eventos culturales, políticos, y demás actividades que se llevan a cabo en los espacios públicos e instalaciones de la Delegación. Asimismo es la zona que regularmente las asociaciones civiles, organizaciones políticas y sociales que existen en la demarcación utilizan para realizar actos como mítines, pláticas informativas, asambleas vecinales y manifestaciones políticas, además de las que implementan las autoridades de la Delegación y, eventualmente del Gobierno del D. F. Esta es la zona más visible del barrio, el frente que se localiza en la Av. Azcapotzalco y que la gente ubica justamente como el centro de la colonia. Un espacio recorrido diariamente por cientos de personas para encontrarse, acceder al jardín, transitar, comerciar, pasear, jugar, flirtear, descansar y manifestarse. Una multiplicidad de actividades desarrolladas en un espacio que es calle de transito y circulación, a la vez que parte de Ahora bien, como se podrá seguir apreciando a lo largo de este trabajo, la preeminencia del barrio histórico de Azcapotzalco en la colonia Azcapotzalco es irreemplazable, sin embargo, el papel que desempeña el barrio en el entorno urbano de Azcapotzalco y en la vida cotidiana de sus habitantes no se suscribe a este lugar. En su alrededor se localizan algunas de las áreas de mayor concentración comercial y de servicios donde se ubica el Hospital La Providencia (atrás de la iglesia de los Santos Apóstoles) y el mercado (Av. Azcapotzalco y Esperanza) que es rodeado tanto por el comercio establecido como por el comercio en vía pública. En las calles de Ahuacatitla y Nueva Jerusalén (una manzana contigua al mercado) se localiza la biblioteca y un pequeño jardín ocupado por comerciantes intermitentes que venden plantas, fruta y verdura. Sí se atraviesa la calle de Jerusalén se accede al espacio público conocido como la explanada delegacional. la estructura física del jardín. En el lado que colinda con la Av. Azcapotzalco, se sitúa el Hospital Pediátrico y la videoteca “Manuel Álvarez Bravo”, a su costado se ubica un kiosco que rige el área verde, también integrada por bancas de cemento y metal (un lugar con permanente afluencia de gente), más adelante, ya en el centro de la explanada se ubica la sede del gobierno local (un edificio construido en la década de los 50´s), al que le preside una amplía plaza cívica que la gente atraviesa regularmente para ingresar a las oficinas, si bien la entrada principal al edificio sea del lado contrario (sobre la calle de Castilla Oriente).



Plano 4 Centro Atzcapotzalco Barrio Histórico



Fuente: Cronología de Azcapotzalco. Archivo Histórico de Azcapotzalco

Es parte del área central de la demarcación, que se ha construido conforme a la vida y estructura urbana delimitada por el barrio histórico de Azcapotzalco, donde los habitantes han encontrado en sus calles, plazas y jardines un espacio para convivir, conversar y discutir día a día lo más significativo de su vida cotidiana. Este es el espacio del barrio histórico de Azcapotzalco, un espacio que en su conformación ambivalente como área central de la colonia y de la delegación expresa su particularidad del resto de la demarcación. Un espacio comprensible por los rasgos históricos, recreativos, administrativos, comerciales, etc. que se han señalado, pero sobre todo por la identidad e imaginario de sus habitantes.

 

El Barrio Histórico de Azcapotzalco en la conformación urbana de la Delegación Azcapotzalco

La demarcación ha sido considerada en el plano urbano del Distrito Federal fundamentalmente a partir del proceso de industrialización desarrollado en los años 40´s, no obstante, existen otros elementos poco señalados que también han determinado la conformación urbana de su territorio. Cada patrón de asentamiento humano (conforme al contexto histórico) estableció una organización social que produjo diferentes estructuras, de las cuales, las del orden espacial básicamente han permanecido a lo largo de la historia de Azcapotzalco. Estas determinaciones históricas de la estructura espacial se pueden señalar a partir del orden precortesiano que definió la cabecera y el ordenamiento del territorio en 27 barrios; la formación urbana colonial que siguiendo el principio de orden existente concretará un nuevo trazado urbano del territorio y la fundación de las poblaciones que va a delimitar la estructura espacial de los poblados [1] ; los cuales conjuntamente a la estructura espacial productiva de las haciendas convergerá en la afirmación del papel de la Villa de Azcapotzalco como centro urbano. La identificación de estos cuatro patrones de urbanización resulta de lo más relevante porque durante prácticamente 30 años (1910-1940) [2] el territorio de Azcapotzalco no experimentó mayor urbanización, lo que ha hecho suponer erróneamente que es la implantación de la industria lo que ha determinado la estructura urbana de la demarcación. No obstante, los antecedentes planteados permiten establecer que si bien la industrialización definitiva de su territorio es lo que finalmente hace detonar el proceso de urbanización, el patrón espacial que ya queda establecido en el porfiriato es lo que ordena la producción del espacio urbano en Azcapotzalco.

Es decir, tanto la estructura urbana industrial de los años 40´s como el patrón espacial de crecimiento de las postrimerías del porfiriato delinearon el desarrollo físico y distribución espacial de las actividades que en materia de industria, habitación, comercio, gobierno, vialidad y equipamiento urbano se desplegaron en la delegación por varias décadas, hasta los años 80´s que es cuando culminará su proceso de urbanización.

Ahora bien, en tanto que los cambios sociales, económicos, tecnológicos y territoriales acontecidas con la Reforma y durante el Porfiriato (transfigurarían particularmente a la Ciudad de México) no alteraron la conformación rural de Azcapotzalco, será en la última década del porfiriato que tales determinaciones históricas ya se perfilen en los patrones físico-espaciales que estructuran la forma como se produce y organiza el espacio urbano en Azcapotzalco. El detonante que contribuirá a desarrollar la forma urbana del espacio construido en la demarcación será la introducción de algunos medios de transporte como el ferrocarril y el tranvía; especialmente el ferrocarril que permitirá atravesar el territorio por medio de cinco líneas. En cuanto al tranvía, el servicio que únicamente llegaba a Tacuba, en 1882, ya se extiende a Azcapotzalco y Tlalnepantla comunicando de forma definitiva a Azcapotzalco con la Ciudad de México. De acuerdo con el análisis que realiza Priscilla Connolly (1982:157) el tendido de estas líneas de transporte constituyó el principal estimuló al desarrollo urbano debido a que incentivó el crecimiento de la Villa de Azcapotzalco y su conurbación, a través de favorecer el establecimientos de nuevos fraccionamientos como la colonia El Imparcial, San Álvaro y Aldana que asimismo inaugurarán un espacio habitacional alternativo a una Ciudad de México en pleno crecimiento. A partir de este acercamiento a la ciudad se empieza a perfilar una forma y organización espacial del área central diferente, la modernidad urbana que caracterizó gran parte de la producción de la ciudad en la segunda mitad del siglo XIX, para la última década (1890-1900) ya se expresará en algunos cambios a la estructura urbana de la Villa. La construcción de los palacios y casonas de estilo francés que las familias más ricas de la ciudad utilizaban como casas de campo ocupó los terrenos de sembradíos de la Avenida Azcapotzalco ampliando la traza colonial original. Así mismo, frente a la parroquia de Felipe y Santiago (en lo que era la plaza municipal) se construyó el símbolo por excelencia de la modernidad urbana, el espacio público destinado al encuentro y la sociabilidad: el Jardín Hidalgo que reproduce el diseño clásico del jardín municipal, un pórtico franqueado por dos hermosos leones de barro en pedestal y un kiosco sostenido por largas columnas de hierro, rodeado de gran cantidad de árboles que se convertirá, a través de los años, en uno de los espacios más emblemáticos de la identidad de los habitantes. Como ya se ha mencionado, en forma simultánea se desarrollaron algunas urbanizaciones que impactarán en el crecimiento urbano de la Villa, se trata de El Imparcial (1900) la primera colonia en Azcapotzalco que promoverá la Sociedad Anónima de Inmobiliaria y Construcción (González, José Antonio; 2000), la cual contará con financiamiento bancario para iniciar la venta de lotes y la construcción de la vivienda. La sociedad inmobiliaria estaba integrada por accionistas del periódico “El Imparcial”, entre los que destacaba Rafael Reyes Espíndola y Ángel Zimbrón, entonces secretario de gobierno del D.D.F. y, más adelante encargado interino del despacho, lo cual será determinante para la formación de la colonia. En este sentido, el centro de la demarcación también es objeto de diversas mejoras urbanas, a diferencia del resto del territorio que se mantiene con una estructura rural. En la Villa se introducen algunos de los servicios urbanos como la energía eléctrica (1900), el drenaje y el agua potable (1904) y se instaura el tranvía eléctrico (1905) con servicio de dos rutas para los habitantes, una que parte de Guadalupe Hidalgo (Gustavo A. Madero) y recorre las poblaciones de Azcapotzalco, Tacuba, Nonoalco, San Ángel, Coyoacán, Tlalpan y llega a Xochimilco, así mismo otra ruta que corre por las recién inauguradas colonias como El Imparcial y comunicara directamente a la Villa de Azcapotzalco con la ciudad de México.

De este modo, se implanta el proceso de urbanización que transformará de forma definitiva el uso agrícola del territorio, ya sea a través de la introducción de los diversos servicios urbanos o bien con el fraccionamiento de la tierra para su venta y edificación se expandirá el cambio al uso de suelo urbano. En un principio, el proceso se desplegará sobre la superficie que comunicaba, a través de Tacuba, con la ciudad de México, al oriente de la Avenida Azcapotzalco, donde se estableció la colonia Clavería (1906) como resultado de la ampliación de la colonia El Imparcial sobre los terrenos de la hacienda de Clavería, conformándose así una primera modalidad de producción del espacio urbano en Azcapotzalco. Estas construcciones para el sector de clase media, como las dirigidas para el sector popular (San Álvaro y Aldana) serán a partir del crecimiento urbano de la Villa de Azcapotzalco. La edificación de la colonia San Álvaro (1906), al sur de Clavería, terminará de ocupar la superficie hasta la parte limítrofe con Tacuba, en tanto la fundación de la colonia Aldana (1906), al norte del río consulado, dejando en medio una importante extensión de terrenos, dirigirá la expansión territorial de la urbanización hacia el sureste de la delegación. Sin embargo, no se trata de un proceso inexorable, en diferentes períodos la producción del espacio urbano se verá interrumpida, al menos en los 30 años previos al auge industrial (1910-1940), el área urbana no creció, es hasta después de 1940 que la demarcación experimentará una urbanización continúa. En tanto, durante este tiempo, en el espacio central, como resultado de las obras suntuarias que con motivo del aniversario de la independencia se programaron en la Villa de Azcapotzalco, se realizó un mejoramiento de los espacios urbanos, la Avenida Centenario es remodelada, se le instala alumbrado público y pavimento de asfalto para su reinauguración en el año de 1910. Durante las décadas siguientes el espacio del centro de Azcapotzalco se transformó absolutamente, en 1915 deja de ser la Villa de Azcapotzalco “Porfirio Díaz” y recupera el nombre de Villa Azcapotzalco. Se inicia la construcción de la estructura vial con la apertura y ensanchamiento de nuevas vialidades y la remodelación de las avenidas principales, como la Avenida Azcapotzalco y la Avenida Parque Vía que son remozadas y pavimentadas con asfalto. A partir de la segunda mitad de la década de los 20´s, el patrimonio comprendido por el barrio histórico al centro de la Villa es restaurado y modificado para utilizarse en la realización de actividades educativas, culturales, administrativas y de gobierno; la primer biblioteca pública en Azcapotzalco “Fray Bartolomé de las Casas” (1925) se inaugura en la parte lateral del Palacio Municipal (sobre la calle de Morelos donde hasta ahora se mantiene). En 1928 al suprimirse la figura del municipio en el D.F. el inmueble se convierte en edificio delegacional y alberga, además de las oficinas de la delegación, a las de la policía, tesorería, el servicio médico, el anfiteatro y la cárcel local (Urdapilleta 2001:37). Para la década de los 30´s, la parroquia de los Santos Apóstoles y el convento se declaran monumento colonial, con lo cual se inicia su rehabilitación que llevará varios años debido al gran deterioro de la construcción. El inmueble había sido sometido a los más diversos usos, durante la revolución fue ocupado como cuartel por el ejército villista y constitucionalista, posteriormente las instalaciones serían ocupadas por el vigésimo batallón de artillería, el cual las abandona para que se instale, durante el primer gobierno de Álvaro Obregón, una escuela para niños, la cual durará hasta el estallamiento de la guerra cristera, cuando tanto el convento como la parroquia se cierran. De igual forma, el resto de la estructura arquitectónica es modificada, algunos de los edificios más viejos son destruidos, se edifican nuevas construcciones para el uso comercial y habitacional, se trata de edificios de departamentos de cinco o seis niveles donde la planta baja se destina para locales comerciales de diverso giro, algunas casas solas sobreviven y otras se transforman para aumentar la oferta de vivienda en vecindad, ya para la década de los 40´s que marca el inicio del desarrollo industrial de Azcapotzalco, el área central se densifica con el arribo de grandes contingentes de inmigrantes que llegan a trabajar en las diferentes ramas productivas. De esta forma, la urbanización del área central que se extiende a la superficie inmediata e incentiva el surgimiento de nuevas urbanizaciones, también se irradia a los barrios circundantes determinando su conurbación. En gran medida, estos barrios se habían mantenido con el tejido urbano definido por la traza colonial, sin mayor crecimiento urbano, en este sentido la expansión del área central implicaría tanto su integración al tejido urbano (San Marcos, Los Reyes, Nextengo, Santa María Maninalco), como en los casos de San Lucas, La Concepción y San Simón su desaparición como poblados, al quedar asimilados por la retícula urbana que ya se delinea de manera continúa desde San Álvaro hasta San Marcos y que concluirá en un nuevo orden barrial.

Así, el barrio histórico de Azcapotzalco se convierte en el lugar donde se concentrarán las funciones urbanas que requiere la actividad económica y administrativa impulsada por el desarrollo industrial de la demarcación, se establecen inmuebles para el comercio especializado, oficinas de los prestadores de servicios administrativos (correos y telégrafos), para el equipamiento de desarrollo social. A medida que la delegación crece queda atrás el barrio, el antiguo pueblo y la Villa de Azcapotzalco que pasa a convertirse en la zona centro, en la colonia central de la demarcación, como si se tratará de una nueva urbanización y no de uno de los asentamientos más antiguos de Azcapotzalco, si bien su estructura urbana experimenta tal cantidad de cambios que configuran una nueva forma y organización del espacio urbano, también mantiene la traza colonial del antiguo poblado, las principales construcciones de gobierno, de la cultura y culto religioso que concentran los símbolos históricos y culturales de los habitantes de Azcapotzalco.

En este sentido, el barrio histórico de Azcapotzalco es un espacio que ha estado sujeto a un proceso permanente de producción urbana, de forma simultánea diferentes modelos urbanísticos han diseñado y organizado el espacio urbano, ninguno prevalece, sin embargo, sus formas urbanas sí se han sostenido produciendo un tejido urbano que se distingue como patrimonio histórico y cultural, a partir del espacio público que comprende tanto la traza urbana, como la arquitectura colonial del siglo XVI y que hasta ahora lo mantiene como sede del poder político local. En este sentido, ha desempeñado tal diversidad de funciones centrales a lo largo del proceso de producción del espacio urbano que ha incorporado una retícula producida ya no en torno al culto, sino al espacio público como representación de la modernidad urbana. Por ello, a pesar de que el espacio tuvo su origen en la formación prehispánica y en el modelo del urbanismo colonial, que le proporcionó un patrimonio histórico y cultural, ha evolucionado a una forma urbana inconclusa del urbanismo moderno que puede desdibujar su sentido como barrio histórico, en la medida que las acciones de impulso a la inversión económica no se acompañen simultáneamente de acciones de ordenamiento, protección, embellecimiento y recuperación del entorno e imagen urbana del centro de Azcapotzalco, situación que hasta ahora, permanece en equilibrio precario y, más bien sostenido por sus habitantes que se continúan reconociendo a partir de él, de las vivencias, imaginarios y significados depositados y construidos a través del espacio llamado como barrio histórico, en el cual se entrelaza, para sus habitantes, la idea de lo urbano con su sentido de comunidad.

Bibliografía.

Connolly Priscilla. “Un hogar para cada trabajador: notas sobre la conformación del espacio habitacional en Azcapotzalco” en Revista A (México, D.F.), Revista de Ciencias Sociales y Humanidades, publicación cuatrimestral, núm. 6/7 mayo-diciembre, 1982.

Delegación Azcapotzalco, Departamento del Distrito Federal (DDF). Azcapotzalco en el tiempo. México. Compañía Editorial Impresora y Distribuidora, S.A. 1974. 167 p.

González Gómez José Antonio. Cronología Histórica de Azcapotzalco (mimeo) Archivo Histórico de Azcapotzalco. México 2000.

Urdapilleta Pérez José Antonio (Coord.) Voces Tepanecas: Tepanecahtlahtolli. Cápsulas Históricas de Atzcapotzalco, D.F. México. Colección Reflejos e Imágenes de Atzcapotzalco. No. 2. Crónicas Históricas, Costumbristas y Urbanas. Consejo de la Crónica-PACMYC 1999. Consejo de Cronistas de Atzcapotzalco, 2001. 48 P.



[1] El reconocimiento de los poblados estipulará su declaración como núcleos de población ejidal y la dotación de la propiedad correspondiente (manteniendo un uso agrícola del territorio) implantará las condiciones propicias para la configuración espacial posterior al porfiriato.

[2] Sin embargo, en estos años se implementarán diversas políticas que serán determinantes de su proceso de urbanización, algunas de las más relevantes son el reparto agrario que conformó la pequeña propiedad y la propiedad ejidal en Azcapotzalco, la industrialización de la economía,  primordialmente, ejecutada en el territorio de esta delegación y la política habitacional del Estado desarrollada por diferentes etapas en Azcapotalco.


Este ensayo fue presentado en el mes de noviembre del 2009 durante el coloquio Internacional Los Márgenes de la Ciudad. Los Barrios de la América Hispánica (siglos XVI.XXI)






$150.00 M.N.







 
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