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ENSAYO
 
 

 

 

IMAGENES AUXILIARES
APROPIACIONES DE LA TEORÍA DEL COLOR DE
W. GOETHE*

 

GÁBOR Á. ZEMPLÉN (BUDAPEST)



 

 

 

 

 

  Estudiante: Lo (nombre), estoy aquí y tiemblo del deseo de poder mirar al interior del taller de la naturaleza, tomar todo y lo mejor para disfrutar; sentir mi mayor conocimiento y ser amo y señor en el mundo de la materia y de la mente.
Imre Madách

 

  Aristóteles da luz y Platón alma, pero Goethe nos da ambas,
luz y alma, cuando nos presenta a la Naturaleza.
Wilhelm von Schütz

 

Preludio: Cambridge, Londres

 

Dentro de los doce años previos a que Ole Rømer midiera la velocidad de la luz (1676), se descubrieron tal vez más nuevos fenómenos ópticos y de color que en ninguna otra década en la historia. En 1665, la famosa obra de microscopía de Robert Hooke, Micrografía, por primera vez describió detalladamente los colores de las láminas delgadas – después descritas normalmente con referencia a los “anillos de Newton” y la interferencia. [2] El mismo año apareció la impresión de la observación de la difracción del jesuita Francesco Maria Grimaldi [3] y, poco después, en 1669, el profesor de Rømer en Copenhague, Erasmus Bartholin [4] , describió la extraña doble refracción (birrefringencia) del espato de Islandia. También en la misma década, el joven catedrático de Cambridge Isaac Newton realizó sus famosos experimentos con prismas y estudió la refracción y la dispersión de la luz o “refrangibilidad”, como él la llamó.   En este período se propusieron numerosas explicaciones nuevas para los fenómenos relacionados con el color. La mayoría dentro de la antigua tradición de las teorías modificacionistas del color. Estas teorías, como hizo notar Thomas Kuhn, se utilizaron primero para explicar los colores del arcoíris, pero también influyeron en todas las teorías del color durante los 150 años previos al trabajo de Newton [5] .
   

Justo cuando las teorías modificacionistas que proliferaban intentaban enfrentarse a la amplia variedad de fenómenos nuevos, apareció el primer artículo de Isaac Newton, que resumía una teoría radicalmente diferente sobre la luz y los colores. Su famoso documento de 1672 tuvo poca aceptación incondicional, pero ya para el siglo dieciocho, Georg Christoph Lichtenberg se refería a la óptica Newtoniana como un “paradigma” de la ciencia. El cambio del rechazo a la adoración no fue abrupto, pero después de la publicación de Opticks en 1704, algunas manifestaciones públicas (para convencer incluso a los franceses) y numerosas ediciones posteriores, la teoría Newtoniana de la luz y el color se convirtió en una parte bien arraigada de la herencia cultural europea del siglo dieciocho. [6]


La Imagen: Weimar

 
Hacer esto [teorizar], asumirlo con conciencia, con conocimiento de uno mismo, con libertad y utilizar una palabra audaz, con ironía: Solamente se necesita este tipo de versatilidad para que la abstracción que nos asusta se vuelva inofensiva y la experiencia resultante que esperamos sea verdaderamente vital y útil.
J. W. von Goethe[7]


El resto de la historia de las teorías modificacionistas del color, que hacían la regla y no la excepción en cuanto a las teorías físicas del color antes de la era de Newton, se relacionaron estrechamente con sentimientos
anti-Newtonianos en el siglo dieciocho. La más famosa e infame de éstas es la lucha de Goethe durante 40 años con una teoría del color, que se puede agrupar en cuatro períodos. Los dos últimos períodos son menos conocidos y menos controversiales; el tercero, su trabajo sobre los fenómenos entópticos de 1810-1820 y el cuarto, su colaboración en el trabajo de Purkinje de 1820 hasta su muerte en 1832, se conectan fácilmente con la investigación en curso dentro del campo y subsecuentes desarrollos en la óptica fisiológica y son conocidos tan sólo por especialistas.

 

No obstante, el primer período, la escritura y recepción de las Contribuciones a la Óptica (Beiträge zur Optik, BzO), 1791-1795 y la mayor parte del segundo, la escritura de la Teoría del Color (Farbenlehre, FL), 1795-1810, son mejor conocidos, pero aún misteriosos para el historiador. Incluso en la actualidad, hay muy poco consenso sobre la manera de interpretar esos trabajos.  

Este ensayo investiga uno de los puntos curiosos y problemáticos de la teoría de Goethe sobre las imágenes prismáticas y su concepto de la “imagen auxiliar” de los primeros dos períodos. Después de esto y de una corta excursión al interior de los puntos de vista de Goethe sobre las matemáticas, ofrezco destellos superficiales pero ilustrados de las apropiaciones de la Teoría del Color de Goethe a través de la matematización a principios del siglo diecinueve.

Posteriormente, muestro en forma más detallada cómo, un siglo después, los filósofos utilizan los mismos textos para argumentar a favor de puntos de vista científicos y para ofrecer lecturas radicalmente diferentes sobre Goethe. Por último, menciono algunas tradiciones recientes en la apropiación de los escritos científicos de Goethe.

Contribuciones al Modificacionismo Límite



Goethe comenzó a trabajar y experimentar en serio con los fenómenos del color después de regresar de su famoso viaje a Italia en 1788. Su objetivo era publicar una serie de Contribuciones a la Óptica [8] , con al menos seis partes, pero desistió de este plan después de que se imprimió la segunda y empezó a trabajar en un proyecto más grandioso que apareció casi dos décadas después, la Teoría del Color.
  En general se cree que los primeros ensayos son obras fenomenológicas. Como resume Dennis Sepper: “Beiträge zur Optik es una historia experimental de una clase específica de fenómeno de color prismático. Aunque puede parecer que se trata únicamente de una colección de fenómenos bien conocidos, en realidad es un ejemplo de generalización inductiva a través de la concatenación juiciosa de fenómenos, un esfuerzo por ver los fenómenos cuando emergen y pasan, una crítica de la doctrina y la pedagogía prevalecientes y la reapertura de la investigación científica del color” [9] . El aparentemente inocente juego de Goethe es en realidad una polémica encubierta en contra de la teoría newtoniana de la luz blanca y el color. Goethe rechazó la afirmación newtoniana de que “los colores no son cualidades de la luz, sino propiedades originales e inherentes” [10] .
   

En lugar de esto, él creía que los colores eran “cualidades”, es decir, modificaciones de la luz. La obra de Goethe es, por lo tanto, una de las últimas teorías modificacionistas del color.   Aunque no es obvio, ya se han tomado decisiones cruciales en la introducción sobre los fenómenos del color en cuestión. Esto sugiere que la obra no es tan “fenomenológica” o “inductiva” como se considera en general. La definición de los colores de los cuerpos, por ejemplo, muestra un compromiso objetivista: “Las superficies de los objetos que son visibles para nosotros tienen, además de sus propias características que reconocemos a través del tacto, una adicional que por lo general no se atribuye al tacto. A esta característica la llamamos color [11] .   Goethe regresa a la antigua distinción de colores enfáticos o aparentes, es decir, los colores del arcoíris, burbujas de jabón, halos y colores reales que son propiedades de los objetos. Afirma que por cada color enfático, existen cuerpos de color que lo contienen tal cual. Los únicos colores que nos dan conceptos puros son el azul y el amarillo, que mezclados nos otorgan el verde [12] .

Así, parece que los otros colores son modificaciones de estos dos colores puros. Este punto de partida establece ya una salida radical de las opiniones newtonianas sobre el color, ampliamente difundidas en el siglo dieciocho y, repite las primeras nociones de Descartes, Hooke y otros: las mismas teorías a las que remplazó la newtoniana [13] .  

Después de estas observaciones preliminares, Goethe comienza a jugar con distintas cartas pintadas y cómo se ven éstas a través de un prisma. Su descripción de los cambios de color, al mirar las tiras blancas y negras a través de un prisma, es la siguiente: Primero aparecen dos franjas de colores.



  Son simétricas, contienen una banda gruesa roja y azul y una más delgada en color amarillo y violeta, como se aprecia al mirar un tablero de damas a través de un prisma. Estas franjas se extienden cuando el observador se aleja del prisma, hace más delgadas las tiras o utiliza un prisma con un mayor ángulo de refracción. Cuando se unen, aparecen nuevos colores, verde para la tira blanca sobre fondo obscuro, durazno o magenta para la tira negra sobre el fondo blanco. [14] Los nuevos colores se expanden aún más y apagan los dos colores de donde surgieron; el amarillo y el azul en el caso de la tira blanca, el violeta y el rojo en el caso de la tira negra. [15]

  En el segundo ensayo, Goethe establece que los colores prismáticos son fenómenos límite y, describe la extensión simétrica de los colores. Después, estudia superficies grises para mostrar que los colores límite son el resultado de todas las diferencias de luminosidad. De manera similar, como todos los colores se encuentran entre el blanco y el negro en una escala de luminosidad, también mostrarán las franjas de colores cuando sean vistos a través de un prisma. No obstante, como algunos de los colores son similares a los colores de las franjas, puede parecer que éstas agrandan la tarjeta de colores. [16]

  Todo esto nos lleva a una teoría modificacionista del color. Pero, ¿qué tipo de modificación de la luz hace que surjan los colores? Para Goethe, los colores de los experimentos prismáticos son modificaciones que siempre aparecen en los límites de la luz y la obscuridad después de la refracción a través de un prisma. Yo llamo a este punto de vista modificacionismo límite. Se trata exactamente del tipo de modificacionismo que Thomas Kuhn remarcó en las teorías pre-newtonianas, en donde la luz se modifica sobre superficies durante el reflejo o refracción. Aunque no hubo consenso sobre cuál era la modificación específica, se trataba, en todo caso, de una “perturbación menor limitada primeramente a las orillas del homogéneo rayo de luz solar”. [17] La  mezcla de luz y sombra “en la región de contacto entre el rayo refractado y la obscuridad” es el resultado de “la variante ‘condensación’ y ‘rarefacción’ producidas en las orillas del rayo” o puede surgir “por alguna otra modificación mecánica”. [18]



  El aporte de Goethe en Contribuciones es similar a la mayoría de los aportes del siglo diecisiete, pero a diferencia de éstos, es una explicación no mecánica y dinámica. Los dos colores primarios creados por la modificación de la luz cambian, aparecen nuevos colores e incluso algunos desaparecen.   No podemos más que aplaudir a Goethe por haber observado estos sutiles cambios. Al parecer Newton no hizo ninguna observación parecida. No reconoció que la intensidad de la luminancia del objeto también es un factor determinante: “La cantidad de luz no cambia la especie del color. Un cuerpo rojo, por ejemplo, siempre será rojo, se vea al crepúsculo o con la luz más brillante del medio día”. [19]  

Las primeras publicaciones de Goethe sobre los colores representan una salida radical del estilo de otras obras contemporáneas sobre el color. Casi todas ellas comenzaban con un resumen de la teoría newtoniana.

Contribuciones
re-investiga  los fenómenos subjetivos del color prismático, que se pensaba eran fáciles de explicar por la teoría de Newton, pero no proporciona ninguna teoría general sobre la luz o los colores. La disposición simétrica de las dos franjas de color en las orillas no la predijo la teoría newtoniana y Goethe también notó nuevos fenómenos, como la reducción en el número de colores conforme aumenta la distancia. Las observaciones de Goethe van directamente en contra de la teoría Newtoniana, que predice que al aumentar la distancia de la pantalla, los colores “primordiales” están separados cada vez más claramente. [20] La obra de Goethe Contributions es tal vez la mejor evidencia modificacionista límite hasta ahora con respecto a los fenómenos prismáticos, pero mientras que algunos colores prismáticos se analizan con más detalle que en cualquier otro trabajo, estos ensayos no proporcionan una teoría del color general. Goethe trató de hacerlo en su posterior estudio, más detallado, la Teoría del Color.

Teoría Modificacionista Media y la Imagen Auxiliar


Goethe desistió de su plan de escribir la serie completa de Contribuciones a la Óptica y en esta época apareció un curioso concepto en sus notas. En un borrador no publicado, con fecha de octubre de 1793, dirigido en contra del concepto newtoniano de refrangibilidad diversa, hace conjeturas sobre la existencia de una doble imagen.
   Esta idea se presenta de manera tentativa, sin ningún intento por reconciliarla con sus otras observaciones y tampoco como parte de un gran esquema explicativo. La redacción sugiere que se trata de un concepto ad hoc que le ayudó a explicar las apariencias. [21] El concepto está más desarrollado en su trabajo posterior, Teoría del Color, además de también utilizarlo para explicar el aún más curioso concepto de la “imagen auxiliar”. Sin embargo, para entender la función de ésta última, es necesario revisar rápidamente el proyecto de Goethe y discutir con más detalle los colores dióptricos.   La Parte Didáctica de la Teoría del Color trata sobre colores fisiológicos, físicos y químicos. La secuencia nos recuerda la scala naturae, que va de los colores más transitorios que pertenecen al ojo mismo (colores fisiológicos), a través de los cada vez menos transitorios colores catóptricos, parópticos, dióptricos y epópticos, hasta los colores químicos fijos. [22]  

La sección sobre los colores fisiológicos establece los polos opuestos de blanco y negro, rojo y verde, azul y amarillo. Investiga los efectos que tienen la luz y la obscuridad, el negro y el blanco y los otros colores diferentes en el ojo.

Habla sobre contrastes simultáneos (sombras de colores) y contrastes sucesivos (imágenes residuales), con un breve estudio de los halos subjetivos y la percepción del color que tienen las personas daltónicas. El capítulo proporciona una fenomenología de la percepción del color. Aquí no discutiremos los detalles, puesto que esta sección tiene poca relación con el estudio.   La discusión de los fenómenos cada vez más transitorios en el capítulo “Colores Físicos” establece una gradación natural entre los colores fisiológicos y químicos, que sigue los “dictados de la naturaleza”. Por razones didácticas, Goethe comienza con los colores dióptricos; colores que aparecen cuando interactúan luz, obscuridad y medios incoloros transparentes o translúcidos. [23] La concatenación de los fenómenos lleva a Goethe a un fenómeno primordial (“Grund –und Urphänomen”). Escribe: “De un lado vemos luz o un objeto brillante, del otro obscuridad o un objeto obscuro. Entre ellos colocamos turbiedad y con ella surgen los colores de mediación de los opuestos; estos colores también son opuestos, aunque en su relación recíproca regresan directamente a una unidad común” [24] .

   

El color es el resultado de la interacción de la luz y la obscuridad, no una mezcla, que produciría grises acromáticos. [25] Cuando la luz se ve a través del medio se vuelve amarilla, cuando la obscuridad se ve a través de un medio que está encendido, ésta se ve azul, como el amarillo del sol y el azul del cielo. Esto es claramente una explicación modificacionista que utiliza sólo los conceptos de luz, obscuridad y la turbiedad del medio. Sin embargo, algo muy importante es que no se mencionan las orillas en donde se unen la luz y la obscuridad en las fronteras. Por lo tanto, no se trata de una contribución modificacionista límite. Pero, ¿qué es entonces?   Yo lo llamo modificacionismo medio. Este tipo de contribuciones modificacionistas se difundió menos en la época de Newton y así, los escritores como Thomas Kuhn no las mencionan. Pero en el tercer libro de Meteorología, Aristóteles utiliza una teoría modificacionista similar. En el Libro III, parte 4, discute la formación del arcoíris y para explicar los colores, dice: “Primero, ese color blanco sobre una superficie negra o visto a través de un medio negro da rojo; segundo, esa vista a la distancia, disminuye y se hace más débil” [26] . Como Goethe percibió, esto es similar a su trabajo sobre el fenómeno arquetípico. En ambos casos, la transmisión de la luz o el rayo visual a través de un medio da origen a los colores. Esta modificación aplica a los fenómenos producidos por medios turbios translúcidos, como el aire, el humo, soluciones coloidales y otras, que en conjunto se denominan colores dióptricos de la primera clase. [27]

  Después de esta excursión, podemos ahora regresar a las imágenes a color producidas por lentes y prismas, la segunda clase de colores dióptricos. Se trata de los mismos fenómenos que Goethe había ya mencionado en su obra Contribuciones a la Óptica. Es inevitable remarcar la curiosidad de la situación: Si estos fenómenos también aparecen debido a la modificación de la luz, ¿qué tipo de modificación es ésta? En sus primeras Contribuciones, Goethe ofreció una explicación basada en los colores que aparecían en los límites de las superficies más claras y más obscuras, un ejemplo de modificacionismo límite [28] .  

No obstante, el fenómeno arquetípico para la primera clase de colores dióptricos no se puede reconciliar con tal consideración, ya que aquí, claramente, no hay frontera de las superficies o de la luz y la sombra. Es por esto que se da una consideración modificacionista media. [29]   Al parecer, hemos llegado a un callejón sin salida. ¿Será que la discusión de la segunda clase de fenómenos dióptricos en la Teoría del Color simplemente repetirá la de Contribuciones? Esto es lo que muchos esperarían de una postura “Goethiana”: dejemos que los fenómenos hablen por sí mismos, detengámonos en el nivel de descripción de fenómenos y “reconozcamos los límites de nuestra percepción” [30] .  Por otro lado, la escritura de la Teoría del Color, motivó a Goethe a tratar de manera más o menos sistemática los fenómenos de los colores. Su fenómeno arquetipo pertenece a lo que yo llamo modificacionismo medio.  Si sus explicaciones posteriores se pueden reducir a esta contribución, eso sin duda hace que su teoría sea más atractiva [31] .  

La solución de Goethe es introducir el concepto de imágenes auxiliares o dobles. Una mirada más cercana al curioso concepto mostraría cómo Goethe equilibra las explicaciones fenomenológicas y las
reduccionistas-sistemáticas y de qué manera las normas metodológicas Goethianas compiten con las expectativas generales de lo que se considera una explicación científica aceptable. A continuación, intento reconstruir con detalle este paso.   En la Teoría del Color, se dedica una gran sección a introducir el concepto de las imágenes auxiliares y conectarlo a la explicación precedente. Se utiliza para explicar el desplazamiento aparente de la imagen y los colores emergentes que resultan de las imágenes traslapadas. El pasaje crucial sobre la producción de los colores dice: “Denn wo der voreilende Saum des trüben Nebenbildes sich vom Dunklen über das Helle zieht, erscheint das Gelbe; umgekehrt, wo eine helle Grenze über die dunkle


  Umgebung hinaustritt, erscheint das Blaue” [32] . La simple traducción de este párrafo es problemática, como muestra un estudio superficial de las traducciones al inglés, debido a la dificultad para entender lo que Goethe en realidad quiso decir con las líneas anteriores.   La vieja traducción de Charles Eastlake tan sólo se refiere a “imágenes diferentes” en un número de lugares sin diferenciar entre “unterschiedene Bilder” y “unterschiedene Nebenbilder [33] . Así que su traducción no es esclarecedora con respecto a este pasaje [34] . En la nueva traducción de Douglas Miller el párrafo dice: “En donde la franja delantera de la forma turbia se aleja de un área oscura y atraviesa un área brillante, aparece el amarillo; alternadamente, en donde una frontera de luz se extiende a través del área oscura, aparece el azul” [35] . Miller traduce Nebenbild simplemente como “forma” y no como “imagen auxiliar”, oscureciendo así la diferencia entre ésta y otras imágenes. Sepper traduce el pasaje con más precisión, pero de manera más bien confusa: “En donde la orilla que avanza de la turbia  imagen periférica se extiende sobre la luz desde fuera de la oscuridad, aparece el amarillo; por el contrario, en donde el límite brillante sale sobre la oscuridad que rodea el área, aparece el azul” [36] .  

Observando estas variantes, uno comienza a tener una ligera idea de lo que Goethe tal vez quiso decir, pero para entenderlo mejor tenemos que tomar seriamente el hecho de que Goethe nos está ofreciendo una explicación modificacionista media. Para hacer posible visualizar la imagen auxiliar, él ofrece diversas analogías de imágenes dobles en donde las dos imágenes están claramente separadas, como en espejos y/o en espato de Islandia.

Además, al admitir que una imagen auxiliar es un tipo de imagen doble, también afirma  la differentia specifica. A diferencia de la última, la primera no se puede separar de la imagen primaria. Él escribe que “tal forma auxiliar es un tipo de imagen doble; sin embargo, no se puede separar de la forma principal aunque constantemente muestra una tendencia a separarse” [37] . La imagen auxiliar es entonces eliminada de la imagen original, pero al mismo tiempo sigue unida a ésta: se puede caracterizar por su espesor.

 

Es como si conectáramos las orillas de la imagen original y de la imagen secundaria y tratáramos el cuerpo resultante (cuya sección transversal es un paralelogramo) como la imagen auxiliar.   Esta solución resuelve la mayoría de los enigmas relacionados con el concepto de la imagen auxiliar. Cuando el medio está iluminado, al igual que el fondo, como en el centro de la imagen, el resultado es blanco, como en la niebla durante el día [38] .

Cuando el fondo es blanco y el primer plano es turbio pero no está iluminado, vemos la franja amarillo-roja, como cuando se ve el sol a través de la atmósfera. Y cuando el fondo es oscuro y el primer plano está impregnado de luz, vemos la granja azul-violeta, como cuando se ve la oscuridad del cielo a través de la atmósfera durante el día. En un extremo de la imagen compuesta, el medio turbio y no iluminado es más grueso, por lo que vemos la orilla roja, que es el amarillo intensificado. Si vamos hacia el centro, en donde el medio no iluminado es más delgado, vemos la franja amarilla. De manera similar, en el otro extremo de la imagen, el medio iluminado es delgado y la oscuridad se ve violeta.

Avanzando hacia el centro desde este punto, la imagen primaria oscura se ve a través del medio en engrosamiento que está iluminado, dando azul como resultado.   Esta explicación tiene la ventaja de dejar las dos imágenes conectadas, operando con una imagen auxiliar semitransparente y dando una razón fácil sobre los colores vistos. A la luz de esta reconstrucción, toda la lucha de Goethe para elucidar el concepto Nebenbild se puede considerar como un intento desesperado por conectar la explicación de los colores prismáticos con el fenómeno arquetipo.   Las dos clases de fenómenos de colores dióptricos tienen entonces una explicación unificada, ya que la modificación límite de la segunda clase se convierte en un caso especial de modificación media de la primera clase [39] .   La inusual observación de Goethe antes de discutir sobre la imagen auxiliar apoya esta lectura: “antes de continuar utilizaremos lo anterior para encontrar una fuente o, si lo prefieren, una explicación para los tan simples fenómenos presentados al inicio de nuestra investigación”. [40]  

 

Deducir o encontrar la fuente de un fenómeno no es lo mismo que explicarlo y Goethe parece titubear sobre cuál es el estado exacto de su contribución. En todo caso, la observación sugiere que la unificación y conexión de los fenómenos puede, en ocasiones, ser más importante que el afable objetivo de dar una descripción fenomenológica.

El final de la sección nos asegura, además: “Este fenómeno del color ya se ha descrito lo suficiente. No lo declararemos un fenómeno primario, pues lo hemos reducido (zurückgeführt) a uno más sencillo y más básico: junto con el principio de las formas secundarias, se origina en el fenómeno arquetípico de la luz y la obscuridad vistas a través de un medio”. [41]
 
 

 

Matemáticas: Dresden, Weimar, Nuremberg


 
He escuchado que me critican como si fuera un oponente, un enemigo de las matemáticas en general, a las que, de hecho, nadie puede valorar más que yo.   J.W. von Goethe [42]


En la primera década del siglo diecinueve, Goethe trabajó en paralelo con la Teoría del Color y la novela Wahlverwandschaften, lo que reiteró el título de la traducción alemana del tratado químico de Bergman, De attractionibus electivis o Afinidades Electivas. La novela prácticamente no utiliza más colores que el blanco, gris y negro; solamente está presente el “hilo rojo” del mercurio y la alquimia, con el color rojo conectado a Otilia que aparece y reaparece a través del Kunstmärchen mágico. Rojo, el color del cinabrio (HgS) y el óxido de mercurio (II) (HgO), revela el uso de las metáforas del mercurio, como ha demostrado Reilly de manera muy convincente [43] y de muestra que la novela, que comienza con una metáfora química explícita contemporánea, también se puede leer como un texto de alquimia. [44]


  Las apropiaciones de ideas sencillas puede ser emocionante para el historiador, pero qué tan verdadero resulta esto para obras altamente complejas y ambiguas.

El compromiso más ambicioso de Goethe, el estudio y concatenación de los fenómenos del color siguen siendo muy controversiales y vistos desde perspectivas muy diferentes. Muchos lo consideran simplemente un grave error o hasta un escándalo; otros ven en ello una manera alternativa de hacer ciencia. Una razón para la diversidad de la recepción es que la contribución de Goethe tiene que ver con varias tradiciones de pensamiento y disciplinas académicas. A diferencia de sus obras osteológicas o morfológicas de plantas, que han alcanzado una posición segura, aunque no claramente especificada en la historia de la ciencia, sus estudios sobre el color de vez en cuando se relacionan a la óptica física o fisiológica y en otras ocasiones a la psicología o incluso al arte. Muchas se han discutido en detalle. Es bien sabido que entre los pintores, la influencia de Goethe fue importante, pero la aceptación de sus ideas no era para nada incondicional. Pocos pintores siguieron de cerca sus instrucciones. Entre los contemporáneos, tuvo un impacto significativo en Philip Otto Runge y Joseph Mallord William Turner. [45] Asimismo, su trabajo sobre el daltonismo, sobre contrastes sucesivos y simultáneos, contraste sostenido y mixto, post-imágenes retinianas, sombras de color, etc. le aseguraron claramente una posición en la historia de la óptica fisiológica. [46]

Además, su trabajo sobre el efecto sensorial y moral del color se menciona a menudo en los libros de texto de psicología aunque el vocabulario que él utilizó se acerca más a la terminología de la óptica física del período. [47]

   

Esta multiplicidad de posibles puntos de inicio hace imposible realizar un análisis exhaustivo de la historia de la recepción otorgada a las ideas de Goethe. [48] Así que al igual que para los propios puntos de vista de Goethe donde solamente dos diminutas facetas se han resaltado y analizado, tan solo se dan dos ejemplos de dicha recepción en el siglo diecinueve. Se pueden ver como polos opuestos: uno afirma a Goethe en el dominio subjetivo, por la óptica fisiológica, mientras que el otro lo afirma en el campo objetivo, por la óptica matemática.

Lo que tienen en común los dos es que ambos tratan de matematizar la teoría de Goethe. Es curioso, ya que para mucha gente Goethe es el caso paradójico de un pensador no matemático. Él emitió ciertos comentarios hostiles sobre las matemáticas, incluso antes de lanzar su ataque contra Newton. Ya en la década de 1780, en el corto ensayo Un Estudio Basado en Spinoza, criticó a los pintores que utilizaron unidades de medida fijas, como el tamaño de la cabeza, para ilustrar el cuerpo, puesto que se crearon distorsiones. [49] Estas declaraciones negativas remarcan los peligros de la simbolización extrema y la pérdida de fenómenos, así como la posibilidad de que las representaciones simbólicas y aproximadas de las matemáticas puedan substituir al fenómeno mismo y hacer sombra a su naturaleza: “Número y medida en toda su sencillez destruyen la forma y destierran el espíritu de la contemplación viva”. [50]  


No obstante, en otros tiempos, Goethe se muestra mucho más tolerante con respecto a las matemáticas y su uso. No condena a Galileo por utilizar las matemáticas; de hecho, sostiene que la simbolización matemática se basa en percepciones intuitivas: “Las matemáticas son […] un órgano para una clase superior de sentido interno” [51] . Y el mismo Goethe escribe en la Teoría del Color que él aprendió su método de los matemáticos. Así que la apropiación de la Teoría del Color a las matemáticas no es tan absurdo como puede parecer.   Es más, todo un grupo de comentaristas estableció paralelismos entre el método de Goethe y las matemáticas. Werner Heisenberg afirma que existen similitudes entre las teorías modernas de la simetría y la elaboración de la morfología de los fenómenos del color de Goethe. En un manuscrito póstumo escribe “Goethe deriva límites rectos de un límite curvo realizando lo que viene a ser una deformación continua del espacio” [52] .

   

Sepper considera que uno de los aspectos intrigantes de la exposición de los fenómenos de Goethe es que incorpora un concepto fundamental de las matemáticas modernas y la física matemática, el límite de una serie, potencial aunque no realmente infinito. [53] Pero mientras que este límite es normalmente un auxiliar abstracto en las matemáticas, para Goethe se convierte en un aspecto fenomenal. Además, Ribe traza una analogía entre el modelo modificacionista de Goethe y las ecuaciones diferenciales. [54] Sería fácil continuar dando ejemplos, en especial de la tradición siguiendo los pasos de Rudolf Steiner. [55]  

 

Schopenhauer: Óptica Fisiológica y Matemáticas



Después de concluir su doctorado en Jena en 1813, el joven Arthur Schopenhauer era invitado frecuente en la casa de Goethe en Weimar. Ambos discutían la Teoría del Color y realizaban numerosos experimentos; Schopenhauer deseaba desarrollar más la teoría de Goethe. Poco después de dejar Weimar, escribió un tratado corto sobre la visión y los colores en 1815, que apareció en 1816 en Leipzig. [56]

La teoría de Schopenhauer reconoce totalmente el punto de vista de Goethe, en si mismo similar al generalmente aceptado antes de Newton, de que los colores se encuentran entre los extremos de la luz y la oscuridad. [57] Contrario a la visión newtoniana en donde la luz es la mezcla de todos los colores prismáticos, Schopenhauer ve al blanco o a la luz como un extremo, siendo el otro la ausencia total de luz, el negro o la oscuridad. Así, los colores están acomodados en una escala de luminosidad tradicional entre los dos extremos.



Schopenhauer toma el esquema tradicional unidireccional del color y la teoría del color de Goethe pero los utiliza para la fisiología. Los colores entre la luz y la oscuridad corresponderán a las actividades de la retina que se encuentran entre actividad total para el blanco y la luz y cero actividad para la oscuridad.



Figura 1: Escala lineal del color de Schopenhauer

Paralelo al punto de vista goethiano de que la naturaleza lucha por la integridad, Schopenhauer establece que la retina busca actividad total. Así que para él las post-imágenes descritas por Goethe se pueden explicar con actividades retinianas. La impresión de un objeto amarillo (3/4 de actividad) deja una post-imagen violeta (1/4 de actividad) y así sucesivamente, con los diferentes colores. Schopenhauer formula las ecuaciones:

Figura 2: Una ecuación que muestra cómo la retina busca la actividad total

Este esquema busca dar una explicación fisiológica a la teoría del color de Goethe y Schopenhauer afirma que el Urphänomen de Goethe no es en realidad un fenómeno arquetipo, sino uno causado por la actividad retiniana diferencial que describe su teoría. Por supuesto, esto va llanamente en contra de las consideraciones metodológicas de Goethe. Además, desde el punto de vista de Schopenhauer, el blanco puede estar formado por color, a diferencia de lo establecido en la teoría de Goethe y con respecto a esto, tiene más similitud con la opinión de Newton. [58]



Esta apropiación más bien osada de Schopenhauer no le agradó a Goethe. Cuando recibió el manuscrito de Schopenhauer, no respondió por ocho semanas y después de más de siete meses de intercambiar cartas que en ocasiones mostraban claramente las diferencias en sus puntos de vista, finalmente Schopenhauer perdió la esperanza de que Goethe escribiera líneas introductorias para su obra y mandó imprimir su manuscrito.

Después de esto, nunca se encontraron personalmente, aunque Schopenhauer continuó hablando mucho sobre Goethe.



La actitud de Goethe se resume bien en sus dos líneas, citadas por Schopenhauer: “Con gusto seguiría llevando la batuta de maestro más tiempo, si los alumnos no se convirtieran en maestros de inmediato” [59] .



Werneburg: Óptica Física y Evidencia Geométricas



Tan solo un año después de que apareció el pequeño libro de Schopenhauer, Goethe recibió otro “regalo”, el 20 de Mayo de 1817. [60] El autor era un matemático de Weimar, Johann Friedrich Christian Werneburg. Imprimió un pequeño volumen en Núremberg, una de las matematizaciones del trabajo de Goethe más bizarras que jamás hayan existido. [61]
La corta introducción de inmediato revela la intención del autor:“La mayor objeción a la Teoría del Color de von Goethe es que falta el arte de la medición y en la era de la física algunos asumen esta obra como una obra de bellas artes. ¡Qué tristemente equivocados están! – el riguroso arte de la medición no puede asumir que se establezcan o substancien las obras de los genios por ley. La pregunta es: ¿Newton el físico era más poeta o Goethe el poeta era más físico con respecto a la Teoría del Color?” [62]

El libro apoya con firmeza el modelo goethiano en bastantes puntos:“Cuando el negro se coloca sobre el blanco o la oscuridad sobre la luz (elevado o no) el resultado es naranja y amarillo; viceversa, cuando el blanco está sobre el negro o la luz sobre la oscuridad, el ojo ve azul y violeta en las orillas borrosas, tal y como Goethe demostró con suficiencia y expuso en su Teoría del Color (en XI. Colores Dióptricos). – Lo único que se necesita es tener ojos sanos y una mente sana para experimentar lo mismo cada día”. [63]

 

Se trata de una “híper-matematización” de los experimentos prismáticos que Goethe expone en las Contribuciones y en la sección de la Teoría del Color mencionada arriba. El libro de Werneburg no agrega mucho a la descripción de los fenómenos, pero provee ocho placas de color y páginas completas de pruebas geométricas. Werneburg, en línea con Goethe, nunca trata los “rayos de luz” como entidades matemáticas.

Trabajar con rayos matemáticos, como hizo Newton, es como tener “una parte infinitamente pequeña de un rayo y un colapso completo de los bordes y ángulos de refracción, un foramen exignum a través del cual se niega toda dimensión y a partir de esta nulidad surge el espectro de siete colores y refracción desigual y – por esta razón regresará a su nulidad” [64] . El estilo no siempre es gentil y, en una página más bien llena de cálculos, Werneburg clama: “Para todos aquellos que refunfuñan y exigen un foramen exignum, la réplica tiene que ser: ¡Fuera del camino! ¡Fuera del camino! ¡Abran paso! ¡Abran paso! ¡Abran paso a la aparición; Adiós a la realidad de los puntos!” [65]  Aunque se afirma que los fenómenos son primero, los diagramas en ocasiones les ponen muy poca atención. Las orillas coloreadas se ven en las imágenes únicamente cuando la luz sale del prisma y, en ocasiones, los rayos que no son paralelos a la superficie parecen no reflejarse en lo absoluto. Es más, la curiosa imagen auxiliar no se encuentra por ningún lado y tampoco se explica. Como sugiere la cita anterior, Werneburg adopta una postura modificacionista límite.




Figura 3: Experimentos prismáticos subjetivos de Werneburg. Rayos de “luz” y de “oscuridad” muestran la visión modificacionista límite característica (5a y 6a). Se muestran los colores en la teoría del color de Goethe: verde y magenta son colores derivados y aparecen cuando los límites de color se unen e interactúan. Las imágenes 5b y 6b tratan de mostrar cómo percibe la imagen  el sujeto.

La pequeña obra recibió escasa atención, en parte condenatoria, en parte laudatoria. [66] Goethe mismo, al igual que Schopenhauer, nunca celebró incondicionalmente la apropiación. Ya en una carta a Karl Friedrich Zelter con fecha del 12 de Diciembre de 1812, él afirma que Werneburg es “un intelectual matemático de nacimiento quien, sin embargo, tiene el rasgo característico de facilitarse las cosas y al hacerlo, las dificulta para otros; por esta razón, no ha logrado hacer ningún avance muy importante” [67] .

La Filosofía: Weimar, Viena, Stuttgart

 
Estudiante: “Lo (nombre), Estoy aquí y tiemblo del deseoDe poder mirar dentro del taller de la Naturaleza,Para tomar el todo y aún mejor, para disfrutar:Para sentir mi mayor conocimiento y ser amoTanto en el mundo de la materia como en el de la mente”.

 

Imre Madách [68]

Sin embargo, Goethe estaba en posición de rechazar a los pocos seguidores que tuvo durante su vida. Las apropiaciones antes mencionadas lograron muy poca de su simpatía. Los siguientes son dos ejemplos más detallados y diametralmente opuestos de la manera en que los filósofos utilizaron en un período posterior las descripciones que Goethe hizo de las imágenes prismáticas.

Rudolf Steiner: El Significado Físico y Espiritual de la Teoría del Color de Goethe


Uno de los intérpretes más originales de los escritos científicos de Goethe fue Rudolf Steiner (1861-1925). Su intenso estudio de los escritos científicos de Goethe data de los primeros años de su carrera y para 1886, publicó un libro sobre la Teoría del Conocimiento en la Visión del Mundo de Goethe (Grundlinien einer Erkenntnistheorie der Goetheschen Weltanschauung). Después de su primera visita a Weimar en 1888, se convirtió en uno de los editores de la edición “Weimarer-“ o “Sophien-“ de la obra de Goethe. Cuando murió el nieto de Goethe, Walther von Goethe, el legado de Goethe pasó a manos de la Gran Duquesa Sofía de Sajonia, quien fundó el Instituto Goethe e invitó a diversos especialistas, Steiner entre ellos, a preparar una nueva edición completa que incluyó el material del nuevo manuscrito. Mientras editaban los cuatro volúmenes de escritos científicos, Steiner también escribió otros dos libros acerca de la ciencia goethiana y la visión del mundo de Goethe – Goethes Weltanschauung en 1897 y Goethes Naturwissenschaftliche Schriften, Einleitungen, 1883-1897.  

La concepción goethiana de la naturaleza y la ciencia moldeó ampliamente el propio pensamiento de Steiner y el “Goetheanismo” se convirtió en uno de los términos clave en su periodo posterior, caracterizado por el desarrollo del movimiento antroposófico, la fundación de las escuelas Waldorf a partir de 1919 y la construcción del Goetheanum en Dornach. El primer Goetheanum se quemó la última noche del año 1922, pero el segundo continua siendo el centro del movimiento antroposófico en donde gradualmente, cientos de notas de conferencias y transcripciones estenográficas de las más de 6000 conferencias de Steiner se revisan, editan y publican.   En este momento no discutiré la contribución de Steiner al saber sobre Goethe en general. Es un tema muy amplio en donde las opiniones difieren demasiado, aunque rara vez salen a la luz. Sin lugar a dudas, su edición al final del siglo diecinueve fue bien preparada y rigurosa y sigue influenciando de manera significativa a las políticas editoriales actuales de distintas maneras. Lo que me interesa es cómo, décadas después de este proyecto “académico”, Steiner regresó al tema y abordó algunos aspectos clave de la teoría del color de Goethe en su primera serie de conferencias sobre la ciencia natural, como resultado de las investigaciones de los maestros de la primera escuela Waldorf, que acababa de abrir sus puertas algunos meses antes. A continuación, me concentraré en este “Curso de la Luz”.   El curso se llevó a cabo del 23 de Diciembre de 1919 al 3 de Enero de 1920. Originalmente, no estaba diseñado para el público, como otros cursos similares sobre una gran variedad de temas. (La siguiente conferencia se trató de “Algunas Condiciones para Entender las Experiencias Suprasensibles”, el 18 de Enero de 1920).




  No obstante, ahora están disponibles en formato impreso como el volumen número veinte de la colección de obras de Rudolf Steiner, en alemán e inglés. [69] Steiner en ocasiones se disculpa: “Lamento mucho que estas discusiones tengan que ser tan improvisadas y aforísticas” [70] . Los experimentos planeados, a menudo no están preparados para el día en que se supone se realizarán, en ocasiones la estructura está poco planificada y el agotamiento extremo del orador es evidente en la lectura de las transcripciones [71] . Sin embargo, algunas de las observaciones se refieren al uso de la ciencia de Goethe. Lo que hace especialmente interesante este curso es que, a pesar de sus primeras obras, en las que Steiner se basó principalmente en los puntos de vista de Goethe sobre la naturaleza orgánica para desarrollar los propios, aquí la teoría goethiana del color y los experimentos prismáticos juegan un papel extremadamente importante. En la década de 1890, Steiner afirmó que “inyectar la visión goethiana del mundo en el estudio de la física y la química es una total imposibilidad” [72] . Aquí él investiga esta posibilidad y discute a detalle la teoría del color de Goethe.   La primera conferencia yuxtapone la ciencia natural actual y las afirmaciones de Goethe. La ciencia natural, según Steiner, tiene tres enfoques principales: uno clasificatorio, para llegar a “conceptos de especies y géneros”. Otro causal, para “encontrar lo que llamamos las causas de los fenómenos”; se menciona el ejemplo del éter como la causa de los fenómenos eléctricos. El tercero es para otorgar al investigador una ley natural; aquí el ejemplo son las leyes de Kepler. Él continúa: “La llamada ciencia natural intenta estudiar la naturaleza de estas tres maneras. Ahora yo deseo contrastar cómo la visión goethiana de la naturaleza en realidad trata de hacer lo opuesto a los tres enfoques antes mencionados” [73] . A diferencia de la clasificación, Goethe trata de entender la metamorfosis. Su método rechaza también las explicaciones causales: “En su investigación él no va en lo absoluto de lo así llamado conocido a lo que llamamos desconocido.
 


En lugar de esto, siempre desea permanecer con lo conocido, sin que le preocupe en un principio si lo conocido es simplemente subjetivo – un efecto de nuestros sentidos, nuestros nervios, nuestra alma – u objetivo. [74] La ciencia goethiana se retrata como una empresa puramente fenomenal y así, se opone también al tercer objetivo:   “Goethe permanece dentro de la secuencia de los fenómenos; él tan solo los simplifica y entonces observa los sencillos fenómenos que se pueden comprender de esta manera como el fenómeno primordial (das Urphänomen)
[…]. Por lo tanto, para él no existe algo que podamos llamar ley natural” [75] .   La visión de la ciencia goethiana ilustrada por Steiner se centra en hechos, no influenciada por la teoría e imparcial: “Lo que él expresa como base de su investigación son hechos, por ejemplo, el hecho de cómo la luz y la materia colocadas en su trayectoria, se afectan entre sí. Él expresa el efecto con palabras; no es una ley, sino un hecho. E intenta basar que su estudio de la naturaleza en esos hechos” [76] .   Es necesario elucidar este punto de inicio detalladamente antes de investigar el uso de los ejemplos goethianos. En ocasiones Steiner muestra una aceptación casi ingenua de la teoría del color de Goethe. Como él mismo afirma en la segunda conferencia:   “También encontramos el color como un fenómeno polar. Un polo es todo aquello que designamos como amarillo, por ejemplo y, lo relacionado con el amarillo: anaranjado y rojos. El otro polo es azul y todo lo que consideramos como relacionado con el azul: índigo, violeta y hasta menores sombras de verde. […].

La polaridad del color se tiene que estudiar minuciosamente como uno de los fenómenos más significativos en toda la naturaleza” [77] .
Después de esto, en varias conferencias, Steiner explica algunos de los experimentos de Goethe. La segunda conferencia habla sobre los sencillos experimentos prismáticos con un rayo de luz proyectado a través de una hendidura. Se utiliza una estructura goethiana y el carácter fáctico de las descripciones se enfatiza repetidamente: “Ahora podemos decir – permaneciendo puramente con los hechos y sin especular – que ese prisma desvía la luz hacia arriba y podemos indicar la dirección de la desviación” [78] . Lo que es curioso a este respecto, a la luz de nuestra discusión anterior sobre los escritos propios de Goethe, es que la discusión a veces emplea la terminología usada para la primera clase de colores dióptricos y en otras, la segunda clase. En esta conferencia, Steiner hace uso del fenómeno arquetipo de los medios turbios como un recurso:
 

“Todo medio material – incluso éste que aquí está actuando como un prisma – es semi-opaco. Obscurece la luz. En otras palabras, con la luz dentro del prisma, estamos tratando con una luz oscurecida. A la izquierda aquí, se trata de una luz brillante. A la derecha, es una luz que ha pasado a través del medio. Sin embargo, dentro del prisma, es una combinación de luz y materia – con el origen de este oscurecimiento”.   Para explicar los fenómenos del color en las orillas de los primas, Steiner trata de manera similar la oscuridad y la luz: “Es tan sólo la luz que irradia hacia el interior de este espacio más allá del prisma, pero es también la turbiedad dentro del prisma que irradia hacia allá” [79] .





Figura 4: Las flechas muestran cómo se atenúa la luz. El borde superior de la imagen en la pantalla es azul, el inferior es amarillo (las áreas sombreadas del círculo)



Al final de la conferencia, antes de conectar la ciencia natural y los cuerpos etéreos y astrales, resume los “hechos” de la imagen prismática:
 
“El resultado es que, por un lado, arriba la desviación de la turbiedad ocurre de la misma manera que la del brillo; ambas colaboran hasta cierto punto y la turbiedad interviene como un parásito, por decirlo de alguna manera. Por otro lado, abajo la turbiedad irradia de vuelta hacia el brillo pero éste la cubre y suprime hasta cierto punto. Así, el brillo domina aquí y también en la batalla entre brillo y turbiedad. Los resultados de esta confrontación y de la luz brillando a través de la turbiedad son los colores rojo o amarillo de abajo. Así podemos decir que arriba, la turbiedad cursa hacia el brillo y aparecen los tonos azules; abajo, el brillo ahoga la turbiedad u oscuridad que está irradiando hacia el interior y surgen los tonos amarillos.
[…]

 
Al permanecer estrictamente con los hechos y tomando lo que deriva estrictamente de la observación, se tiene la posibilidad de entender por qué los amarillos aparecen de un lado y los azules del otro” [80] .
 
Esta, sin mencionar el notorio concepto de la imagen auxiliar, es básicamente la contribución modificacionista del medio que Goethe hace en la parte didáctica de su Teoría del Color. No obstante, la tercera conferencia de Steiner comienza con el reconocimiento de que el “fenómeno” discutido el día anterior en la víspera de Navidad, “fue difícil de entender para muchos” [81] . Así que para recapitular lo que se ha dicho, Steiner trata otra vez de explicar los “hechos al natural”. Cuenta el primer encuentro de Goethe con el prisma, una famosa historia relatada muy a menudo, en donde Goethe pidió algunos prismas a Christian Wilhelm Büttner, Consejero en Jena, para comenzar su búsqueda, pero Büttner se impacientó y pidió que le regresara sus instrumentos, así que Goethe sólo miró a través de éste antes de regresarlo.
 
¿Qué se decía Goethe en ese entonces? Él dijo, en realidad no es que se divida la luz. Más bien, estoy reproduciendo una imagen. La imagen es sólo la reproducción de esta sección. La sección tiene orillas y los colores no aparecen porque se extraen de la luz, porque la luz se dividió sobre ellos, pero es porque estoy proyectando la imagen y la misma imagen tiene orillas.Así que aquí estoy, lidiando con el hecho de que en el punto en que la luz y la oscuridad se encuentran,  (por fuera de este círculo de luz hay oscuridad en el área circundante y al interior hay luz) ahí en las orillas, aparecen los colores.
[…] Entonces el fenómeno arquetipo es aquel en que los colores aparecen en las orillas, donde se funden la luz y la oscuridad. Como ven, la cuestión es no utilizar teorías para interferir con los hechos, sino mantenerse únicamente con el estudio de los hechos al natural” [82] .

Entonces aquí, la contribución modificacionista límite toma el control. No obstante, la siguiente conferencia regresa al modificacionismo medio y habla sobre los colores dióptricos de la primera clase, en donde no se necesitan prismas: el color de los medios cambia cuando se encienden y conforme se va viendo la luz a través de ellos. Se vuelve a hablar sobre el mismo experimento del prisma, pero esta vez tomando en cuenta también experimentos prismáticos subjetivos. Se utiliza una contribución modificacionista media para explicar los colores del espectro subjetivo: “Usted ve la luz a través de la oscuridad, a través del color azul – luz a través de oscuridad. Por lo tanto, aquí tiene que ver amarillo o amarillo rojizo. ¿El hecho de que el azul surja aquí no es clara evidencia de que algo se ha oscurecido aquí? [83]

Figura 5: Las dos flechas del rayo reflejado muestran el margen azul (superior) y amarillo (inferior), como se puede ver en el “espectro objetivo”. Si en lugar de ver un tablero, el ojo mira al rayo reflejado, ve la imagen desplazada y los colores del espectro subjetivo aparecen en el orden opuesto; amarillo en la parte superior, azul en la parte inferior de la imagen proyectada en la esquina inferior izquierda del dibujo.


Quizá este vistazo basta para mostrar la apropiación y no una totalmente satisfactoria, de la teoría goethiana. Steiner usa en repetidas ocasiones los ejemplos de Goethe, que como hemos visto, no están libres de problemas, para discutir y ejemplificar una ciencia “Goethiana” puramente fenomenal, una que se detiene en el nivel de los fenómenos y no va más allá.
 
Pero en otro nivel, también hay una apropiación de Goethe para antroposofía, como deja ver la siguiente cita. La quinta conferencia cierra con las siguientes frases:
 
“Para terminar, me gustaría mencionar una cosa más. No estoy tratando de hablarles de lo que ustedes podrían fácilmente entender solos comprando el primer libro de texto. Tampoco quiero decirles lo que pueden encontrar si leen la Teoría del Color de Goethe.

 
Más bien lo que deseo es decirles sobre lo que no van a encontrar en ninguno de los dos casos, pero que les permitirá alimentarse intelectualmente de ambos de manera adecuada. Aunque no seamos verdaderos creyentes de la física, no necesitamos convertirnos en verdaderos creyentes de Goethe. Goethe murió en 1832 y no nos confesamos a un Goetheanismo de 1832, sino a uno del año 1919 – en otras palabras, a un Goetheanismo que ha continuado su educación. Me gustaría especialmente que pensaran  en lo que les dije hoy acerca de la relación astral” [84] .
 
El legado goethiano está vivo y continúa prosperando en el movimiento antroposófico. Goethe se utiliza como el punto de partida desde el cual el desarrollo ha alejado al movimiento de la ciencia contemporánea. [85] Como dice la octava conferencia: “Considere a qué grado la conclusión de la Teoría del Color de Goethe, en la sección sensorial-moral, deriva lo espiritual de lo físico. Y nunca se puede hacer esto si su base es la teoría física del color actual” [86] .
 
La postura que Steiner sostiene sobre las ideas científicas dominantes no es positiva. La razón por la que “el pensamiento de la física del siglo diecinueve se volvió enfermo es que la actividad interior por la que la gente buscó perseguir los fenómenos naturales no fue suficientemente ágil en el ser humano y, sobre todo, todavía no era capaz de entrar en los hechos del mundo externo” [87] .
 
Desde el punto de vista de Steiner, el punto de partida de Goethe ofrece una alternativa a la ciencia moderna. En una “Declaración de la Discusión” un año y medio después, el 8 de Agosto de 1921 en Dornach, Steiner regresa al tema. Él reafirma el espacio intransitable entre las visiones del mundo: “Solamente puedo verificar en términos inequívocos – ¡que un físico de la actualidad no puede comprender la Teoría del Color Goethiana! Y eso en realidad es muy cierto” [88] . Yendo más allá, él afirma que la teoría del color de Goethe ni siquiera aspira a ser una teoría de óptica y continúa:

 
“Ahondamos más en lo que Goethe quería, analizando su Teoría del Color capítulo a capítulo, incluso ascendiendo hasta los efectos sensoriales-morales de los colores, donde hasta cierto grado, el color desaparece del campo visual y, si pudiera decirlo, aparecen las cualidades del espíritu, del alma y de la moralidad. Las experimentamos en el lugar del rojo y el azul cuando somos transportados  al reino del alma. Y Goethe diría en este caso que es solamente entonces que en realidad aprendemos algo sobre la esencia del color – cuando el color desaparece y aparece algo totalmente diferente” [89] .
 
Esto nos lleva de vuelta al período en que Steiner trabajó en los archivos de Weimar, pues ya en esos tiempos, aunque aparentemente sin ninguna intención “partidaria”, hizo la observación: “Goethe, de hecho, comienza en donde termina la física” [90] .

Otto Neurath: El Legado Filosófico del
Ataque de Goethe a Newton


Otto Neurath (1882-1945) también es una figura muy conocida de la escena intelectual de habla alemana de principios del siglo veinte, pero apenas conocido por su intensa preocupación por los trabajos científicos de Goethe. Hoy es famoso por el “Método de Viena” de estadística ilustrada, el lenguaje Isotipo (Sistema Internacional de Educación Picto-Tipográfica) y la fundación del movimiento Unidad Internacional de la Ciencia. Fue una de las figuras clave del Círculo de Viena, principal compositor del famoso manifiesto del círculo y editor de la Enciclopedia de la Ciencia Unificada [91] , cuyo segundo volumen incluyó la primera edición de la revolucionaria obra de Kuhn, La Estructura de las Revoluciones Científicas. Como tal, Neurath parece ser una figura típica y central del positivismo lógico, una filosofía de la ciencia que dominara en algún momento y que ahora quedó en el passé (pasado). Sin embargo, en un escrutinio más profundo, muchos aspectos de su oeuvre (obra) no concuerdan con las visiones que aún prevalecen, aunque algo distorsionadas, sobre el empiricismo lógico o positivismo. Uno de los que más sorprenden es la estrecha conexión de Neurath con las filosofías Románticas   y su sólido conocimiento de los escritos científicos de Goethe. [92]


  Aún en prisión después de la caída del efímero gobierno socialista Bávaro, en el que Neurath fue jefe de la Oficina Central de Planeación, compuso un monumental ensayo crítico de Oswald Spengler. [93] Varias de las críticas tienen que ver con el uso o apropiación por parte de Spengler, de los trabajos científicos de Goethe. Las opiniones de Spengler sobre los escritos osteológicos de Goethe son criticadas de manera explícita, así como el uso de los fenómenos arquetipos goethianos. La obra Anti-Spengler da fe de la relación de Neurath con los escritos científicos de Goethe, desde la osteología hasta la teoría del color. La vida de Neurath está mucho más entrelazada con Goethe de lo que se había reconocido anteriormente; incluso falleció el 22 de Diciembre de 1945 con una extraña risa y un intento por alcanzar un volumen de la obra Ifigenia de Goethe. [94] Pero aquí solamente se investigarán sus comentarios sobre el ataque de Goethe a Newton. [95]   En dos de sus primeros artículos, el sociólogo Neurath abordó un tema bastante inusual, la historia de la óptica. Reconoce el trabajo de otros historiadores de la ciencia, como Whewell, Dühring, Mach y Duhem, pero sólo considera sobresaliente a uno, J. W. von Goethe. [96] Lo que resulta aún más interesante es que la crítica de Goethe a la teoría newtoniana se utiliza para mostrar el gran contenido de teoría que tiene la observación. Neurath resume el ejemplo crucial de la polémica de Goethe, el ataque a la primera proposición de Newton en su trabajo Óptica:“La primera proposición de Newton dice que la luz de color diferente tiene distintos grados de refracción. En su experimento, Newton mira a través de un prisma a una tira de cartón que es en parte azul y en parte roja. Si el ángulo de refracción del prisma está en la parte superior, la franja azul aparece más elevada que la roja. Goethe critica con violencia la descripción de Newton para este experimento. Goethe impone un margen azul a lo largo de la franja azul y también de la roja cuando las mira a través del prisma; mientras esto se suma al ancho de la franja azul, reduce la roja debido a que se contrarresta y es apenas visible. Vemos cómo se pueden agrupar los fenómenos ópticos de maneras tan diferentes. Goethe empuja los márgenes de color hacia el frente.


  Si algo no se ajusta a esta visión, de entrada es ignorado; por el contrario, Newton coloca el curso de los rayos en el primer plano e ignora otras cosas por considerarlas poco importantes” [97].  

Goethe, después de una meticulosa crítica del primer experimento de Newton, indicó que la propuesta newtoniana está respaldada únicamente por los experimentos, pero que otras fórmulas lo están también, como su propia definición: “Las imágenes que difieren en color parecen desplazarse por la refracción de diversas formas” [98] . En las declaraciones de observaciones de Newton se describe el mismo estado de las cosas en el mundo que en sus declaraciones, pero utiliza una teoría de fondo diferente (y menos fenomenal). Como se necesita la aceptación de la teoría de fondo para aceptar la propuesta de Newton, Goethe observa que los experimentos que utiliza Newton no pueden comprobar la veracidad de sus proposiciones.   Neurath reconoció que Goethe creía en la existencia de la misma base empírica para las dos descripciones que compiten en este caso. Newton no mencionó los márgenes descritos por Goethe, pero como aparecen en la ilustración del experimento, debe haberlos visto. Como dice Neurath: “Goethe especifica que en la ilustración de Newton la franja roja tiene márgenes que Newton no menciona en lo absoluto” [99] . Neurath incluso reprodujo la ilustración de Óptica de Newton en donde los bordes de la imagen desplazada están borrosos. [100] En la conclusión Neurath reconoce algo muy importante:“Con tan sólo ignorar o resaltar algunos hechos, un elemento hipotético ya es parte de una teoría. La total integridad de un fenómeno nunca se puede reflejar por completo
[en la teoría]. La selección de ciertas relaciones se basa por sí misma en hipótesis expresadas de manera más o menos clara. Uno examina algunos hechos, los combina en un todo y espera poder incorporar los hechos restantes.
 

Posiblemente uno asume que puede hacerles justicia incluso al modificar la visión inicial” [101] .   Usando la polémica de Goethe como ejemplo, Neurath claramente argumenta a favor de las declaraciones del contenido de teoría en la observación en el caso de la física y reconoce que son falibles. Este es uno de los puntos filosóficos más importantes que estableció Neurath, como han reconocido escritores tan distintos como Karl Popper y Paul Feyerabend [102] . Que la distinción entre términos observacionales y términos teóricos no sea tan aguda como se pensaba se debe, en gran medida, a Neurath y como una extensión de la tesis holística de Duhem, ha adquirido un nombre especial, el “principio de Neurath”. Como resumió Rudolf Haller, creador del término:“Los puntos principales de Neurath, que él hizo remontar a Duhem, eran, en principio, que más de un sistema auto-consistente de hipótesis pueden satisfacer a un grupo específico de hechos, en segundo lugar, que cualquier prueba de una teoría está relacionada con la red entera de conceptos y no a conceptos que se puedan aislar y, en tercer lugar, que en el caso de las “experiencias recalcitrantes” que son incompatibles con el sistema, podemos conservar su consistencia ya sea cambiando la nueva propuesta que no es coherente con el sistema o cambiando el sistema. Como el último punto es la conclusión de Neurath derivada de las premisas anteriores y la de Duhem, que es imposible un experimentum crucis entre las hipótesis rivales, he llamado a este principio, el principio de Neurath. En otras palabra, no hay propuestas preferibles por sí mismas” [103] . El término está definitivamente en vogue. Danilo Zolo hasta sugirió cambiar el nombre de la tesis de Duhem-Quine por “tesis holístico-reflexiva” de Duhem-Neurath y Thomas Uebel habló sobre el desarrollo histórico del principio de Neurath. [104] Podemos ver que el ejemplo de Goethe y la tesis de Duhem están íntimamente conectados y que Goethe se utiliza para expandir la percepción del convencionalismo francés en una cita posterior, en donde Neurath escribe:  

   

“Pero incluso las declaraciones iniciales de la ciencia exitosa no son fijas, ya que uno puede empezar al principio con diferentes lenguajes unificados que no se pueden traducir de uno al otro directamente. E incluso si los lenguajes unificados fueran más o menos fijos – de hecho las declaraciones de ayer y hoy, que aparecen al principio y al final de un libro, pertenecen a lenguajes a menudo un poco diferentes – para hacer buenas predicciones, podemos partir de diferentes declaraciones de observación que seleccionamos de un gran número que tenemos disponibles y que puede incrementar constantemente. Lo que una persona ignora por no ser importante – y después él da forma a sus conceptos conforme a esto – puede parecer esencial para alguien más por las predicciones. Por ejemplo, Goethe criticó fuertemente a Newton  por omitir algunos márgenes borrosos de los espectros por considerarlos no importantes, mientras que él mismo comenzó de este mismo punto.  Así es como las cosas están en cada una de las “capas” del trabajo científico, no únicamente en la esfera más angosta de los sistemas de hipótesis, como Poincaré y Duhem afirmaron con tal intensidad” [105] .
  Así que mientras Rudolf Steiner empleó la teoría goethiana del color para defender un estudio puramente fenomenológico de la naturaleza, en el mismo período Otto Neurath utilizó el trabajo de Goethe para mostrar que el apoyo a cualquier declaración observacional depende de la elección del lenguaje usado para describir los experimentos. Y, al ser posibles tantas formulaciones lingüísticas del mismo experimento, un experimento por si mismo no puede servir como soporte a una teoría, solamente la descripción específica de un experimento. Pero resulta imposible justificar el uso de una descripción específica sin hacer referencia a algo de teoría. Por lo tanto, los informes de la observación se ven influenciados por la selección de la teoría y Neurath extendió el holismo Duhemiano y la sub-determinación para incluir también las declaraciones de observación.   En la década de 1920, Neurath también escribió dos artículos cortos en los que criticaba fuertemente el movimiento antroposófico, pero quizá sin saber sobre la diametralmente opuesta apropiación de la Teoría del Color de Goethe por parte de Steiner. [106]

¿Aquí, Ahora y En Todo Lugar?

 
No se puede decir la verdad para que se entienda sin que se crea
William Blake .

 


En un trabajo reciente y excelente, Roger Stephenson resaltó que Goethe “ha dejado una colección de trabajos que están diseñados claramente para servir como un estímulo, sin importar cuáles sean nuestros dones y cuáles nuestras limitaciones” [107] . Yo he intentado mostrar facetas de las innumerables variaciones que ha producido el legado intelectual de Goethe. En el marco Romántico, he buscado presentar polaridades, como la propia lucha de Goethe con la imagen prismática, la óptica fisiológica contra la física en la matematización de inicios del siglo diecinueve y, la ciencia fenomenal pura contra la inevitable carga de teoría en la ciencia de principios del siglo veinte. Aunque la mayoría de los episodios citados parecen ser más teratológicos que variantológicos, la inmortalidad de los ejemplos es muy convincente. La discrepancia entre los propios tratamientos de Goethe a las imágenes prismáticas casi nunca se hace notar. Los trabajos citan felizmente la Teoría del Color para hablar sobre el fenómeno arquetipo y hacen referencia a las Contribuciones cuando se trata de los colores de los espectros prismáticos.   Ni siquiera Goethe recibió bien los dos ejemplos de matematización y fuera de unos cuantos especialistas, no se conoce el trabajo de Werneburg ni de Schopenhauer [108] . Las historias de cómo fueron recibidas las dos apropiaciones de principios del siglo veinte son más complejas. La obra de Steiner dio paso a una completa tradición que en ocasiones sólo está ligeramente conectada con la antroposofía. Esta ciencia “Goethiana” es un campo prolífero. Henry Bortoft resume el aspecto principal de esta actitud de manera concisa: “Lo que reconocemos como el contenido de la obra científica de Goethe en realidad se debería considerar sólo como el contenedor” [109] . Buscando hacer específicamente ciencia “Goethiana”, utilizan los textos científicos de Goethe no para entender la ciencia, sino para recorrer la metodología.
 

Es en virtud de la metodología, vista como una empresa humanística, no reduccionista, que la ciencia de Goethe se vuelve importante – pero saber si la ciencia, como ciencia, es buena, excelente o mediocre y, si en realidad refleja la metodología o no, requiere mucho menos discusión. Enfocarse en la metodología justifica la empresa sin investigar y evaluar muy de cerca los “resultados” de la ciencia goethiana [110] . Varios trabajos reiteran los principios metodológicos de Goethe, como el rechazo al uso de los microscopios o el tratamiento de la experimentación y la medición como “intrusiones repugnantes” e “imperdonables”, muchos de ellos se ven rotundamente contradichos por la práctica científica de Goethe, que en ocasiones empleó escenarios experimentales complejos, como microscopios, aparatos entópticos, etc. [111] La metodología y la práctica mencionadas quizá no siempre vayan de la mano. Como el caso de la obra Hypothesis non fingo (Yo no invento hipótesis) de Newton, que ha mostrado estar lejos de ser una descripción correcta de su método científico, no es imposible que pudiera haber un caso similar para Goethe también; no obstante, la tradición está prosperando sin tomar mucho en cuenta esta lección histórica.   El segundo ejemplo de principios del siglo veinte es igual de convincente. En la filosofía analítica de la ciencia, se olvidaron pronto todas las conexiones con la ciencia Romántica o con Goethe. Ya en 1936 Robert Musil afirmó: “No aprenderemos de Goethe, Hebbel, Hölderlin, sino de Mach, Lorentz, Einstein, Minkowski, Couturat, Russell, Peano” [112] . Así que mientras que Neurath de manera abierta hacía referencia a Goethe, esta apropiación se ha pasado totalmente por alto en los trabajos recientes que hablan del desarrollo histórico del positivismo lógico.   La selectiva tradición ha hecho desaparecer muchas apropiaciones y hecho resaltar solamente unas cuantas. Miles de personas ahora comparten lo que consideran como la visión de Steiner, que aún intriga a los maestros de Waldorf, como el público en las conferencias de su Curso de la Luz y probablemente nadie comparte las visiones de Werneburg. La tesis Duhem-Quine se ha convertido en una de las nociones más famosas de la filosofía de la ciencia moderna, pero pocos saben acerca de Neurath como el intermediario y que él aprendió tanto de la tan ignorada parte polémica de la Teoría del Color de Goethe.

  Ahora la fisiología y la psicología se apropian de los colores, a diferencia de la física al final del siglo dieciocho, pero pocos consideran las teorías de Schopenhauer. Las personas son selectivas, los historiadores son selectivos: la historia es selectiva.   Lo existente es natural, lo extinto es ajeno. Ambos van de la mano. Al mostrar lo extinto, al dar vida a tradiciones y ejemplos que han estado muertos durante mucho tiempo, las apropiaciones que están con nosotros y, que por lo tanto nos parecen naturales y donadas, de repente parecen lejanas del original. Por un momento, la sorprendente distancia retira el velo tejido por las interpretaciones a las que estamos acostumbrados y podemos una vez más apreciar la riqueza y multiplicidad de una obra. El distanciamiento también trae aquello que ha estado lejos por mucho tiempo, lo distante, más cerca de nosotros.   A recordar la definición de Goethe para las imágenes auxiliares, es “un tipo de imagen doble; sin embargo, no se le puede separar de la forma principal aunque constantemente muestra una tendencia a separarse”. Las imágenes que plasmé en el papel se adaptan bien a esta definición oscura. Todos están conectados a la imagen original, aunque todos tienden a separarse de la fuente e incluso oscurecer la imagen original.


[1] Bertha Müller, ed., Escritos de Botánica de Goethe (Connecticut, 1989), p. 194.
 
[2] Robert Hooke, Micrografía, (Londres, 1665).
 
[3] Francesco Maria Grimaldi, Physico-mathesis de lumine, coloribus, et iride (Boloña, 1665).
 
[4] Johannes August Lohne, Nova experimenta crystalli Islandici disdiaclastici. Centaurus 21 (1977): 106-148.
 
[5] Thomas S. Kuhn, escritos sobre óptica de Newton, en: Escritos y Cartas de Isaac Newton sobre Filosofía Natural, ed. I. Bernard Cohen (Cambridge, MA, 1958), págs. 27-45.
 
[6] Isaac Newton, Opticks o Tratado sobre los Reflejos, Refracciones, Inflexiones y Colores de la Luz [1704] (Londres, 1952); Betty J. T. Dobbs y Margaret C. Jacob, Newton y la Cultura Newtoniana (Nueva Jersey, 1995); Marjorie Hope Nicolson, Newton demanda una musa. La Óptica de Newton y los Poetas del Siglo Dieciocho (Princeton, 1946).
 
[7] Johann Wolfgang von Goethe, Werke in 14 Bänden, Hamburger Ausgabe (Hamburgo, 1953), vol. 13, pág. 317. La traducción es mía.
 
[8] Utilizo la traducción de Rupprecht Matthaei, ed., Teoría del Color de Goethe (Nueva York, 1971), con  números § precedidos por “BzO” que quiere decir Beiträge zur Optik.
 
[9] Dennis L. Sepper, Goethe contra Newton: Polémica y Proyecto de una Nueva Ciencia del Color (Cambridge, 1988), pág. 45.
 
[10] Isaac Newton, Nueva teoría sobre la luz y los colores. Transacciones Filosóficas de la real Sociedad de Londres 80 (1671-1672): 3075-3087.
[11] Matthaei, Teoría del Color, pág. 20. BoZ §25. Así, el color es una propiedad de la “piel exterior” (chrõma) del objeto y no una cualidad de la luz.
 
[12] Cf. BzO §§26, 27, 30. La distinción es antigua. Aristóteles trató los colores aparentes (como los colores del arcoíris) en forma separada a los colores de los cuerpos: los primeros en su obra Meteorología, los segundos en De anima. Seneca separa explícitamente ambos: “[En el caso del arcoíris] no se forma ningún color real sino sólo la apariencia de un color falso (“speciem falsi coloris”), como el color del cuello de una paloma que cambia cuando ésta cambia de posición” (Naturales quaestiones, 1.7.2). Agradezco a Katerina Ierodikonou por hacerme ver este pasaje. En el siglo diecisiete, los colores aparentes o falsos se consideraban primarios para el entendimiento de la luz. Esta es una de las razones por las que la investigación de estos colores se volvió determinante durante este período. Descartes estudió el arcoíris, Hooke los colores de interferencia y Newton el prisma – todos a fin de encontrar una explicación general de todos los fenómenos del color, incluyendo los colores de los objetos.
 
[13] Para una comparación entre el modificacionismo del siglo diecisiete y la teoría de Goethe, consulte Gábor Á. Zemplén, La Historia de las Teorías de la Visión, el Color y la Luz (Berna, 2005), págs. 203-262. 
[14] Que el verde espectral es una mezcla fue afirmado incluso por David Brewster. Sobre esto y los experimentos de Halmholtz, consulte George A. Wells, Goethe y el Desarrollo de la Ciencia, 1750-1900 (Alphen aan den Rijn, 1978), pág. 79. 
[15] Vea también la Figura 3. BzO §72 resume los resultados en 24 puntos. Su carta a Jacobi en julio de 1793 se cita más a menudo, pues contiene un sumario exacto de los puntos de vista de Goethe y con lo que está en desacuerdo de la teoría del color y la luz de Newton. J.W.v. Goethe, Die Schriften zur Naturwissenschaft (Weimar, 1947-) I, número ilegible, pág. 128; en lo sucesivo citado como Goethe, Schriften zur Naturwissenschaft, con los números de serie, volumen y página.
 
[16] BzO §§89, 90-92, 93-100, 102 y 103.
 
[17] Kuhn, Documentos ópticos de Newton, pág. 30.
 
[18] Ibíd., pág. 31.
 
[19] Alan E. Shapiro, ed., Los Documentos sobre Óptica de Isaac Newton (Cambridge, 1984), vol. 1, pág. 84.
 
 
[20] Consulte Newton, Opticks, libro I/1, prop. IV., probl. 1, exp. No. 11, Goethe hace referencia a esto en la sección polémica de su Farbenlehre (Teoría del Color), FL-PT §245. Las secciones didáctica, histórica y polémica de la obra se conocen como FL-DT, -HT, -PT, respectivamente.
 
[21] “Warum sollte das Mittel nicht durch eine uns unbekannte Ursache Doppelbilder hervorbringen können” – “¿Por qué no daría lugar a una doble imagen a través de una causa que nos es desconocida? (Goethe, Schriften zur Naturwissenschaft I, 3, pág. 158).
 
[22] Goethe, Werke, vol. 13, pág. 325, consulte también FL-DT §140.
 
[23] FL-DT §§ 142-143.
 
[24] FL-DT § 175, J. W. v. Goethe, Estudios Científicos (Nueva York, 1988), pág. 195.
[25] Sepper, Goethe contra Newton, pág. 196.
 
[26] Aristóteles, Obras Completas: Traducción de Oxford Revisada (Princeton, 1984), 374b9-14.
 
[27] FL-DT §§ 145-177.
 
[28] En general, Goethe descubre que la mayoría de los fenómenos del color se pueden explicar dentro de una estructura modificacionista límite. Aquí solamente incluyo algunos ejemplos. Después de discutir los colores dióptricos, Goethe investiga los colores catóptricos, que resultan del reflejo y necesitan una fuente de luz fuerte “que esté restringida” para producirse (FL-DT §374). Siguen los colores parópticos o periópticos (difracción), que también requieren de una orilla para poder surgir, pero en esta ocasión, la orilla de un objeto (FL-DT §391). Incluso en la parte polémica de la Teoría del Color, cuando investiga el experimento de Newton diseñado para comprobar que “los Fenómenos de los Colores en la Luz refractada o relejada no son causados por nuevas Modificaciones de la Luz” (Newton, Opticks, pág. 113), Goethe afirma que la modificación puede ser la causa de los fenómenos porque siempre existen “terminaciones de la luz y la sombra” en los experimentos prismáticos. Así que la mayoría de las apariciones de colores físicos se pueden incorporar en una consideración modificacionista límite, pero no los fenómenos arquetípicos. 
[29] Algunos intérpretes no reconocen esto. Como escribe Jonathan Westphal: “En evidencia está la afirmación crucial de Goethe, que se encuentra al centro de su polémica en contra de Newton, que (como diríamos) el color es un fenómeno de borde”. Jonathan Westphal, Color: Algunos Problemas Filosóficos de Wittgenstein (Oxford, 1987), pág. 9. Dennis Sepper también establece en un punto: “En la sección didáctica de su Farbenlehre (y ya en Beiträge), él [Goethe] ha mostrado que sin una frontera […] no aparece ningún color. Esto es, que la condición de frontera es fundamental”. Sepper, Goethe contra Newton, pág. 222. Consulte también Neil M. Ribe, Crítica de Goethe a Newton: Una reconsideración. Estudios sobre la Historia y la Filosofía de la Ciencia 16 (1985): 315-335. Por ejemplo, no veo ninguna razón por la que el azul del cielo necesitaría la existencia de fronteras en un sentido significativo.  
[30] Goethe, Estudios Científicos, pág. 195, FL-DT §177.
 
[31] También hay principios globales en uso, como la polaridad o el fortalecimiento [Steigerung], pero éstos no los discuto aquí.
[32] FL-DT §239.
 
[33] J.W.v. Goethe, Teoría de los Colores (Cambridge, MA, 1970).
 
[34] Frederick Burwick, La nueva edición en Inglés de los trabajos de Goethe. Estudios del Siglo Dieciocho 23 (1989): 62-72.
 
[35] Goethe, Estudios Científicos, pág. 205.
 
[36] Sepper, Goethe contra Newton, pág. 197.
 
[37] Goethe, Estudios Científicos, pág. 203. FL-DT §226, consulte también §230. Algunos comentaristas como Dennis Sepper y Horst Zehe lo han reconocido.
 
[38] El aumento de turbiedad no es incremento de oscuridad, sino de blancura (FL-DT §147).
 
[39] Cf. FL-DT §§226 y 238. También es importante que Newton dirigió su ataque en contra de los principios modificacionistas límite de Descartes, Hooke, pero también de Boyle, Charleton e incluso de su mentor, Isaac Barrow. En sus primeras notas opta por su propia teoría en oposición a la teoría modificacionista generalmente aceptada. No obstante, parece que cuando desarrolló su propia teoría de la luz no conocía las relevantes explicaciones modificacionistas medias de Aristóteles y otros escritores. Para más información a este respecto, consulte G.Á. Zemplén, Rechazo de Newton a la tradición modificacionista, en: Form, Zahl, Ordnung. Studien zur Wissenschafts- und Technikgeschichte, eds. Rudolf Seising, Menso Folkerts y Ulf Hashagen (Stuttgart, 2004), págs. 481-502. Así, Goethe tiene un enfoque modificacionista para el que no aplican ciertas partes del ataque newtoniano (tan severo).
 
[40] Goethe, Estudios Científicos, págs. 201-202. FL-DT § 218.
 
[41] Ibid., pág. 206, FL-DT §247.
 
[42] Goethe, Schriften zur Naturwissenschaft I, 11, págs. 273-283. La traducción es mía.
 
[43] También se encuentra un símbolo doble (en espejo) de mercurio transpuesto a 90° (>O++O< u Otto, con comillas alemanas) en el nombre de los personajes Charlotte, Ottilie, Otto/Eduard, Otto/Hauptmann y el bebé, Otto. Terry Reilly, Alquimia, química y forma literaria en las “Afinidades Electivas” de Goethe. Cauda Pavonis – Estudios de Hermeticidad 16 (1997): 1-9. Por supuesto, se pueden proporcionar varias otras lecturas (Platónicas / No Platónicas).
 
[44] Para una lectura química no ambigua del libro, consulte Eberhard Lämmert, Die Chemie der Wahlverwandtschaften. Leviathan, Zeitschrift für Sozialwissenschaft 14 (1986): 19-36. “Sin embargo, al mismo tiempo, los contextos, lenguajes y discursos tienen que ver tanto con alquimia como con química” (Reilly, Alquimia, química, pág. 2).
[45] John Gage, Color y Cultura. Práctica y Significado de la Antigüedad a la Abstracción (Londres, 1993), págs. 79-92. Un interesante caso posterior es la obra de Wolfgang Ehrenberg, cuyo estricto sistema de pintura le debe mucho a Goethe: Wolfgang Ehrenberg, Die Entdeckung der Farbe: Ein Buch für Maler und Farbgestalter (Múnich, 1986). 
[46] Él proporcionó una detallada descripción de lo que se conoce como el efecto de las bandas de Mach, aunque los principales libros de texto le siguen atribuyendo el descubrimiento a Mach. Se trata de variaciones ilusorias en luz percibida en ciertos tipos de márgenes. Junto con Philip Otto Runge, Goethe estableció una teoría del color que es similar en muchos aspectos a la teoría del proceso opuesto de Hering: Ewald Hering, Zur Lehre vom Lichtsinne (Viena, 1878). Aunque durante mucho tiempo se opuso con fuerza a la teoría tricromática de Helmholtz, la obra de Hering  se ha incorporado en la altamente exitosa teoría del proceso dual, Leo Hurvitch y Dorothea Jameson, Una teoría de proceso opuesto de la visión del color. Revisión Psicológica 64 (1957): 384-404. Goethe, en su trabajo sobre experimentos prismáticos subjetivos, también dio una descripción detallada de lo que después se denominó el cambio de matiz de Bezold-Brücke. A menores intensidades de luz vemos más rojo y verde, a mayores intensidades de luz dominan los azules y los amarillos, es decir, la coincidencia de un matiz único con un matiz binario depende de la intensidad de la luz.
 
[47] El uso de la palabra “Bild” (en alemán) en lugar de “rayos de luz” era común entre sus contemporáneos; consulte Burwick, Nueva edición inglesa. Parece que en ocasiones, Goethe evitara deliberadamente la terminología de la óptica geométrica.
 
[48] Los artículos y libros sobre la ciencia de Goethe hasta ahora se cuentan en más de 10,000. Consulte la bibliografía en dos volúmenes: Frederick Amrine, Goethe en la Historia de la Ciencia (Nueva York, 1996).
 
[49] Goethe, Estudios Científicos, pág. 8. Probablemente escrito en 1785 (Goethe, Werke, vol. 13, pág. 564), antes de escribir las Contribuciones a la Óptica (Goethe, Werke, vol. 13, pág. 7).
 
[50] Goethe, Schriften zur Naturwissenschaft I, 9, pág. 367.
 
[51] J.W.v. Goethe, Maximen und Reflexionen, No. 646, en: Goethe, Werke, vol. 12, pág. 454; Goethe, Estudios Científicos, pág. 310.
 
[52] Citado en Sepper, Goethe Contra Newton, págs. 74-75.
[53] Ibid., pág. 74.
 
[54] Ribe, Crítica a Goethe, pág. 330.
 
[55] Más información a continuación y, por ejemplo, en Renatus Ziegler, Goethe und die Mathematik als Kulturfaktoren, en: Goethes Beitrag zur Erneuerung der Naturwissenschaften, ed. Peter Heusser (Berna, 2000), págs. 457-485.
 
[56] Arthur Schopenhauer, Ueber das Sehn und die Farben, en: Sämtliche Werke (Wiesbaden, 1972), vol. 1, págs. 151-238. Existe también una versión en latín: Theoria colorum physiologica, ibíd., págs. 239-288.
 
[57] Existen pocos estudios sobre estas teorías, pero consulte, por ejemplo, Henry Guerlac, ¿Puede haber colores en la oscuridad? Teoría física del color antes de Newton. Diario de la Historia de las Ideas 47, (1986): 3-20; Alan E. Shapiro, Los colores del Artista y los colores de Newton. Isis 85 (1994): 600-630.
 
[58] Generalmente se ha pensado que Newton sostuvo que se necesitan los siete colores “primordiales” para producir luz blanca, pero después de una crítica de Christiaan Huygens, dentro de las controversias sobre la óptica en la década de 1670, cambió la fórmula de su afirmación.
[59] “Trüg’ gern noch länger des Lehrers Bürde / Wenn Schüler nur nicht gleich Lehrer würden”. A. Schopenhauer, Sämtliche Werke, ed. Arthur Hübscher (Wiesbaden, 1948-1950), vol. 6, pág. 92.
 
[60] Goethe, Schriften zur Naturwissenschaft II, 5b, pág. 116.
 
[61] J. Friedrich Christian Werneburg, Merkwürdige Phänomene an und durch verschiedene Prismen: Zur richtigen Würdigung der Newton´schen und der von Göthe´schen Farbenlehre (Nürnberg, 1817).
 
[62] “Zum höchsten Vorwurf rechnete man v. Goethe´s Farbenlehre die Vermissung der Messkunst darin an, und vermass sich daher dieses in der Physik Epoche beginnende Werk unter die Werke der schönen Künste zu rechnen. Wie sehr hat man sich verrechnet! – Die strenge Messkunst weilt nicht laenger die Werke des Genies hier nach Gesetzen zu erweisen und zu begründen. Es gilt hier die Entscheidung der Frage: war Newton der Physiker mehr Dichter, oder der Dichter Goethe mehr Physiker in der Farbenlehre? La traducción es mía.
 
[63] “Schwarz über Weiss oder das Finstere über das Lichte geführt (gehoben oder gesenkt) giebt Orange und Gelb; umgekehrt Weis über Schwarz oder das Lichte über das Finstere geführt, siehet das Auge in der Verwaschung der Grenze Blau und Violet, wie Hr. v. Goethe in seiner Farbenlehre (in XI. Dioptrische Farben) dies alles genugsam gezeigt und mannigfaltig auseinander gesetzt hat. – Man braucht nur gesunde Augen und einen gesunden Verstand zu haben, um das Gleiche täglich zu erfahren”. Ibid. pág. 18. La traducción es mía.
 
[64] “Ein verdammtes Unendlichkleines von Strahl und ein gänzliches Zusammenfallen der Grenzen und Brechungswinkel, ein foramen exignum, wobei alle Grösse aufgehoben war, und aus dem Nichts gieng ihr Spektrum von 7 Farben und ungleicher Brechbarkeit hervor und – wird eben deswegen in sein Nichts zurück gehen”. Ibid., pág. 19. La traducción es mía.
 
[65] “Allen denen, welche ein Foramen exignum wiederkäuend fordern, ist zu erwiedern: Platz! Platz!; Raum her! Raum her! Raum für die Erscheinung; Weg mit der Rillitaet (sic!) der Pünktchen!” Ibid., pág. 21. La traducción es mía.
 
[66] Goethe, Schriften zur Naturwissenschaft II, 5b, pág. 116 presenta un corto resumen de dos revisiones, una negativa proveniente del Leipziger Literatur-Zeitung, la otra muy positiva, del Isis de Lorenz Oken.
 
[67] “Ein geborner mathematischer Kopf, der aber die eigene Art hat, dass er die Dinge, indem er sie sich erleichtert, andern schwer macht; deshalb hat er mit nichts durchdringen können” Ibid., pág. 114. La traducción es mía.
 
[68] Imre Madách, La Tragedia del Hombre, trad. Gyõzõ Varga (Budapest, 1963), escena 10, pág. 121.
 
[69] Rudolf Steiner, Geisteswissenschaftliche Impulse zur Entwicklung der Physik: Erster naturwisenschaftlicher Kurs: Licht, Farbe, Ton-Masse, Elektrizität, Magnetismus (Dornach, 1964). R. Steiner, Curso de la Luz: Primer Curso de Ciencia Natural: Luz, Color, Sonido – Masa, Electricidad, Magnetismo. Diez Conferencias sobre Física: Impartido en Stuttgart, 23 de Diciembre de 1919-3 de Enero de 1920, trad. Raoul Cansino (Great Barrington, 2001).
 
[70] Ateiner, Curso de Luz, pág. 138.
 
[71] Curiosamente, para un curso estrictamente “fenomenal”, las observaciones a veces resultan engañosas: “Yo considero, un gris monocromático. ¿Cierto? O, ¿Vieron ustedes algo más? [El público responde: “Morado”. “Rojizo”.] Sí, esto se debe a que el rojo es, digamos, demasiado fuerte en relación con los otros colores. Traté de compensarlo dándole menos espacio, pero si la distribución fuera completamente acertada, en realidad verían un gris monocromático”. Ibid., pág. 67. 
[72] Ibid., págs. 15-16.
 
[73] Ibid., pág. 18.
 
[74] Ibid., pág. 19.
[75] Ibid., págs. 19-20.
[76] Ibid., pág. 20.
[77] Ibid., pág. 43.
 
[78] Para Steiner el concepto del rayo es típico del pensamiento materialista y no tiene que ver con los fenómenos. En su lugar, se deberían utilizar “imágenes”, alineadas con las visiones de Goethe. Ibid., págs. 59 y 46. En ocasiones, Steiner está a punto de utilizar un paradigma extro-misionista: “Mi línea de visión choca con el agua”.
[79] Ibid., pág. 47.
[80] Ibid., pág. 48. Únicamente para echar un vistazo a las partes más esotéricas de la conferencia, al final Steiner escribe: “A pesar de estar en el ojo tal y como está en el músculo, el cuerpo astral es relativamente independiente en el ojo. Con esto, es posible concluir que los ingredientes pueden penetrarse entre sí y aún así seguir siendo independientes. Se pueden unir la oscuridad y la luz para formar gris; entonces los dos elementos se inter-penetran como el cuerpo astral y el músculo. Alternativamente, pueden penetrar uno en el otro de tal forma que permanecen independientes; después interpenetran como nuestro cuerpo astral y la organización física del ojo. En el primer ejemplo, emerge el gris; en el segundo, el color. Si se penetran entre sí como el cuerpo astral y el músculo, habrá gris y si lo hacen como el cuerpo astral y el ojo, aparecerá el color, porque permanecen relativamente independientes, a pesar de estar en el mismo espacio”. Ibid., págs. 49-50.
 
[81] Ibid., pág. 51.
 
[82] Ibid., págs. 53-54.
 
[83] Ibid., pág. 72.
 
[84] Ibid., pág. 94.
 
[85] En ocasiones a Goethe también se le corrige a nivel factual.      Steiner afirma que en el caso de las sombras de color, ambos colores son objetivos. Ibid., pág. 113. Estas sombras aparecen cuando una fuente de luz con color y una “sin color” iluminan un objeto y producen dos sombras, una del color de la fuente de luz de color; la otra del color complementario de esta fuente de luz. Según mi conocimiento sobre la luz y los colores esto no es cierto y este error ha sido causa de preocupación para los entusiastas y se han diseñado numerosos experimentos; consulte un volumen completo del tema: Gerhard Ott y Heinrich O. Proskauer, Das Rätsel des farbigen Schattens (Basel, 1979). 
[86] Steiner, Curso de la Luz, pág. 136.
 
[87] Ibid., pág. 158.
 
[88] Ibid., pág. 172.
 
[89] Ibid., pág. 183.
 
[90] R. Steiner, Ciencia Goethiana, trad. William Lindeman (Spring Valley, 1988), pág. 236.
 
[91] Otto Neurath, Enciclopedia Internacional de la Ciencia Unificada (Chicago, 1938).
 
[92] Andrew Bowie, La Conexión Romántica: Neurath, la Escuela de Frankfurt y Heidegger. Diario Británico para la Historia de la Filosofía 8 (2000): 275-298, 459-483.
 
[93] O. Neurath, Anti-Spengler (Múnich, 1921).
 
[94] Nancy Cartwright et.al., eds., Otto Neurath: la Filosofía entre la Ciencia y la Política (Cambridge, 1996), págs. 87-88.
 
[95] Puede ver un análisis más detallado en G.A. Zemplén, El Desarrollo  del Principio de Neurath: Desenterrando el vínculo Romántico. Estudios de Historia y Filosofía de la Ciencia A (próximamente). Yo utilicé elementos de este escrito más detallado y extenso para escribir esta parte de mi presente contribución.
 
[96] O. Neurath, Empiricismo y Sociología (Dordrecht, 1973), pág. 101. Los artículos originales son: O. Neurath, Zur  Klassifikation von Hypothesensystemen (mit besonderer Berücksichtigung der Optik). Jahrbuch der Philosophischen Gesellschaft an der Universität zu Wien (1914/1915): 39-63, O. Neurath, Prinzipielles zur Geschichte der Optik. Archiv für die Geschichte der Naturwissenschaften und der Technik 5 (1915): 371-389.
 
[97] O. Neurath, Documentos Filosóficos, 1913-1946 (Dordrecht, 1983), pág. 23.
 
[98] FL-PT §29.
 
[99] Neurath, Documentos Filosóficos, pág. 24. Newton ofrece después una explicación de la naturaleza compuesta de los colores utilizados en el experimento prismático subjetivo. Pero, se preguntaba Goethe, ¿cómo puede este fenómeno usarse como prueba al principio del libro? Si la primera propuesta de Newton era verdadera, entonces el desplazamiento tendría orillas claras. Si no – como era el caso –no se deberá utilizar para demostrar una propuesta que estipule lo contrario.
 
[100] Como escribió Goethe: “Estos bordes no escaparon de la atención de Newton –aunque no pudo convencerse  de que eran ellos y no una refrangibilidad variada lo que hizo surgir el fenómeno. ¿Por qué, entonces, no menciona en el texto estas apariciones que tan meticulosa, aunque no muy correctamente, grabó en el cobre? Un newtoniano respondería tal vez que se trata del factor imborrable de la luz sin descomponer que crea esta irregularidad”. Michael John Duck, Rechazo de Goethe a la Óptica de Newton: Un Análisis de Enthüllung der Theorie Newtons (Londres, 1993), pág. 159; FL-PT §46.
 
[101] Neurath, Documentos Filosóficos, pág. 24. Neurath trata ambas descripciones como concordantes con los experimentos y expresables en algún “lenguaje fisicalista” que Neurath propagara más adelante.
 
[102] Karl Popper, La Lógica del Descubrimiento Científico (Nueva York, 1959/1968), pág. 97; Paul Feyerabend, Contra el Método (Londres, 1978), pág. 168.
 
[103] Rudolf Haller, Nueva luz sobre el círculo de Viena. El Monista 65 (1982):33.
 
[104] Danilo Zolo, Epistemología Reflexiva: El Legado Filosófico de Otto Neurath (Dordrecht, 1989), pág. 171; Cartwright et.al., Neurath; Thomas E. Uebel, De la tesis de Duhem al principio de Neurath en: Filosofía Austríaca Pasada y Presente, eds. Keith Lehrer y Johann Christian Marek (Dordrecht, 1997), págs. 87-100. 
[105] Neurath, Documentos Filosóficos, págs. 116-117.
 
[106] O. Neurath, Gesammelte philosophische und methodologische Schriften (Viena, 1981), págs. 209-217.
 
[107] Roger H. Stephenson, La Concepción Goethiana del Conocimiento y la Ciencia (Edimburgo, 1995), pág. 92.
 
[108] Se discute sobre Schopenhauer en Paul F.H. Lauxtermann, Hegel y Schopenhauer como partidarios de la Teoría del Color de Goethe. Diario de la Historia de las Ideas 51 (1990): 599-624 y P.F.H. Lauxtermann, La Visión del Mundo Roto de Schopenhauer: Los Colores y la Ética Entre Kant y Goethe (Boston, 2000). Werneburg se aborda en el trabajo de Goethe, Schriften zur Naturwissenschaft II, 5b, págs. 114-117 por Horst Zehe y agradezco a Friedrich Steinle por llamar mi atención hacia este curioso trabajo.
 
[109] Henri Bortoft, La Integridad de la Naturaleza: El Camino de Goethe Hacia una Ciencia de Participación Consciente en la Naturaleza (Hudson, 1996), pág. 34. 
[110] Esta tradición es exitosa. Consulte el reciente número especial de Janushead 8.1 (2005) o Peter Heusser, ed., Goethes Beitrag zur Erneuerung der Naturwissenschaften (Berna, 2000); Ernst Lehrs, Hombre o Materia (Londres, 1985); Jost Schieren, Anschauende Urteilskraft. Methodische und philosophische Grundlagen von Goethes naturwissenschaftlichem Erkennen (Düsseldorf, 1998); David Seamon y Arthur Zajonc, La Ciencia de Goethe: Fenomenología de la Naturaleza (Albania, 1998).
 
[111] Los ejemplos elegidos al azar son de Lehrs, Hombre o Materia y Seamon y Zajonc, La Ciencia de Goethe, pág. 64.
 
[112] Friedrich Stadler, Studien zum Wiener Kreis. Ursprung, Entwicklung und Wirkung des logischen Empirismus im Kontext (Frankfurt am Main, 1997), pág. 155.

 



* Estudios de Historia Cultural, agradece la amable autorización a la editorial Verlag der Buchhandlung Walter König, Köln, para la publicación de "Imagenes Auxiliares- "Apropiaciones de la Teoría del Color de Goethe." Gábor A. Zámplen (Budapest)

En De Variantology 2: On Deep Time Relations of Arts, Sciences and Technologies. Ed. Siegfried Zielinski y David Link, con Eckhard Fuerlus y Nadine Minkwitz. 2006. pp. 169-202).

Traducción al español de Luz María Tapia Sánchez





Gábor Á. Zemplén. Comenzó sus estudios de posgrado en la Universidad de Estudios Económicos y Tecnológicos de Budapest, en el Departamento de Filosofía e Historia de la Ciencia. Terminó su tesis doctoral sobre "La Historia de los Debates Newtonianos y las Teorías Modificacionistas de los Colores". Ha sido profesor invitado de la Universidad de Berna Suiza. En la actualidad, Gábor A. Zemplén realiza estudios posdoctorales en el Instituto de Ciencias de Berlín con la beca Max Planck. Es miembro de la Academía Hungara de Ciencia y Tecnología, en el Comité de Historia de la Ciencia y la Tecnología




 
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